Internacional

Si yo fuese iraquí o siria

Es viernes 13 de noviembre, y en Bagdad suenan de nuevo sirenas, es otro atentado. Esta vez las víctimas mortales fueron 18 personas (sí, personas; como usted y como yo) reunidas para celebrar un funeral. Un día antes los medios de comunicación informaban que 40 libaneses eran asesinados tras dos atentados suicidas en Beirut, y entre otras cosas, se puede leer por ahí, que Boko Haram destruyó más de 1000 escuelas en el 2015…

Pero la ola de indignación y repulsa sólo llegó tras la sangre derramada en París. Dicen los medios de masas que al menos 129 personas fueron las víctimas asesinadas.  La furia que los gobiernos occidentales han fraguado durante años de intervenciones en una tierra que no le pertenece, que no comprenden y sobre la cual no tiene ningún derecho de injerencia se ha notado, esta vez, en la capital francesa. Pero también en el Líbano y en Turquía y en Siria se vertió la sangre de los inocentes.

El mundo virtual se volvió tricolor en cuestión de horas, y el #JesuisParis inundó las redes sociales. Otro eslogan para los hipócritas; ¡no es preciso pararse a analizar amigos míos!, la artillería del pensamiento nos hace el trabajo. “Nuestros caídos” recibirán su homenaje y el duelo se mantendrá, con suerte, un par de semanas. Pero… un momento, y los que fueron asesinados en Beirut ¿no son nuestros caídos? Los miles de muertos en la guerra Siria ¿no son nuestros caídos? Los iraquís que han sufrido dos intervenciones y ven  su país despedazado ¿no son nuestros caídos? Con lo “nuestros caídos” me refiero lógicamente a que murieron por culpa de nuestros presidentes y sus políticas.

Obviamente no quiero decir que sintamos lo mismo por un europeo muerto bajo el terrorismo  que por un sirio o una libanesa, un yemení o una libia, ¡faltaría más! Por mucho que los fariseos traten de disfrazarse de buenos samaritanos ya no resulta creíble, y el #JesusisParis no es más que fariseísmo edulcorado para una sociedad adoctrinada e infantilizada. Maduremos y tengamos dignidad asumiendo las consecuencias de nuestro deshonroso dejar hacer al político de turno. Nos dejamos engañar por los creadores de opinión y somos integristas de una democracia demencial: un sistema que por el momento sigue creando opresores, oprimidos y orgullosísimos hombres de estado que mandan a sus propios soldados a morir en una guerra que no es la nuestra. Los soldados deben estar en casa, para defendernos si fuese preciso, no atacando.

Así somos, en esto no hemos convertido. Las democracias europeas envueltas en su propia decadencia han fracaso al no ser capaces de asegurar que los ciudadanos respeten la vida de sus semejantes; pues como todos ustedes saben, muchos de los terroristas que ingresan en las filas del Estado Islámico tienen pasaportes de Occidente.

La inteligencia y la templanza han huido del viejo continente y la respuesta de Francia fue, con toda seguridad, alabada por los terroristas. Los bombardeos sobre Raqqa generarán más rabia,  más caos y serán un buen reclamo para la propaganda del EI. De verdad no hemos vuelto tan estúpidos que no somos capaces de comprender que es precisamente este intervencionismo el que ha creado al EI; o es que la propaganda de nuestros gobiernos y sus consignas nos impiden ver que el viernes 13, los daños colaterales de  las políticas occidentales en Oriente Medio fueron los 129 seres humanos asesinados en París.

El show está en marcha, y muchas voces surgirán pidiendo leyes “antiterroristas” que puedan ser homologables con la Patriot Act de Estados Unidos. Sí, señoras y señores, como anunciaba en la portada de Le Parisien: C´est la guerre, una nueva embestida de los gobiernos contra los ciudadanos que los financian, más bombas, más terror, menos humanidad, menos coherencia y menos libertad para el mundo. Y cada cierto tiempo seguiremos llorando nuestros propios daños colaterales.

 

Si yo fuese iraquí o Siria, ardería de indignación al ver como el mundo se deshace en sollozos y se enarbola la bandera del victimismo de eso que llaman “la Yihad”. Pensaría que lo de París es una muestra más de la barbarie cotidiana en la que vivo, pero con una diferencia, a mis amigos y familiares muertos no los llora el mundo, no se iluminan las ciudades con los colores de la bandera del país donde me toca sobrevivir, no se organizan actos de estado y no hay un coro de plañideras mediáticas preparadas para descomponerse en llantos cuando un terrorista decide suicidarse y arrebatarle la vida al mayor número de personas posible.

Si yo fuese iraquí o siria lamentaría a los muertos de París y me uniría al coro que pide el #PrayforParis pero  después lloraría sola al asomarme a la ventana y ver a la vieja Bagdad, o la inmemorial Damasco envuelta en la muerte, la desesperanza y el olvido.

Señores y señoras  lo de Francia fue un ataque terrorista; lo de Irak, lo Siria o lo de Libia ES LA GUERRA.

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Hybris Imperial: la derrota del intervencionismo occidental en el espacio postsoviético

Si la “historia del mundo desde el fin de la guerra mundial hasta fines de la década de los ochenta fue en buena medida, aunque no exclusivamente, la historia de las respuestas del sistema internacional a la revolución soviética”[1] ¿Cuál puede ser ahora el motivo de Occidente para desafiar a Rusia en la proximidad de sus fronteras?

Russian President Vladimir Putin enters ...Russian President Vla

Washington y Bruselas aúnan sus directrices políticas para lograr un repliegue de la influencia de Moscú en su “vecindad próxima” y evitar su fortalecimiento dentro del panorama internacional. La superación del modelo unipolar estadounidense que tanto Rusia como China están patrocinando, puede ser la causa que motive la hostilidad hacia el gobierno que preside Vladimir Putin.

Desde el Kremlin se entiende que un modelo multipolar es el mejor mecanismo para frenar el proceso de globalización occidental[2], y para conseguir una posición preeminente dentro de su área de influencia, su extranjero cercano: el espacio ex-soviético. Entendida en toda su amplitud, esta apuesta de transformación del orden internacional pasa necesariamente por el desplazamiento del dólar como divisa de referencia mundial.

Independientemente de la fuerte determinación de Moscú a la hora de continuar con su programa, hay una serie de condicionantes geoestratégicos necesarios para que este se materialice: Rusia necesita a Ucrania en su órbita para asegurar su supervivencia como potencia. Sin Ucrania, el Kremlin no podría proyectar su poder de manera efectiva en sus fronteras occidentales, y Minsk, otro pilar geopolítico fundamental podría escaparse de su influencia. Además, Ucrania es el punto de conexión de la infraestructura rusa en entre el Oeste y el Este en lo que respecta a ductos, carreteras y vías férreas[3]. En definitiva si Rusia no cuenta con parte de Ucrania no se podrá alcanzar el modelo multipolar.

Un plan arriesgado

El apoyo inmediato y contundente de Estados Unidos y la Unión Europea a los atrincherados en la Plaza de la Independencia de Kiev fue decisivo para acabar con la presidencia de  Víktor Yanukóvich, el anterior presidente ucraniano,  y frenar las aspiraciones de Rusia mediante las sanciones económicas. Como era de esperar, la reacción a la injerencia occidental se dejó sentir en el este del país y  comenzó una guerra de secesión cuando los rusos étnicos no reconocieron al nuevo gobierno de la Rada Suprema.

Tras una intervención estatal todos los sectores relacionados reaccionan. La reintegración de Crimea en la Federación Rusa, a la que siguieron iguales acuerdos con las regiones separatistas de Georgia, Osetia del Sur y Abjazia, fue la segunda consecuencia de esta intervención. Estos acuerdos ponen de relieve una transformación en la perspectiva que Rusia tenía acerca del derecho de autodeterminación: del rechazo frontal mostrado ante esta fórmula en Kósovo e incluso frente a aquellos territorios que pedían una reintegración en la Federación Rusa, como la República del Tradniestr, la propia Osetia del Sur y Sebastopol, las dinámicas intervencionistas occidentales han propiciado un cambio histórico en la visión que el Kremlin tiene sobre esta norma del Derecho Internacional.

La nueva interpretación del derecho de autodeterminación tiene una importancia transcendental en el caso de Rusia. El mayor país del mundo alberga a más de 176 grupos étnicos, y lógicamente existen numerosas tendencias centrífugas en el interior de la Federación, Chechenia es el caso más conocido, pero algunas regiones rusas como el Tartastán, Udmurtia, Yakutia, Komi, Karelia, Bahskiria o Osetia del Norte también llegaron a declarar su soberanía pocos meses después de la desintegración de la URSS.

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El camino emprendido por Putin cuando firmó el acuerdo con Crimea tiene una doble implicación: el presidente ruso deberá lidiar con los movimientos de autodeterminación internos, pero también puede ser una buena estrategia a la hora de retener parte de su influencia en el extranjero cercano y así truncar el intervencionismo occidental que ya ha fracasado parcialmente en Ucrania.

Más de 20 millones de rusos  viven en países de la órbita ex-soviética. A parte de la gran comunidad de rusos en Ucrania, Kazajstán, un punto geopolíticamente importante por su posición y grandes recursos, alberga a la segunda colectividad de rusos en un país extranjero. Las actuales relaciones entre Astaná y Moscú atraviesan una crisis importante tras el rechazo frontal del gobierno kazajo a la iniciativa rusa de crear una moneda única para la Unión Económica Euroasiática, es una de las primeras veces que Kazajstán  no secunda los planes de Rusia.

Si los aliados occidentales deciden continuar con la política intervencionista, la situación en este de Ucrania puede reproducirse en otros puntos de la frontera rusa en Asia Central y  desestabilizar esta región. A pesar de tales riesgos, Washington parece continuar con su ofensiva enviando emisarios a Armenia, Kirguistán y Uzbekistán para comprobar la fidelidad de sus líderes a Moscú y calibrar si estos territorios necesitan también sus “Revoluciones de Colores”. La apuesta estadounidense sube de nivel al implicar directamente a China, el país de los kirguises (donde Estados Unidos y Rusia tienen bases militares) hace frontera con la región musulmana de China, habitada por la etnia uigur con abiertas tendencias separatistas

La compleja herencia soviética

La planificación total era la fortaleza y el talón de Aquiles de la URSS. Más allá de los asuntos económicos, una de las primeras preocupaciones de Lenin fue la cuestión de las nacionalidades, un asunto de capital importancia teniendo en cuenta la diversidad étnica que integraba el Imperio Zarista. A pesar de todos los esfuerzos del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), su política de planificación de las nacionalidades fue aún más desastrosa que sus planes quinquenales.

La nomenklatura trató de crear una nueva idiosincrasia: la soviética. En su afán igualitarista quiso contrarrestar las tendencias secesionistas mediante las deportaciones (sobre todo en la época estalinista) y los cambios de fronteras internas. En 94 ocasiones[4] trasformaron la división interior de la Federación Soviética, aunque la mayoría de los cambios solo se reflejaron sobre el papel.  Cuando los líderes soviéticos firmaron el Acuerdo de Helsinki en 1975, mediante el cual se obligaba a los estados parte a respetar la integridad territorial y las fronteras, no imaginaban que pocos años después la URSS ya no existiría.

Como consecuencia de este Tratado, las divisiones del papel se transformaron en fronteras reales y más de 25 millones de rusos quedaron fuera del territorio ruso prácticamente de la noche a la mañana, conformando la mayor minoría étnica de Europa. El trato que estas minorías recibieron en sus nuevos estados no fue siempre el adecuado, Letonia y Estonia con sus leyes de ciudadanía son dos ejemplos de ello. Ante esta situación la  Constitución de la Federación Rusa prevé,  en el artículo 61.2,  que Rusia debe garantizar la defensa y el patrocinio de sus ciudadanos fuera de su territorio.

El “internacionalismo democrático” y la planificación de la política exterior

Si la antigua URSS apelaba al “internacionalismo proletario” para auxiliar a los Partidos Comunistas de otros países e intervenir indirectamente en sus asuntos internos, los gobiernos occidentales recurren a la democracia para posicionar a sus peones en el tablero geopolítico.

Ucrania  y  Libia son dos casos paradigmáticos de esta nueva modalidad de intervencionismo en nombre de la democracia. Ya no es preciso desplegar unidades militares para cambiar a un gobierno que no ceda ante las exigencias occidentales; las actividades de determinadas ONGs o Think Tanks (NED, USAID entre otras), la polarización social, la guerra propagandística y la diplomacia de las sanciones económicas pueden jugar un papel igual de decisivo que los ejércitos y los drones.

Sería interesante saber cuál puede ser el beneficio de estas acciones para los ciudadanos de los Estados Unidos y la Unión Europa, pues parece que las cuestiones de “seguridad global” y el “interés estatal” sólo son escusas tras las que se esconden jugosos beneficios para el lobbistas del estado. El intervencionismo estatal que genera cambios arbitrarios de gobiernos, conflictos armados y millares de muertos, está financiado por las sociedades “libres” y democráticas a través de los impuestos estatales.

La política exterior es un monopolio más del estado, en este caso, sobre la proyección externa de los pueblos del mundo. Desde la administración estatal se determinan una serie objetivos asociados con los “intereses superiores de la nación”, eufemismo con el que se trata “de enmascarar intereses infinitamente menos nobles, y en todo caso particulares[5]. Una vez que la meta está fijada llega el turno de planificar y ejecutar las acciones concretas.

Los problemas que se producen en la economía tras una intervención política se reflejan también en este ámbito de la acción humana. Los encargados de elaborar la política exterior están igual de incapacitados que sus homólogos economistas, para prever los efectos que cierta intrusión puede desencadenar en la totalidad de los sectores relacionados. Tampoco pueden controlar la variable temporal, es decir, las consecuencias futuras de una injerencia. Los desequilibrios que provocan las políticas intervencionistas en la economía: inflación, descontrol de precios y crisis económicas, se traducen en inestabilidades regionales, acciones terroristas y conflictos armados cuando se aplica la lógica austríaca a las relaciones internacionales actuales.

Aunque muchas de estas consecuencias sean deliberadamente buscadas, otras pueden ser contraproducentes para el estado que realiza la injerencia, y sobre todo para la población, que es la que siempre termina pagando los desmanes de los gobiernos.

El denominado blowback no es más que una repuesta inesperada a cierta intervención; el ejemplo más claro de este fenómeno fue el atentado contra las Torres Gemelas. Cuando el gobierno de Estados Unidos financió y apoyó  a los combatientes muyahidines para frenar la invasión soviética en Afganistán, era incapaz de pronosticar que este grupo sería el origen de Al Qaeda, la organización terrorista que derribó los dos edificios más emblemáticos del World Trade Center. Está claro que Occidente no aprende de su Historia más reciente, tratar de desestabilizar a Rusia y su zona de influencia conlleva el peligro de crear un problema real de seguridad global.

Puede que sea la experiencia de la Guerra Fría la responsable de  la visión triunfalista y la  fatal arrogancia con la que Occidente ataca a Moscú, pero los políticos occidentales no deben olvidar que Rusia no perdió la Guerra Fría, fue el Partido Comunista de la Unión Soviética el que sufrió la derrota.

[1] Halliday, Fred: Las relaciones internacionales en un mundo en transformación, Los libros de la Cátara, Madrid, 2002, p. 170.

[2] Makarichey, Andrey: “Rusia en un mundo multipolar: El papel de las indentidades y los mapas cognitivos” en: Revista CIDOB d´Afers Internacionals, nº96, 2011, pp.25-43.

Disponible en: http://www.cidob.org/es/content/download/30225/359332/file/25-44_ANDREY+MAKARYCHEY.pdf

[4] Ruíz González, Franciso J.: “Conflictos en el espacio postsoviético: situación actual y posible evolución” en: Boletín de Información nº319, CESEDEN, 2011, p.8.

[5] Duroselle, Jean-Baptiste; Renouvin, Pierre: Introducción a la Historia de las Relaciones Internacionales, S.L. Fondo de Cultura Económica Española, Madrid, 2000, p.357.

Artículo original en  Mises Hispano (miseshispano.org)

LA POLÍTICA EXTERIOR DE LA URSS, UNA APROXIMACIÓN TEÓRICA

Contrariamente a lo que Lenin pensaba, la Unión Soviética pudo mantener el comunismo sin que la revolución mundial se alcanzase. La internacionalista teoría Lenin se evaporó y  la actuación soviética se concretó a  nivel microinternacional, es decir, con su política exterior. La deriva de los acontecimientos, sin embargo, la harían protagonista de los sucesos macrointernacionales que estuvieron a punto de acabar con la humanidad

Analizar la materialización de la proyección internacional de la URSS requiere necesariamente una aproximación a la concepción de política exterior, que no es obvia y exige un cierto grado de precisión.Es un error muy común identificar la política exterior de un Estado con la política exterior que desarrolla su gobierno[1] o presentarla dentro de un marco teórico desvinculado de la política interna. Calduch, define la política exterior “como aquella parte de la política general formada por el conjunto de decisiones y actuaciones mediante las cuales se definen los objetivos y se utilizan los medios de un Estado para generar, modificar o suspender sus relaciones con otros actores de la sociedad internacional”[2]

De esta definición se desprende que la política exterior incluye a todos los órganos estatales y sociales que tienen un protagonismo significativo en las relaciones que vinculan al Estado con otros actores estatales,  pero solo los estados pueden desarrollarla a través de sus gobiernos, debido a su capacidad jurídica, admitida por la sociedad intencional, y su capacidad política autónoma.

La definición de los objetivos de la política exterior se resuelve mediante un proceso decisorio[3], el procedimiento de toma de decisiones cuenta con cuatro fases: la informativa, la fase de evaluación (determinación de objetivos y medios), la fase de identificación o búsqueda de alternativas y la fase de selección de una opción. En la aplicación práctica se da un solapamiento de estas etapas.

Lógicamente en cada una de estas fases participarán diversos organismos de la realidad nacional, como los servicios de inteligencia, en el caso ruso el famoso KGB (Comité para la Seguridad del Estado / Комит́ет госуд́арственной безоп́асности ) los medios de comunicación, las ONGs… etc.

El interés nacional

La determinación de los objetivos de la política exterior se asocia con el interés nacional del estado, este concepto se identificó históricamente con el interés dinástico y tras la revolución de 1789 con la raison d´etat[4].

Admitir que existe un objetivo general para todos los individuos que componen una sociedad  es una premisa que está muy alejada del a realidad; además el interés que unos individuos determinan como nacional  no tiene por qué coincidir, y de hecho no suele hacerlo, con el interés de los gobernados.

Duroselle manifiesta que el interés nacional no es más que el interés de una determinada clase: “Vemos vivir a nuestro alrededor sociedades humanas infinitamente complejas y diversificadas, divididas no solamente en “clases”, sino también en “grupos de intereses”; y comprobamos continuamente que las aspiraciones de estas clases y de estos grupos son muchas veces contradictorias.(…) Es tal la contradicción entre los intereses de los grupos y de los individuos, dentro de un mismo Estado, que cuesta admitir la idea de un interés nacional objetivo. No son, salvo casos excepcionales, ¿los “intereses superiores del Estado”, invocados con tanta frecuencia, un simple medio de enmascarar intereses infinitamente menos nobles y, en todo caso, particulares?[5]

Un ejemplo de este interés grupal frente al interés de los individuos de la sociedad, se puede observar en numerosas decisiones de la nomenklatura soviética con respecto a la Cuba de Castro:

Mikoyan y Fidel Castro

Mikoyan y Fidel Castro

Las negociaciones de la retirada de los misiles de la isla caribeña se hicieron sin contar con la presencia de Fidel, convirtiendo a Cuba en un aliado complicado para la URSS. Mikoyan, un alto diplomático del PCUS aliado de Jrushchov, había acordado la compra de cinco millones de toneladas de azúcar cubano en 1960 al año, la cual se prolongaría durante el quinquenio siguiente, además de un crédito de 100 millones de dólares en concepto de ayuda. Pero en 1963 Fidel abandonó su plan de autarquía económica e hizo de la agricultura la base del desarrollo económico durante el resto de la década, concediendo al azúcar la mayor prioridad.

La nomemklatura, entonces, se vio obligada a sostener la economía de Cuba, importando mayores cantidades de azúcar;  el azúcar cubano tenía un precio superior al del mercado internacional. Se estima que hacia 1973 la Unión Soviética destinaba al gobierno de Fidel Castro 1.500.000 dólares diarios; la devolución de la deuda no se llegaría a concretar hasta  el siglo XXI[6]

Es poco probable que a un moscovita de la época le interesase la procedencia del azúcar, o  mantener, a ese precio, la alianza con Cuba. Quizás ni siquiera le interesase prolongar la Guerra Fría con EEUU, ni amparar al sistema burocrático que se sostenía con su trabajo y su dinero.

En cambio para los líderes soviéticos era de vital importancia geopolítica la alianza cubana para mantener presión sobre el gobierno de EEUU y legitimarse como líderes del bloque comunista. El problema de esta disparidad de intereses era que quien mantenía el sistema, el pueblo de Rusia, no tenía la capacidad para decidir qué era lo que se debía hacer con su esfuerzo productivo. Evidentemente esta situación se puede extrapolar a los estados democráticos occidentales.

Anatomía de la proyección exterior soviética

La política exterior la desarrollan personas concretas, el gobierno de cualquier estado está compuesto por individuos particulares que lógicamente buscan sus propios intereses, siendo el principal de ellos la permanencia en el poder y el control de la nación: esto no sólo pasaba en la URSS.

Los elementos “psicológicos (expectativas, ideología, sentimientos; etc,) de los agentes decisores ejercen una influencia en la percepción de la realidad internacional y en la adopción de la decisiones de política exterior. Esta es la base del modelo imagen-situación”[7].

La ideología y el régimen nacional que nace de ella son una influencia incuestionable en el comportamiento exterior de los actores estatales y sobre todo en la fase de ejecución de la política exterior. Kissinger ha establecido tres modelos básicos de ejecución en función de la organización político administrativa: el modelo ideológico representado por la URSS y la República Popular de China, el modelo revolucionario carismático materializado en los estados nacidos del proceso de descolonización  y el modelo burocrático pragmático de EEUU[8]

El modelo ideológico que, según Kissinger, seguía la URSS -en su administración- tiene vital importancia en su proyección exterior. Como ya había dispuesto Lenin: “para mayor seguridad de la  dirección del trabajo  colectivo, era precisa la subordinación de la voluntad de miles de hombres a la de uno solo” mediante este modelo todas las decisiones en política exterior serían tomados por un solo hombre, el Secretario General del Partido.

Stalin, el que fuera designado por Lenin, Comisario de las nacionalidades, optó por un modelo autonomista (como el que siguió la federación zarista[9]). Koba[10] consideraba que la concesión de autonomías era un trámite administrativo para conseguir el unitarismo socialista,[11] fundamentado en el papel mesiánico de Rusia.  El georgiano entendía que la incorporación de otras repúblicas al bloque comunista  era un símbolo de progreso. Las repúblicas, como por ejemplo las del Cáucaso, a las que Lenin había prometido la autodeterminación antes de la Revolución de Octubre, quedarían integradas de facto en la Federación Soviética.

En resumen, la política exterior debido a la configuración del estado soviético quedaría en manos del Secretario General del partido, donde se impondrá el modelo imagen-situación.  La actuación de la URSS fuera de sus fronteras fue elaborada, a través del modelo ideológico, por un minúsculo grupo de dirigentes que en última instancia acatarían las decisiones finales del líder. Esta situación se dio sobre todo con Stalin y Jushchov que acapararon el poder casi absoluto.

El vínculo fundamental entre la política interior y la exterior queda determinado por la función de adaptar el estado a su contexto externo y  acomodar las condiciones exógenas que inciden en el interior del sistema estatal.

REFERENCIAS

[1]CALDUCH, Rafael: “La política exterior de los estados,” en CALDUCH, Rafael: Dinámica de la Sociedad Internacional, cap. I, Editorial Ceura, Madrid,1993, p.1

[2]Ibíd. p. 3

[3] Renouvin y Duroselle afirman que: “Entre las múltiples actividades del político responsable, la más alta, la que justifica sus funciones, la que colma sus ambiciones, es la decisiónVíd: DUROSELLE, Jean-Baptiste; RENOUVIN, Pierre: op.cit. p. 465

[4] SONDERMANN, Fred “The Concept of the National Interest” en: SONDERMANN, Fred y OLSON, William (eds):The Theory and Pactice of International Relations, Prentice Hall ,New Jersey 1966, p.86

[5] DUROSELLE, Jean-Baptiste; RENOUVIN, Pierre: op.cit. p. 357

[6] EDMONDS, Robin: Política exterior soviética (1962-1973), Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1977, p. 107.

[7] Víd: CALDUCH, Rafael: “La política exterior de los estados…”, op.cit. p. 7

[8] Víd:KISSINGER, Henry: La política exterior americana,  Plaza y Janés, Barcelona 1976, pp. 30-46.

[9] LEWIN, Moshe: El siglo soviético, Crítica S.A., Barcelona, 2006, p. 34

[10] Koba fue uno de los apodos que utilizó Stalin cuando desempeñaba su labor de revolucionario clandestino en el preludio de la Revolución de Octubre. Koba el temible es uno de los libros más clarificadores acerca del terror y el hambre que se desataron en Rusia con Lenin y que prosiguió de manera exagerada bajo el gobierno del terrible georgiano. Víd: AMIS, Martin: Koba el temible, la risa y los veinte millones, Anagrama, Barcelona, 2006

[11] LEWIN, Moshe:op.cit. p.34

SYRIZA, SUIZA Y LA UNIÓN

Son días caóticos  en lo que resulta complejo calibrar que va a pasar en el futuro más próximo, hay demasiados frentes abiertos y los que manejan el timón parecen haber sucumbido ante la arrogancia.

El próximo día 25 de enero los griegos van a votar, no libremente claro, ya que la maquinaria de presión de la Unión ha comenzado a mover ficha. El jueves, Draghi, va a reunirse con sus consejeros para confirmar que van a seguir haciendo lo mismo que hasta ahora; curiosamente el posible rescate a Grecia quedará postergado hasta que el nuevo ejecutivo heleno tome el poder el próximo 10 de febrero.

Ha quedado demostrado que la monetización de la deuda (lo que se ha hecho hasta este momento) es decir la compra de la deuda pública para que el crédito fluya poniendo nuevo dinero en el mercado, no funciona. Es de poco inteligentes pensar que se puede seguir creando dinero de la nada ilimitadamente, ya que el BCE puede fabricar el dinero que quiera para prestárselo a bancos o gobiernos, y aún más estúpido, si se me permite la expresión, caer en la arrogancia del rumbo fijo y la intervención estatal de la economía.

La crisis del Euro

Europa no va a salir de esta crisis con tales medidas. Si se reflexiona fríamente lo que pienso que quieren realizar es: fabricar dinero, para que la gente gaste y las empresas inviertan (y de paso lo amigos de los políticos, los banqueros, ganen un poquito más) esperando supuestamente que esto vaya a reactivar la economía. Pero como ese dinero ha sido creado de la nada, una vez que  se acabe de gastar ya no volveremos a estar en la situación de partida, que es nefasta, sino que estaremos todavía más endeudados,los empresarios se dará cuenta de que sus inversiones no fueron la adecuadas, y así en un ciclo cuyo final podría ser irremediablemente la muerte del Euro.

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La realidad es peor de lo que imaginamos, Suiza ya no quiere saber nada de la moneda única, no quieren más Euros ya que, entre otras cosas, no están dispuestos a financiar la deuda de ciertos países europeos con el riesgo de que nunca sea liquidada. Y Alemania no hace lo mismo porque no puede….

Y no nos olvidemos del oriente europeo: Estonia, Letonia y Lituania ya no son los Tigres del Bálticos y sus cuentas empiezan a fallar. Por no hablar de Rusia, que sufrió la irá de la guerra monetaria;  si los banqueros rusos dejan de pagar a sus colegas alemanes, italianos y franceses, comenzaríamos a vernos en otro aprieto. Demasiados frentes abiertos.

Los no revolucionarios

Por otro lado tenemos a Syriza, que no cunda el pánico aún, Syriza no es revolucionario, lo que quieren es intentar que su país salga de la crisis pero están rotundamente equivocados. La solución no pasa por la izquierda más tradicional: nacionalizar bancos, subir impuestos, aumentar el salario mínimo, aumentar en gasto en educación, etc. No pueden hacer lo que proponen básicamente porque el país no tiene dinero. Y mucho menos podrán mejorar la situación de manera permanente si lo que aspiran es a aumentar el poder y gasto del Estado, que fue precisamente uno de los motivos que provocó que los griegos estén en tan compleja situación.

No hace falta irse a Grecia para entender la desesperación de un pueblo que gastó lo que no tenía y cuyos político se dedicaron a su más tradicional ocupación: la corrupción. La realidad se impuso y lo seguirá haciendo.

Es perfectamente lógico que tanto Tsipras como Iglesias crean que pueden mejorar la situación de sus paisanos, y personalmente no dudo de su buena intención, pero como decía Nietzsche: nos castigarán por nuestras virtudes, no por nuestros defectos. Y las virtudes de estos dos hombres aún no han entrado en la dinámica del poder. Una vez dentro pasarán a ser más conservadores y en ese afán de tener razón y solución, comenzarán a combatir por continuar en sus cómodos asientos y desatarán un mecanismo de propaganda estatal que nos va a dejar impresionados.

Alexis Tsipras y Pablo Iglesias en Atenas./Foto: Clara Palma Hermann/ El Diario.es

Alexis Tsipras y Pablo Iglesias en Atenas./Foto: Clara Palma Hermann/ El Diario.es

La situación les favorece, son la única apuesta clara para un “cambio”. El segundo problema es que su virtud es su mayor peligro, son demasiado ideológicos. La consecución de sus ideas necesita someter económicamente a todos los ciudadanos de sus países (lo mismo que pasa hoy pero aumentado el nivel). En su modelo, por desgracia, no es suficiente solo el control económico, tienen una aspiración ideológica que pasa por la dominación de la naturaleza humana, creen en el hombre nuevo, el que es responsable, incorruptible y justo, con la excusa de alcanzar esta meta (a la que nunca se llegará, por que un hombre con poder siempre tiene tentaciones)van a insinuar la necesidad recortar las pocas libertades que quedan, para que ellos las custodien y las gestionen. ¿Por qué habríamos de fiarnos de una nueva clase política con más poder?

Lo verdaderamente revolucionario  es pedir que vuelva el dinero del pueblo, el patrón oro. Pero claro, con el oro, los políticos, nuevos o viejos, no podrán manipular la economía ni enriquecerse, y el Estado sería cada vez más prescindible ya que los individuos tendrían el poder real de su destino.

Desde mi óptica la solución pasa por reducir el tamaño de la terrible institución estatal,  permitir que la inteligencia humana salga adelante. Las personas sin la coacción de los ejecutivos nacionales son la única solución a este descalabro. Menos Estado, menos impuestos y más libertad.

Y por supuesto hay que replantearse este invento de la Unión Europea, que no es otra cosa que un megaestado financiado por  agotados contribuyentes, que de democrático tiene poco, y que a efectos prácticos no cumple con su función, la actual situación del viejo continente es una evidencia de su fracaso.

Lo que viene

Dice una teoría geopolítica que Grecia muestra  el futuro Europa, para conocer el estado del continente hay que mirar hacia el país que inventó la democracia. No creo que haya mucho que comentar.

Las próximas elecciones de la República Helénica pueden aportar pistas sobre lo que va a pasar en el estado español el próximo otoño. Me viene a la cabeza que un año antes de que Felipe González ganase las elecciones generales (con todo lo ello significó), el Pasok (Socialistas griegos) consiguió 170 diputados en el parlamento griego, llegando al poder por primera vez tras la Dictadura de los Coroneles, en las terceras elecciones de la República. Sería una casualidad…

Vayamos a lo importante, el pronóstico (sin tener en cuenta cualquier movimiento tramposo de los unionistas de la UE en los próximos días): Syriza gana con mayoría simple, pacto a la vista e inestabilidad para gobernar. El domingo es el verdadero día D.

YELTSIN Y LA OTAN

La creación de la OTAN fue una consecuencia de la política de contención occidental hacia el comunismo ruso; pero cuando el comunismo ruso dejó el Kremlin, la OTAN continúo y  esta institución se mantiene hasta la actualidad. Las relaciones con la Alianza Atlántica  fueron y son un tema espinoso y complejo para el gobierno de la Federación Rusa.

En los últimos momentos de la URSS, uno de los acontecimientos en el que los dirigentes soviéticos jugaron un papel fundamental fueron las negociaciones de la reunificación alemana. En estas reuniones se abordó un tema transcendental para la Unión Soviética, las autoridades estadounidenses afirmaron que la OTAN no se expandiría hacia el este, aunque este compromiso no se plasmó por escrito, la Federación Rusa comenzó a vislumbrar que la OSCE (agrupaba a 35 participantes) sería la heredera de la OTAN (estaba integrada por 16 miembros) y el Pacto de Varsovia, convirtiéndose en el núcleo institucional encargado de tomar las decisiones de seguridad a nivel regional. En este contexto, Rusia, en calidad de gran potencia tendría capacidad de veto a las decisiones, una situación muy privilegiada que no tendría ni en la OTAN ni en la Comunidad Europea.

Pero las aspiraciones de la Federación Rusa se quedaron en eso, aspiraciones. Para poder seguir operando como actor en la seguridad europea la OTAN desarrolló un nuevo Concepto Estratégico en la Cumbre de  Roma, que tuvo lugar los días 7 y 8 de noviembre de 1991. La Alianza Atlántica asumía nuevas funciones: dialogo y cooperación que se sumaban a la labor tradicional de defensa colectiva. En esta reunión “la agonizante URSS (y dos meses después la nueva Federación Rusa) quedaba de facto excluida del principal ámbito de discusión de la seguridad Euro-atlántica”[1] El nuevo Concepto Estratégico de la OTAN contemplaba además la posibilidad de realizar operaciones fuera del área determinarán inicialmente por el Tratado de Washington (La guerra de los Balcanes)

Los antiguos países del Pacto de Varsovia quedaron integrados en el Consejo de “Cooperación del Atlántico Norte” a este organismo se unieron sobre todo los países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI). Esta relación se caracterizó por un limitado diálogo. A pesar de que la ampliación no estaba en los planes de la OTAN cuando se firmó el fin de la Guerra Fría en la cumbre de Malta, el nuevo presidente Clinton, en base a la superioridad unipolar de Estados Unidos tomó unilateralmente la decisión de esta expansión, mediante el programa “Partnership for Peace” aprobado en la Cumbre de Bruselas de 1994.  A partir de esta iniciativa se comenzarían a desarrollar programas de cooperación bilateral con los países de Europa Central y Europa del Este. El principal objetivo era  la colaboración de estos estados en materia de seguridad, y el establecimiento de una colaboración militar. Se abría la puerta a todos los países que pretendían contribuir con la seguridad o ingresar como miembros. Rusia participó, desde el 22 de junio de 1994, y apoyó el programa “Partnership for Peace”.

1993, Visit to NATO by Boris Yeltsin

La imagen de Yeltsin tras la primera guerra de Chechenia quedó muy deteriorada, cuando el gobierno ruso se entera de la expansión no puede hacer nada para pararla, sienten que ese movimiento estratégico es peligroso para la seguridad de Rusia y que Occidente intenta de nuevo aislar a su país.

A pesar de ello la Federación Rusa estuvo dispuesta a continuar colaborando e incluso participó en la contingente IFOR de la OTAN en Bosnia en 1996; la Duma puso la condición de que las tropas rusas no recibirán órdenes de la cadena de mando de la OTAN. El motivo de esta intervención fue evitar el aislamiento al que se vio sometida por la Alianza Atlántica. Rusia firmó en 1997 el “Acta Fundacional sobre las relaciones mutuas, cooperación y seguridad entre la OTAN y la Federación Rusa”, ese mismo año esta Organización invita formalmente Polonia, República Checa y Hungría. Para los rusos la OTAN es una amenaza a su territorio, la crisis de Kosovo parecía corroborar su tesis.

 

[1]RUÍZ GONZÁLEZ, Francisco J.: “Las relaciones OTAN-RUSIA desde la caída del muro de Berlín: La cumbre de Lisboa” en: Instituto Español de Estudios Estratégicos, diciembre de 2010, p. 2

LOS CONFLICTOS DESCONGELADOS

Con la desaparición de la URSS el mundo conoció catorce nuevas repúblicas. Se transformó la geopolítica de la región y en el nuevo “extranjero cercano” de la Federación Rusa despertaron los conflictos que durante la época soviética estaban latentes. Las deportaciones estalinistas y las arbitrarias modificaciones de las fronteras fueron factores fundamentales para el posterior desarrollo de estos conflictos.

Rusia no hay una, Rusias hay muchas, es  una nación de  naciones, su vasto territorio alberga una gran cantidad de etnias y pueblos, algunos de ellos conformes con llamarse rusos pero otros buscan sin cesar su independencia. Varios son los movimientos independentistas que buscan, y a veces reciben, el apoyo de Moscú en sus aspiraciones secesionistas, más allá de sus fronteras.

Los principales conflictos o tensiones tras la desintegración de la URSS:

– Ucrania: Rusia perdió la histórica provincia de la Nueva Rusia que rodeaba la orilla septentrional del Mar Negro, perdió también Crimea, aunque actualmente está controlada por Moscú, pero mantiene dos puertos comerciales en el Mar Negro: Tuapse y Novorossiysk. En la actualidad las relaciones entre Ucrania y Rusia pasan por un momento muy crítico, como es sabido.

– Georgia es un pequeño país de la región del sur del Cáucaso, no tiene grandes recursos pero por su territorio pasa el oleoducto Bakú-Tiblisi-Ceyján y el gaseoducto Bakú-Tiblisi-Erzurum . Tanto la Federación Rusa, como Turquía y Estados Unidos tienen intereses en el sur del Caúcaso, y Georgia es un puto estratégico muy importante para todos ellos. En el país existen varios movimientos secesionistas: Osetia del Sur emprendió una guerra civil para poder para poder unirse a Osetia del Norte que forma parte de la Federación Rusa. En 2004 Georgia bloqueó la República Autónoma de Adjaria (en georgiano:აჭარის ავტონომიური რესპუბლიკა) , otro de sus territorios que busca la autonomía nacional. En 1992 la región de Abjasia (აფხაზეთის ავტონომიური რესპუბლიკა) declaró su independencia con el apoyo de Rusia y se convirtió en la República de Abjasia. Actualmente para garantizar la paz en la zona la ONU mantiene a sus observadores, y Rusia a sus soldados. No hay que olvidar lógicamente la invasión rusa de 2006 tras la revolución rosa.

georgia

-Armenia y Azerbaiyán: La actual República del Nagorno-Karabaj (en armenio:Լեռնային Ղարաբաղի Հանրապետություն) es el punto de conflicto entre ambos estados. Este territorio estaba poblada por armenios de etnia indoeuropea y religión cristiana pero Stalin la integró en la entonces República Soviética Soviética de Azerbaiyán de etnia altaica y religión musulmana.

Con la llegada de la perestroika intentaron integrase en Armenia pero Azerbaiyán rechazó esta decisión y lanzó una ofensiva militar contra los secesionistas, apoyados por Ereván, en 1991; la guerra duró cuatro años, desde entonces los armenios mantuvieron el control del enclave y conquistaron un 20% del territorio azerí. Aunque la postura oficial del Kremlin fue la neutralidad, entregó material militar a ambos bandos. Actualmente Rusia “mantiene en Armenia la 102 base militar, y sus tropas son las que controlan la frontera con Turquía e Irán. En Azerbaiyán, Rusia operaba el radar de Qabala, destinado a detectar el lanzamiento de misiles balísticos desde el Índico, pero lo abandonó en 2013 por desacuerdos con Bakú sobre el precio del alquiler2 Armenia depende totalmente de Rusia en materia de Seguridad y Rusia está obligada a asistir al país en caso de ataque mediante el Tratado de Seguridad Colectiva, en 2013 se integró en la Unión Aduanera de Rusia Bielorrusia, Kazakstán. La resolución del conflicto aún no se ha definido.

nagorno-karabakhoccupationmap

-Asia Central: En esta región Rusia ha planteado la creación de una OPEC centro-asiática en el ámbito del gas natural, la propuesta sólo ha sido aceptada por Kazakstán. Ante el temor de una expansión del militarismo islamista desde Afganistán, esta zona geográfica forma parte del intinerario  del tráfico de armas y también de drogas3 Para la coordinación de intereses en la zona se ha creado en el año 1996 la Organización de Cooperación de Shangai, donde participan los cinco Estados de Asia Central, Rusia y China.

Esta región forma parte del recorrido de lo conductos petrolífero que conectan Mangislak y Tengiz y atraviesan Rusia hasta los países Bálticos, el segundo pasa por Daguestán hasta el puerto de Novorosisk en el Mar Negro. Rusia firmó con Kazakstán Turkmenistán acuerdo para la explotación de petróleo.

Es necesario mencionar, que además de ser la Tercera Roma, el país más extenso de la Tierra es también el que esta establecido en la “región pivote”, que según las teorías de Haldford Mackinder es clave para el dominio de Eurasia, y también de la Isla Mundial, concretamente el Ecúmene o centro de Eurasia, es Kazajstán4. Las tensiones fronterizas provienen sobre todo las reclamaciones de Uzbekistán: en primer lugar reivindica una porción de terreno en la frontera con Kazajstán, a Tayikistán le exige establecer un control en la zona de Ferganá, un valle donde tiene su frontera común junto con Kirguistán, a Turkmenistán también se le exige una parte de Karakalpakia, también autoproclamada república independiente.

-El Caúcaso y Chechenia: Este territorio ha sufrido tres guerras desde la desintegración de URSS. La guerra de Independencia en 1991, la Primera Guerra de Chechenia 1994-1996 donde el ejército ruso aplastó a los secesionistas y en 1999 se volvió a vivir un episodio muy parecido. La religión mayoritaria el musulmana y actualmente numerosos yihadistas chechenos han combatido en la Guerra de Siria así como en el Estado Islámico Durante el período de Stalin la población chechena sufrió las deportaciones a Kazajstán y Siberia.

La comunidad chechena está divida en 131 clanes. Chechenia tiene una gran importancia desde el punto de vista estratégico para Rusia, a través de región pasan numerosos oleoductos y gaseoductos. Además un potencial muy peligroso para la desestabilización de la región. Como ya sucedió en 1999 cuando los separatistas chechenos invadieron Daguestán, otra República de la Federación Rusa, aquí el principal peligro reside en el conflicto entre ávaros, la comunidad mayoritaria, y los darguines. Ingusetia, otro territorio secesionista se separó de Chechenia en 1991. Todos estos conflictos tienen en común que durante la URSS se establecieron arbitrarias divisiones en el territorio, sin tener en cuenta las diferencias etnicas.

-Moldavia: Cuando el Comité Estatal para el Estado de Excepción efectuó el golpe de Estado en Moscú en 1991, en la región de Transnistria secundó la acción y en ese mismo momento declaró su independencia de Moldavia. En 1992 el presidente Voronin se negó a firmar el “plan Kozak” creado para pacificar el conflicto. La región de Transnistria cuenta con el apoyo de Rusia y evidentemente también es un punto fundamental para la seguridad de la Federación Rusa pues el río Dniéster es la frontera que separa dos grandes espación geopolíticos; el espacio eslavo y el espacio europeo, “el control del Dniéster se convirtió en objetivo prioritario de todos los imperios que se sucedieron en el perímetro del istmo ponto-báltico”

REFERENCIAS

1Las distintas etnias establecidas en el Caúcaso no se encuentran en esta “pequeña” clasificación. En el Caúcaso Norte existen siete repúblicas que pertenecen a la Federación Rusa. Son comunidades muy heterogénas y en ellas están presentes los grupos linguísticos caucásicos, turcos e iraníes Tres son las principales familias étnicas del Caúcaso; familia Indoeuropea: armenios, osetios, kurdos, tates y talysh; la familia Altaica (nacionalismo panturco): azeríes, mesjetos, karachis, balkaros kumikos y nogarys; la familia Caúcasica: georgianos, chechenos, ingushes, kabardos, cherkes abjasos, adzaros y los grupos minoritaros de Daguestán: darguinos, lezguinos y avaros o lakis. A excepción de los georgianos el resto de étnias se encuentran muy concentradas geográficamente.Víd: MAREU, Silvia: “Pax Russica: Ambigüedad geopolítica de las tensiones y conflictos en el espacio de la antigua unión soviética” en: Investigaciones Geográficas, nº 55, 2011, pp. 91-111.

2RUÍZ GONZÁLEZ, Francisco J.: “El papel de Rusia en el conflicto de Nagorno-Karabaj” en: Russia Beyond the Headlines 4 de marzo de 2014,disponible en:http://es.rbth.com/blogs/2014/03/20/el_papel_de_rusia_en_el_conflicto_de_nagorno-karabaj_38615.html, fecha de consulta: 18 de junio de 2014.

3MAREU, Silvia: op.cit. p.97

4Según las teorías geopolíticas existen numeroso puntos clave en el planeta: el heartland que para muchos es el territorio que ocupa la actual Ucrania; quien domine ente enclave, siempre según estás teorías, dominará Europa. Spikman establece que el territorio que coincide con la frontera oriental de Rusia es el Rimland, y este lugar se caraterizará por la inestabilidad permanente. Rusia se encuentra también acorralada por la gepolítica pues participa de la mencionada región pivote. Estas teorías se desarrollaron a principios del siglo pasado. Según sus declaraciones públicas, Putín es un gran interesado en la geopolítica, recientemente ha declarado que “la caída de la URSS fue la mayor catastrófe geopolítica del siglo XX”. Sobre este tema se pueden consultar los siguientes escritos; Víd: MACKINDER, Haldford J.: “El pivote geográfico de la historia” en: Geopolítica(s), vol. I, nº 2, 2010, pp. 301-319; KHANNA, Parag: El segundo mundo. Imperios e influencia en el nuevo orden mundial, Paidós, Barcelona, 2008; KAPLAN, Robert: op.cit.

EL “PADRECITO” DE LOS TURKMENOS

Saparmurat Atayévich Niyazov se convirtió en el Secretario General del Partido Comunista de Turkmenistán en 1985 y tras la independencia del país ostentó el cargo presidente hasta su muerte en 2006. Niyazov era un personaje curioso y excéntrico, el culto a la personalidad era una obligación de todos los turkmenos y resultaba imposible escapar a su imagen. El antiguo presidente de Turkmenistán  “obsequió” a su pueblo con una guía espiritual para toda la nación, el Ruhnama. Para poder obtener el grado en una universidad o incluso para sacar la licencia de conducción, los turcomanos debían recitar – sí señores, recitar – los versos del Ruhnama de memoria.” Nicolas Righetti, un fotógrafo suizo, realizó un trabajo excepcional sobre este político poco conocido en Occidente. Righetti consiguió el World Press en 2007 gracias a la foto de un retrato de Niyazov en el baño de un restaurante. 2006049JL Gurbangulí Berdimujamédov es el nuevo presidente y no dista mucho de su antecesor  en los temas de imagen. Además se atreve hasta con la música, ¡el playback es perfecto! ¡También es DJ! Habría que preguntarle a los turkmenos y turkmenas cual es su opinión al respecto de estas manifestaciones musicales  y sobre la situación de la  política en su país. *Para saber un poquito más recomiendo: http://blogdebanderas.com/2012/05/16/del-nacionalismo-excentrico-y-otras-cuestiones-espaciales/