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Un debate indecente

Dos horas y cuatro minutos es un tiempo excesivo para no decir absolutamente nada. La altura política de los candidatos Sánchez y Rajoy ha descendió a la altura del betún, y lo peor de todo es que lo más resaltable de este debate fueron las descalificaciones personales.

El actual presidente no sabe debatir, no ha preparado su intervención (o al menos así se ha percibido)  y ha tratado de escabullirse de  la corrupción que ha reinado en su partido  manteniendo el eslogan de la herencia recibida. Pedro Sánchez se quiso disfrazar de nuevo político tratando de imitar a Iglesias y Rivera y pecó de poca naturalidad con un lenguaje agresivo y con  escasa originalidad. Lo que más me llama la atención, y me parece realmente preocupante, es que el “líder” de la oposición no haya mencionado la orwelliana “Ley de Seguridad Ciudadana”, un despiste lo tiene cualquiera…pero se supone que ese es su trabajo.

Lo importante, las propuestas y sus propias recetas para combatir la crisis fueron un asunto secundario adornado con miles de cifras y consignas vacías sin ningún tipo de explicaciones operativas que las hiciesen creíbles: el empleo, la igualdad, la corrupción….grandes significantes para tratar de contentar a aquellos de los que viven.

A decir verdad hay cosas que siguen igual en esto de los debates electorales, pero por lo menos, antes, la lucha de egos se disfrazaba  mejor y eran más convincentes en su labor de hacer creer que ellos, los políticos, son necesarios para que esto funcione.

Definitivamente  el show manda en la política y ha desahuciado a la argumentación y hasta la propaganda electoral. Estos señores no han sabido comportarse, y a pesar de ello siguen postulándose como representantes de los ciudadanos y ciudadanas, esto sí es verdaderamente indecente, miserable y ruin.  Ahora es el turno de los opinadores profesionales que comenzarán a debatir sobre si gano uno o el otro, perdieron los dos, o es el final del bipartidismo. La misma altura analítica que tuvieron los candidatos para debatir: ninguna.

Lo importante aquí no es quien va a ocupar el sillón del gobierno, lo fundamental es darnos cuenta que no podemos dejar todo en manos de estos señores y me refiero a todos los que concurren en estas elecciones. Ellos quieren el poder, no el bienestar de las personas, mejorar la situación del “pueblo” es un daño colateral; además no pueden saber lo que queremos, somos más de cuarenta y cinco millones de personas y es imposible que sepan qué es lo que no viene mejor a cada uno.

Esto no es un discurso de antipolítica, no quiero decir que todas las personas que están en la órbita de los partidos políticos, me refiero a las bases y simpatizantes, no tengan una verdadera intención de construir una sociedad mejor, pero las masas no mandan ni en los partidos ni en la democracia. Sólo se acude a ellas para que se contenten y crean que realmente pueden influir en la vida política, pero realmente deciden por nosotros, nos quitan nuestro dinero y lo administran (fatal) a su antojo.

Es preciso reflexionar sobre nuestra pasividad con el político, si queremos acabar con la corrupción tenemos que darles menos dinero para gestionar, que la situación mejore no depende de ellos, depende de nosotros. Lo que hay que exigirles es que nos dejen hacer y no nos arruinen con impuestos, ya somos mayores y sabemos perfectamente que es lo que necesitamos.

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Si yo fuese iraquí o siria

Es viernes 13 de noviembre, y en Bagdad suenan de nuevo sirenas, es otro atentado. Esta vez las víctimas mortales fueron 18 personas (sí, personas; como usted y como yo) reunidas para celebrar un funeral. Un día antes los medios de comunicación informaban que 40 libaneses eran asesinados tras dos atentados suicidas en Beirut, y entre otras cosas, se puede leer por ahí, que Boko Haram destruyó más de 1000 escuelas en el 2015…

Pero la ola de indignación y repulsa sólo llegó tras la sangre derramada en París. Dicen los medios de masas que al menos 129 personas fueron las víctimas asesinadas.  La furia que los gobiernos occidentales han fraguado durante años de intervenciones en una tierra que no le pertenece, que no comprenden y sobre la cual no tiene ningún derecho de injerencia se ha notado, esta vez, en la capital francesa. Pero también en el Líbano y en Turquía y en Siria se vertió la sangre de los inocentes.

El mundo virtual se volvió tricolor en cuestión de horas, y el #JesuisParis inundó las redes sociales. Otro eslogan para los hipócritas; ¡no es preciso pararse a analizar amigos míos!, la artillería del pensamiento nos hace el trabajo. “Nuestros caídos” recibirán su homenaje y el duelo se mantendrá, con suerte, un par de semanas. Pero… un momento, y los que fueron asesinados en Beirut ¿no son nuestros caídos? Los miles de muertos en la guerra Siria ¿no son nuestros caídos? Los iraquís que han sufrido dos intervenciones y ven  su país despedazado ¿no son nuestros caídos? Con lo “nuestros caídos” me refiero lógicamente a que murieron por culpa de nuestros presidentes y sus políticas.

Obviamente no quiero decir que sintamos lo mismo por un europeo muerto bajo el terrorismo  que por un sirio o una libanesa, un yemení o una libia, ¡faltaría más! Por mucho que los fariseos traten de disfrazarse de buenos samaritanos ya no resulta creíble, y el #JesusisParis no es más que fariseísmo edulcorado para una sociedad adoctrinada e infantilizada. Maduremos y tengamos dignidad asumiendo las consecuencias de nuestro deshonroso dejar hacer al político de turno. Nos dejamos engañar por los creadores de opinión y somos integristas de una democracia demencial: un sistema que por el momento sigue creando opresores, oprimidos y orgullosísimos hombres de estado que mandan a sus propios soldados a morir en una guerra que no es la nuestra. Los soldados deben estar en casa, para defendernos si fuese preciso, no atacando.

Así somos, en esto no hemos convertido. Las democracias europeas envueltas en su propia decadencia han fracaso al no ser capaces de asegurar que los ciudadanos respeten la vida de sus semejantes; pues como todos ustedes saben, muchos de los terroristas que ingresan en las filas del Estado Islámico tienen pasaportes de Occidente.

La inteligencia y la templanza han huido del viejo continente y la respuesta de Francia fue, con toda seguridad, alabada por los terroristas. Los bombardeos sobre Raqqa generarán más rabia,  más caos y serán un buen reclamo para la propaganda del EI. De verdad no hemos vuelto tan estúpidos que no somos capaces de comprender que es precisamente este intervencionismo el que ha creado al EI; o es que la propaganda de nuestros gobiernos y sus consignas nos impiden ver que el viernes 13, los daños colaterales de  las políticas occidentales en Oriente Medio fueron los 129 seres humanos asesinados en París.

El show está en marcha, y muchas voces surgirán pidiendo leyes “antiterroristas” que puedan ser homologables con la Patriot Act de Estados Unidos. Sí, señoras y señores, como anunciaba en la portada de Le Parisien: C´est la guerre, una nueva embestida de los gobiernos contra los ciudadanos que los financian, más bombas, más terror, menos humanidad, menos coherencia y menos libertad para el mundo. Y cada cierto tiempo seguiremos llorando nuestros propios daños colaterales.

 

Si yo fuese iraquí o Siria, ardería de indignación al ver como el mundo se deshace en sollozos y se enarbola la bandera del victimismo de eso que llaman “la Yihad”. Pensaría que lo de París es una muestra más de la barbarie cotidiana en la que vivo, pero con una diferencia, a mis amigos y familiares muertos no los llora el mundo, no se iluminan las ciudades con los colores de la bandera del país donde me toca sobrevivir, no se organizan actos de estado y no hay un coro de plañideras mediáticas preparadas para descomponerse en llantos cuando un terrorista decide suicidarse y arrebatarle la vida al mayor número de personas posible.

Si yo fuese iraquí o siria lamentaría a los muertos de París y me uniría al coro que pide el #PrayforParis pero  después lloraría sola al asomarme a la ventana y ver a la vieja Bagdad, o la inmemorial Damasco envuelta en la muerte, la desesperanza y el olvido.

Señores y señoras  lo de Francia fue un ataque terrorista; lo de Irak, lo Siria o lo de Libia ES LA GUERRA.

Rusia aplica la fórmula euroasiática en su política exterior y fortalece su alianza con Bachar Al-Assad

La intervención de Rusia en la guerra siria constata la seguridad del Kremlin en su programa de política exterior euroasiática. El eurasianismo es una teoría política propiamente rusa que se enmarca dentro de apuesta por la multipolaridad1 en la relaciones internaciones. La Federación Rusa, según los postulados eurasiáticos, se presenta como un polo de poder que puede llegar a consolidar la estabilización de Eurasia.
Se trata de un movimiento totalmente coherente dentro del discurso y la visión que Rusia tiene de su papel en el escenario internacional. La vía euroasiática se presenta desde Moscú como una apuesta por las relaciones internacionales basadas y encuadradas en las normas del derecho internacional y de los tratados; la intervención en Siria está destinada, según el gobierno ruso, a asegurar la estabilidad de la zona y lógicamente proteger sus propios intereses.

El gobierno de Vladimir Putin ha sabido aprovechar un momento clave para intentar reorientar la deriva de la actual política occidental en Oriente Medio. Mientras los representantes europeos debaten en reuniones fallidas sobre cuantos refugiados puede acoger cada uno de los estados miembros, y muestran a las audiencias europeas su incapacidad para gestionar todo aquello que no esté puramente planificado de antemano. Desde Rusia se apuesta por ir a la raíz del problema y acabar con la guerra mediante la alianza con el presidente Bachar Al Assad. La postura rusa se encuadra en la táctica intervencionista que fuera iniciada por Estados Unidos en su lucha contra el denominado terrorismo internacional, y se sustenta legalmente en sus tratados de seguridad con el estado sirio.

Atacan la embajada de Rusia en Siria por su apoyo a Al-Assad foto: EFE STR (LaNacion.com.ar)
A pesar de la contienda mediática en los países occidentales, las posibles nuevas sanciones a las que puede verse sometida su contraída economía y los diversos recursos de coacción del derecho internacional que pueden ser usados en su contra, el gobierno de Moscú ha asumido un papel proactivo en la región.

La estrategia rusa difiere sustancialmente da las últimas intervenciones occidentales en los conflictos surgidos a la raíz de las mal denominadas “Primaveras Árabes”, dónde el apoyo internacional a los “rebeldes” ha ocasionado serios problemas regionales, como en el caso libio y la expansión de la inseguridad a Malí tras los bombardeos franceses contra Gadafi .

Putin sigue una lógica clara en las dos dimensiones que implica la intervención de su ejército en el conflicto sirio. Por un lado, entiende que es preciso una alianza con las fuerzas que se integran dentro de la facción del presidente Al Assad para apuntalar la seguridad en el país y frenar el avance de los grupos terrorista Daesh y Al-Qaeda. Según el presidente ruso, esta es una premisa necesaria para estabilizar Siria y empezar un proceso de transformación política interna que ha sido revindicado claramente por los ciudadanos.

Por otra parte, el tablero internacional se balancearía hacia un nuevo reparto del poder en una región dominada por la correlación de fuerzas entre Arabia Saudí, Irán e Israel y sus aliados occidentales.
La participación del partido Baaz y de su presidente en una posible mesa de negociaciones para la resolución del conflicto es una garantía que podría asegurar la vocación laica y multiconfesional de Siria; dado que el propio Bachar Al Assad es miembro de una minoría religiosa (alawita) y Siria un país donde históricamente han convivido varias religiones y diferentes ramas del Islam. Si este marco llega a concretarse sería complejo que alguna facción wahhabita llegase al poder por la vía oficial y se estableciese en Damasco un poder colaboracionista con Ryad. Además, la Federación Rusa podría asegurar su preciada presencia en el Mediterráneo gracias a la base marítima que tiene en la ciudad siria de Tartus.

Base de Tartus Con una Siria estable, Irán, su aliado tradicional, se vería en una situación más ventajosa en la denominada Guerra Fría que sostiene con Arabia Saudí. El gobierno iraní, presidido por Hassan Rouhani, podría concentrase en sus asuntos internos (sin dejar de prestar atención a sus fronteras con Irak, Afganistán y Pakistán) y tratar de buscar solución a la crisis económica que sufre el país, dentro de un nuevo marco de distensión con Estados Unidos, establecido gracias al avance de las negociaciones de su programa nuclear. De esta manera, Teherán iniciaría un afianzamiento de su estatus regional, encaminado hacia su fortalecimiento como polo de poder proyectado hacia la concreción de un marco multipolar también defendido por China y la propia Rusia, que frene la política neoconservadora estadounidense en la región capitaneada por su aliado saudí.

La estrategia de Moscú busca alejar la influencia del atlantismo anglosajón en una región crucial para su seguridad y frenar el proceso de contención que la OTAN ha establecido de manera decisiva tras el golpe de estado en Ucrania y la posterior guerra de secesión que se mantiene en el este del país.
Es evidente que la intervención rusa va a generar una respuesta occidental, la probable reelección de Erdogán en Turquía afianza las posiciones de Estados Unidos y la UE en la región, pero el equilibrio de poder ya no es el mismo, y es complejo que la opinión pública occidental acepte de nuevo un apoyo oficial a los oponentes del régimen sirio entre los que se encuentran grupos terroristas.

Aunque los nostálgicos de la Guerra Fría puedan comparar el escenario sirio con la guerra de Corea, la diferencia es bastante importante; la economía estadounidense no muestra atisbos de transformar su política de expansión artificial del crédito y parece que seguir imprimiendo moneda y endeudarse es su única y apuesta, mientras Rusia podría romper esta tendencia volviendo al patrón oro y blindarse frente a la injerencia del dólar en su economía. El simple indicio de que algo así podría suceder es uno de los principales frenos para los planes occidentales de repliegue de la influencia regional de Rusia.
A la hora de analizar esta etapa de la política exterior rusa es preciso tener en cuenta todas las implicaciones, no solo las meramente formales. Más allá de la propia intervención, el Kremlin pretende mandar un mensaje a Occidente: Rusia sólo ha necesitado dos décadas para fortalecerse y su renovación le permite una mayor capacidad de maniobra, con lo que cualquier estrategia antirrusa basada en los preceptos que guiaron la Guerra Fría no va a ser correcta. Occidente no ha entendido que la actual Federación de Rusia no tiene más ideología en sus relaciones internacionales que sus propios intereses nacionales, no parte de una base desde la que intentar cambiar al mundo, si no que pretenden establecerse en el panorama internacional mediante el respeto a las normas del Derecho Internacional; al menos esa es su consigna.
Rusia ha aprendido de su propia historia la importancia de transmitir el mensaje adecuado en el momento clave; las consecuencias de su discurso y su coherencia pueden acelerar el proceso de transformación de un panorama internacional que se inclina hacia la multipolaridad que ellos defienden.


1La idea de multipolaridad que propugna la política exterior rusa no se corresponde con el concepto clásico de la teoría realista, que define este concepto como una “constelación de centros de poder autosuficientes que poseen amplios recursos materiales y que o bien se equilibran o se enfrentan entre ellos”; desde el Kremlin se interpreta esta noción como la superación de la idea de anarquía reinante en la comunidad internacional a partir de unas “relaciones institucionalizadas e inclusivas”, siendo el modelo multipolar el mecanismo mediante el cual hacer frente al proceso de globalización occidental. Vïd: MAKARYCHEY, Andrey: “Rusia en un mundo multipolar: El papel de las identidades y los mapas cognitivos” en: Revista CIDOB d´Afers Internacionals, nº 96, 2011, pp.25-43

Hybris Imperial: la derrota del intervencionismo occidental en el espacio postsoviético

Si la “historia del mundo desde el fin de la guerra mundial hasta fines de la década de los ochenta fue en buena medida, aunque no exclusivamente, la historia de las respuestas del sistema internacional a la revolución soviética”[1] ¿Cuál puede ser ahora el motivo de Occidente para desafiar a Rusia en la proximidad de sus fronteras?

Russian President Vladimir Putin enters ...Russian President Vla

Washington y Bruselas aúnan sus directrices políticas para lograr un repliegue de la influencia de Moscú en su “vecindad próxima” y evitar su fortalecimiento dentro del panorama internacional. La superación del modelo unipolar estadounidense que tanto Rusia como China están patrocinando, puede ser la causa que motive la hostilidad hacia el gobierno que preside Vladimir Putin.

Desde el Kremlin se entiende que un modelo multipolar es el mejor mecanismo para frenar el proceso de globalización occidental[2], y para conseguir una posición preeminente dentro de su área de influencia, su extranjero cercano: el espacio ex-soviético. Entendida en toda su amplitud, esta apuesta de transformación del orden internacional pasa necesariamente por el desplazamiento del dólar como divisa de referencia mundial.

Independientemente de la fuerte determinación de Moscú a la hora de continuar con su programa, hay una serie de condicionantes geoestratégicos necesarios para que este se materialice: Rusia necesita a Ucrania en su órbita para asegurar su supervivencia como potencia. Sin Ucrania, el Kremlin no podría proyectar su poder de manera efectiva en sus fronteras occidentales, y Minsk, otro pilar geopolítico fundamental podría escaparse de su influencia. Además, Ucrania es el punto de conexión de la infraestructura rusa en entre el Oeste y el Este en lo que respecta a ductos, carreteras y vías férreas[3]. En definitiva si Rusia no cuenta con parte de Ucrania no se podrá alcanzar el modelo multipolar.

Un plan arriesgado

El apoyo inmediato y contundente de Estados Unidos y la Unión Europea a los atrincherados en la Plaza de la Independencia de Kiev fue decisivo para acabar con la presidencia de  Víktor Yanukóvich, el anterior presidente ucraniano,  y frenar las aspiraciones de Rusia mediante las sanciones económicas. Como era de esperar, la reacción a la injerencia occidental se dejó sentir en el este del país y  comenzó una guerra de secesión cuando los rusos étnicos no reconocieron al nuevo gobierno de la Rada Suprema.

Tras una intervención estatal todos los sectores relacionados reaccionan. La reintegración de Crimea en la Federación Rusa, a la que siguieron iguales acuerdos con las regiones separatistas de Georgia, Osetia del Sur y Abjazia, fue la segunda consecuencia de esta intervención. Estos acuerdos ponen de relieve una transformación en la perspectiva que Rusia tenía acerca del derecho de autodeterminación: del rechazo frontal mostrado ante esta fórmula en Kósovo e incluso frente a aquellos territorios que pedían una reintegración en la Federación Rusa, como la República del Tradniestr, la propia Osetia del Sur y Sebastopol, las dinámicas intervencionistas occidentales han propiciado un cambio histórico en la visión que el Kremlin tiene sobre esta norma del Derecho Internacional.

La nueva interpretación del derecho de autodeterminación tiene una importancia transcendental en el caso de Rusia. El mayor país del mundo alberga a más de 176 grupos étnicos, y lógicamente existen numerosas tendencias centrífugas en el interior de la Federación, Chechenia es el caso más conocido, pero algunas regiones rusas como el Tartastán, Udmurtia, Yakutia, Komi, Karelia, Bahskiria o Osetia del Norte también llegaron a declarar su soberanía pocos meses después de la desintegración de la URSS.

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El camino emprendido por Putin cuando firmó el acuerdo con Crimea tiene una doble implicación: el presidente ruso deberá lidiar con los movimientos de autodeterminación internos, pero también puede ser una buena estrategia a la hora de retener parte de su influencia en el extranjero cercano y así truncar el intervencionismo occidental que ya ha fracasado parcialmente en Ucrania.

Más de 20 millones de rusos  viven en países de la órbita ex-soviética. A parte de la gran comunidad de rusos en Ucrania, Kazajstán, un punto geopolíticamente importante por su posición y grandes recursos, alberga a la segunda colectividad de rusos en un país extranjero. Las actuales relaciones entre Astaná y Moscú atraviesan una crisis importante tras el rechazo frontal del gobierno kazajo a la iniciativa rusa de crear una moneda única para la Unión Económica Euroasiática, es una de las primeras veces que Kazajstán  no secunda los planes de Rusia.

Si los aliados occidentales deciden continuar con la política intervencionista, la situación en este de Ucrania puede reproducirse en otros puntos de la frontera rusa en Asia Central y  desestabilizar esta región. A pesar de tales riesgos, Washington parece continuar con su ofensiva enviando emisarios a Armenia, Kirguistán y Uzbekistán para comprobar la fidelidad de sus líderes a Moscú y calibrar si estos territorios necesitan también sus “Revoluciones de Colores”. La apuesta estadounidense sube de nivel al implicar directamente a China, el país de los kirguises (donde Estados Unidos y Rusia tienen bases militares) hace frontera con la región musulmana de China, habitada por la etnia uigur con abiertas tendencias separatistas

La compleja herencia soviética

La planificación total era la fortaleza y el talón de Aquiles de la URSS. Más allá de los asuntos económicos, una de las primeras preocupaciones de Lenin fue la cuestión de las nacionalidades, un asunto de capital importancia teniendo en cuenta la diversidad étnica que integraba el Imperio Zarista. A pesar de todos los esfuerzos del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), su política de planificación de las nacionalidades fue aún más desastrosa que sus planes quinquenales.

La nomenklatura trató de crear una nueva idiosincrasia: la soviética. En su afán igualitarista quiso contrarrestar las tendencias secesionistas mediante las deportaciones (sobre todo en la época estalinista) y los cambios de fronteras internas. En 94 ocasiones[4] trasformaron la división interior de la Federación Soviética, aunque la mayoría de los cambios solo se reflejaron sobre el papel.  Cuando los líderes soviéticos firmaron el Acuerdo de Helsinki en 1975, mediante el cual se obligaba a los estados parte a respetar la integridad territorial y las fronteras, no imaginaban que pocos años después la URSS ya no existiría.

Como consecuencia de este Tratado, las divisiones del papel se transformaron en fronteras reales y más de 25 millones de rusos quedaron fuera del territorio ruso prácticamente de la noche a la mañana, conformando la mayor minoría étnica de Europa. El trato que estas minorías recibieron en sus nuevos estados no fue siempre el adecuado, Letonia y Estonia con sus leyes de ciudadanía son dos ejemplos de ello. Ante esta situación la  Constitución de la Federación Rusa prevé,  en el artículo 61.2,  que Rusia debe garantizar la defensa y el patrocinio de sus ciudadanos fuera de su territorio.

El “internacionalismo democrático” y la planificación de la política exterior

Si la antigua URSS apelaba al “internacionalismo proletario” para auxiliar a los Partidos Comunistas de otros países e intervenir indirectamente en sus asuntos internos, los gobiernos occidentales recurren a la democracia para posicionar a sus peones en el tablero geopolítico.

Ucrania  y  Libia son dos casos paradigmáticos de esta nueva modalidad de intervencionismo en nombre de la democracia. Ya no es preciso desplegar unidades militares para cambiar a un gobierno que no ceda ante las exigencias occidentales; las actividades de determinadas ONGs o Think Tanks (NED, USAID entre otras), la polarización social, la guerra propagandística y la diplomacia de las sanciones económicas pueden jugar un papel igual de decisivo que los ejércitos y los drones.

Sería interesante saber cuál puede ser el beneficio de estas acciones para los ciudadanos de los Estados Unidos y la Unión Europa, pues parece que las cuestiones de “seguridad global” y el “interés estatal” sólo son escusas tras las que se esconden jugosos beneficios para el lobbistas del estado. El intervencionismo estatal que genera cambios arbitrarios de gobiernos, conflictos armados y millares de muertos, está financiado por las sociedades “libres” y democráticas a través de los impuestos estatales.

La política exterior es un monopolio más del estado, en este caso, sobre la proyección externa de los pueblos del mundo. Desde la administración estatal se determinan una serie objetivos asociados con los “intereses superiores de la nación”, eufemismo con el que se trata “de enmascarar intereses infinitamente menos nobles, y en todo caso particulares[5]. Una vez que la meta está fijada llega el turno de planificar y ejecutar las acciones concretas.

Los problemas que se producen en la economía tras una intervención política se reflejan también en este ámbito de la acción humana. Los encargados de elaborar la política exterior están igual de incapacitados que sus homólogos economistas, para prever los efectos que cierta intrusión puede desencadenar en la totalidad de los sectores relacionados. Tampoco pueden controlar la variable temporal, es decir, las consecuencias futuras de una injerencia. Los desequilibrios que provocan las políticas intervencionistas en la economía: inflación, descontrol de precios y crisis económicas, se traducen en inestabilidades regionales, acciones terroristas y conflictos armados cuando se aplica la lógica austríaca a las relaciones internacionales actuales.

Aunque muchas de estas consecuencias sean deliberadamente buscadas, otras pueden ser contraproducentes para el estado que realiza la injerencia, y sobre todo para la población, que es la que siempre termina pagando los desmanes de los gobiernos.

El denominado blowback no es más que una repuesta inesperada a cierta intervención; el ejemplo más claro de este fenómeno fue el atentado contra las Torres Gemelas. Cuando el gobierno de Estados Unidos financió y apoyó  a los combatientes muyahidines para frenar la invasión soviética en Afganistán, era incapaz de pronosticar que este grupo sería el origen de Al Qaeda, la organización terrorista que derribó los dos edificios más emblemáticos del World Trade Center. Está claro que Occidente no aprende de su Historia más reciente, tratar de desestabilizar a Rusia y su zona de influencia conlleva el peligro de crear un problema real de seguridad global.

Puede que sea la experiencia de la Guerra Fría la responsable de  la visión triunfalista y la  fatal arrogancia con la que Occidente ataca a Moscú, pero los políticos occidentales no deben olvidar que Rusia no perdió la Guerra Fría, fue el Partido Comunista de la Unión Soviética el que sufrió la derrota.

[1] Halliday, Fred: Las relaciones internacionales en un mundo en transformación, Los libros de la Cátara, Madrid, 2002, p. 170.

[2] Makarichey, Andrey: “Rusia en un mundo multipolar: El papel de las indentidades y los mapas cognitivos” en: Revista CIDOB d´Afers Internacionals, nº96, 2011, pp.25-43.

Disponible en: http://www.cidob.org/es/content/download/30225/359332/file/25-44_ANDREY+MAKARYCHEY.pdf

[4] Ruíz González, Franciso J.: “Conflictos en el espacio postsoviético: situación actual y posible evolución” en: Boletín de Información nº319, CESEDEN, 2011, p.8.

[5] Duroselle, Jean-Baptiste; Renouvin, Pierre: Introducción a la Historia de las Relaciones Internacionales, S.L. Fondo de Cultura Económica Española, Madrid, 2000, p.357.

Artículo original en  Mises Hispano (miseshispano.org)

YELTSIN Y LA OTAN

La creación de la OTAN fue una consecuencia de la política de contención occidental hacia el comunismo ruso; pero cuando el comunismo ruso dejó el Kremlin, la OTAN continúo y  esta institución se mantiene hasta la actualidad. Las relaciones con la Alianza Atlántica  fueron y son un tema espinoso y complejo para el gobierno de la Federación Rusa.

En los últimos momentos de la URSS, uno de los acontecimientos en el que los dirigentes soviéticos jugaron un papel fundamental fueron las negociaciones de la reunificación alemana. En estas reuniones se abordó un tema transcendental para la Unión Soviética, las autoridades estadounidenses afirmaron que la OTAN no se expandiría hacia el este, aunque este compromiso no se plasmó por escrito, la Federación Rusa comenzó a vislumbrar que la OSCE (agrupaba a 35 participantes) sería la heredera de la OTAN (estaba integrada por 16 miembros) y el Pacto de Varsovia, convirtiéndose en el núcleo institucional encargado de tomar las decisiones de seguridad a nivel regional. En este contexto, Rusia, en calidad de gran potencia tendría capacidad de veto a las decisiones, una situación muy privilegiada que no tendría ni en la OTAN ni en la Comunidad Europea.

Pero las aspiraciones de la Federación Rusa se quedaron en eso, aspiraciones. Para poder seguir operando como actor en la seguridad europea la OTAN desarrolló un nuevo Concepto Estratégico en la Cumbre de  Roma, que tuvo lugar los días 7 y 8 de noviembre de 1991. La Alianza Atlántica asumía nuevas funciones: dialogo y cooperación que se sumaban a la labor tradicional de defensa colectiva. En esta reunión “la agonizante URSS (y dos meses después la nueva Federación Rusa) quedaba de facto excluida del principal ámbito de discusión de la seguridad Euro-atlántica”[1] El nuevo Concepto Estratégico de la OTAN contemplaba además la posibilidad de realizar operaciones fuera del área determinarán inicialmente por el Tratado de Washington (La guerra de los Balcanes)

Los antiguos países del Pacto de Varsovia quedaron integrados en el Consejo de “Cooperación del Atlántico Norte” a este organismo se unieron sobre todo los países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI). Esta relación se caracterizó por un limitado diálogo. A pesar de que la ampliación no estaba en los planes de la OTAN cuando se firmó el fin de la Guerra Fría en la cumbre de Malta, el nuevo presidente Clinton, en base a la superioridad unipolar de Estados Unidos tomó unilateralmente la decisión de esta expansión, mediante el programa “Partnership for Peace” aprobado en la Cumbre de Bruselas de 1994.  A partir de esta iniciativa se comenzarían a desarrollar programas de cooperación bilateral con los países de Europa Central y Europa del Este. El principal objetivo era  la colaboración de estos estados en materia de seguridad, y el establecimiento de una colaboración militar. Se abría la puerta a todos los países que pretendían contribuir con la seguridad o ingresar como miembros. Rusia participó, desde el 22 de junio de 1994, y apoyó el programa “Partnership for Peace”.

1993, Visit to NATO by Boris Yeltsin

La imagen de Yeltsin tras la primera guerra de Chechenia quedó muy deteriorada, cuando el gobierno ruso se entera de la expansión no puede hacer nada para pararla, sienten que ese movimiento estratégico es peligroso para la seguridad de Rusia y que Occidente intenta de nuevo aislar a su país.

A pesar de ello la Federación Rusa estuvo dispuesta a continuar colaborando e incluso participó en la contingente IFOR de la OTAN en Bosnia en 1996; la Duma puso la condición de que las tropas rusas no recibirán órdenes de la cadena de mando de la OTAN. El motivo de esta intervención fue evitar el aislamiento al que se vio sometida por la Alianza Atlántica. Rusia firmó en 1997 el “Acta Fundacional sobre las relaciones mutuas, cooperación y seguridad entre la OTAN y la Federación Rusa”, ese mismo año esta Organización invita formalmente Polonia, República Checa y Hungría. Para los rusos la OTAN es una amenaza a su territorio, la crisis de Kosovo parecía corroborar su tesis.

 

[1]RUÍZ GONZÁLEZ, Francisco J.: “Las relaciones OTAN-RUSIA desde la caída del muro de Berlín: La cumbre de Lisboa” en: Instituto Español de Estudios Estratégicos, diciembre de 2010, p. 2

LOS CONFLICTOS DESCONGELADOS

Con la desaparición de la URSS el mundo conoció catorce nuevas repúblicas. Se transformó la geopolítica de la región y en el nuevo “extranjero cercano” de la Federación Rusa despertaron los conflictos que durante la época soviética estaban latentes. Las deportaciones estalinistas y las arbitrarias modificaciones de las fronteras fueron factores fundamentales para el posterior desarrollo de estos conflictos.

Rusia no hay una, Rusias hay muchas, es  una nación de  naciones, su vasto territorio alberga una gran cantidad de etnias y pueblos, algunos de ellos conformes con llamarse rusos pero otros buscan sin cesar su independencia. Varios son los movimientos independentistas que buscan, y a veces reciben, el apoyo de Moscú en sus aspiraciones secesionistas, más allá de sus fronteras.

Los principales conflictos o tensiones tras la desintegración de la URSS:

– Ucrania: Rusia perdió la histórica provincia de la Nueva Rusia que rodeaba la orilla septentrional del Mar Negro, perdió también Crimea, aunque actualmente está controlada por Moscú, pero mantiene dos puertos comerciales en el Mar Negro: Tuapse y Novorossiysk. En la actualidad las relaciones entre Ucrania y Rusia pasan por un momento muy crítico, como es sabido.

– Georgia es un pequeño país de la región del sur del Cáucaso, no tiene grandes recursos pero por su territorio pasa el oleoducto Bakú-Tiblisi-Ceyján y el gaseoducto Bakú-Tiblisi-Erzurum . Tanto la Federación Rusa, como Turquía y Estados Unidos tienen intereses en el sur del Caúcaso, y Georgia es un puto estratégico muy importante para todos ellos. En el país existen varios movimientos secesionistas: Osetia del Sur emprendió una guerra civil para poder para poder unirse a Osetia del Norte que forma parte de la Federación Rusa. En 2004 Georgia bloqueó la República Autónoma de Adjaria (en georgiano:აჭარის ავტონომიური რესპუბლიკა) , otro de sus territorios que busca la autonomía nacional. En 1992 la región de Abjasia (აფხაზეთის ავტონომიური რესპუბლიკა) declaró su independencia con el apoyo de Rusia y se convirtió en la República de Abjasia. Actualmente para garantizar la paz en la zona la ONU mantiene a sus observadores, y Rusia a sus soldados. No hay que olvidar lógicamente la invasión rusa de 2006 tras la revolución rosa.

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-Armenia y Azerbaiyán: La actual República del Nagorno-Karabaj (en armenio:Լեռնային Ղարաբաղի Հանրապետություն) es el punto de conflicto entre ambos estados. Este territorio estaba poblada por armenios de etnia indoeuropea y religión cristiana pero Stalin la integró en la entonces República Soviética Soviética de Azerbaiyán de etnia altaica y religión musulmana.

Con la llegada de la perestroika intentaron integrase en Armenia pero Azerbaiyán rechazó esta decisión y lanzó una ofensiva militar contra los secesionistas, apoyados por Ereván, en 1991; la guerra duró cuatro años, desde entonces los armenios mantuvieron el control del enclave y conquistaron un 20% del territorio azerí. Aunque la postura oficial del Kremlin fue la neutralidad, entregó material militar a ambos bandos. Actualmente Rusia “mantiene en Armenia la 102 base militar, y sus tropas son las que controlan la frontera con Turquía e Irán. En Azerbaiyán, Rusia operaba el radar de Qabala, destinado a detectar el lanzamiento de misiles balísticos desde el Índico, pero lo abandonó en 2013 por desacuerdos con Bakú sobre el precio del alquiler2 Armenia depende totalmente de Rusia en materia de Seguridad y Rusia está obligada a asistir al país en caso de ataque mediante el Tratado de Seguridad Colectiva, en 2013 se integró en la Unión Aduanera de Rusia Bielorrusia, Kazakstán. La resolución del conflicto aún no se ha definido.

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-Asia Central: En esta región Rusia ha planteado la creación de una OPEC centro-asiática en el ámbito del gas natural, la propuesta sólo ha sido aceptada por Kazakstán. Ante el temor de una expansión del militarismo islamista desde Afganistán, esta zona geográfica forma parte del intinerario  del tráfico de armas y también de drogas3 Para la coordinación de intereses en la zona se ha creado en el año 1996 la Organización de Cooperación de Shangai, donde participan los cinco Estados de Asia Central, Rusia y China.

Esta región forma parte del recorrido de lo conductos petrolífero que conectan Mangislak y Tengiz y atraviesan Rusia hasta los países Bálticos, el segundo pasa por Daguestán hasta el puerto de Novorosisk en el Mar Negro. Rusia firmó con Kazakstán Turkmenistán acuerdo para la explotación de petróleo.

Es necesario mencionar, que además de ser la Tercera Roma, el país más extenso de la Tierra es también el que esta establecido en la “región pivote”, que según las teorías de Haldford Mackinder es clave para el dominio de Eurasia, y también de la Isla Mundial, concretamente el Ecúmene o centro de Eurasia, es Kazajstán4. Las tensiones fronterizas provienen sobre todo las reclamaciones de Uzbekistán: en primer lugar reivindica una porción de terreno en la frontera con Kazajstán, a Tayikistán le exige establecer un control en la zona de Ferganá, un valle donde tiene su frontera común junto con Kirguistán, a Turkmenistán también se le exige una parte de Karakalpakia, también autoproclamada república independiente.

-El Caúcaso y Chechenia: Este territorio ha sufrido tres guerras desde la desintegración de URSS. La guerra de Independencia en 1991, la Primera Guerra de Chechenia 1994-1996 donde el ejército ruso aplastó a los secesionistas y en 1999 se volvió a vivir un episodio muy parecido. La religión mayoritaria el musulmana y actualmente numerosos yihadistas chechenos han combatido en la Guerra de Siria así como en el Estado Islámico Durante el período de Stalin la población chechena sufrió las deportaciones a Kazajstán y Siberia.

La comunidad chechena está divida en 131 clanes. Chechenia tiene una gran importancia desde el punto de vista estratégico para Rusia, a través de región pasan numerosos oleoductos y gaseoductos. Además un potencial muy peligroso para la desestabilización de la región. Como ya sucedió en 1999 cuando los separatistas chechenos invadieron Daguestán, otra República de la Federación Rusa, aquí el principal peligro reside en el conflicto entre ávaros, la comunidad mayoritaria, y los darguines. Ingusetia, otro territorio secesionista se separó de Chechenia en 1991. Todos estos conflictos tienen en común que durante la URSS se establecieron arbitrarias divisiones en el territorio, sin tener en cuenta las diferencias etnicas.

-Moldavia: Cuando el Comité Estatal para el Estado de Excepción efectuó el golpe de Estado en Moscú en 1991, en la región de Transnistria secundó la acción y en ese mismo momento declaró su independencia de Moldavia. En 1992 el presidente Voronin se negó a firmar el “plan Kozak” creado para pacificar el conflicto. La región de Transnistria cuenta con el apoyo de Rusia y evidentemente también es un punto fundamental para la seguridad de la Federación Rusa pues el río Dniéster es la frontera que separa dos grandes espación geopolíticos; el espacio eslavo y el espacio europeo, “el control del Dniéster se convirtió en objetivo prioritario de todos los imperios que se sucedieron en el perímetro del istmo ponto-báltico”

REFERENCIAS

1Las distintas etnias establecidas en el Caúcaso no se encuentran en esta “pequeña” clasificación. En el Caúcaso Norte existen siete repúblicas que pertenecen a la Federación Rusa. Son comunidades muy heterogénas y en ellas están presentes los grupos linguísticos caucásicos, turcos e iraníes Tres son las principales familias étnicas del Caúcaso; familia Indoeuropea: armenios, osetios, kurdos, tates y talysh; la familia Altaica (nacionalismo panturco): azeríes, mesjetos, karachis, balkaros kumikos y nogarys; la familia Caúcasica: georgianos, chechenos, ingushes, kabardos, cherkes abjasos, adzaros y los grupos minoritaros de Daguestán: darguinos, lezguinos y avaros o lakis. A excepción de los georgianos el resto de étnias se encuentran muy concentradas geográficamente.Víd: MAREU, Silvia: “Pax Russica: Ambigüedad geopolítica de las tensiones y conflictos en el espacio de la antigua unión soviética” en: Investigaciones Geográficas, nº 55, 2011, pp. 91-111.

2RUÍZ GONZÁLEZ, Francisco J.: “El papel de Rusia en el conflicto de Nagorno-Karabaj” en: Russia Beyond the Headlines 4 de marzo de 2014,disponible en:http://es.rbth.com/blogs/2014/03/20/el_papel_de_rusia_en_el_conflicto_de_nagorno-karabaj_38615.html, fecha de consulta: 18 de junio de 2014.

3MAREU, Silvia: op.cit. p.97

4Según las teorías geopolíticas existen numeroso puntos clave en el planeta: el heartland que para muchos es el territorio que ocupa la actual Ucrania; quien domine ente enclave, siempre según estás teorías, dominará Europa. Spikman establece que el territorio que coincide con la frontera oriental de Rusia es el Rimland, y este lugar se caraterizará por la inestabilidad permanente. Rusia se encuentra también acorralada por la gepolítica pues participa de la mencionada región pivote. Estas teorías se desarrollaron a principios del siglo pasado. Según sus declaraciones públicas, Putín es un gran interesado en la geopolítica, recientemente ha declarado que “la caída de la URSS fue la mayor catastrófe geopolítica del siglo XX”. Sobre este tema se pueden consultar los siguientes escritos; Víd: MACKINDER, Haldford J.: “El pivote geográfico de la historia” en: Geopolítica(s), vol. I, nº 2, 2010, pp. 301-319; KHANNA, Parag: El segundo mundo. Imperios e influencia en el nuevo orden mundial, Paidós, Barcelona, 2008; KAPLAN, Robert: op.cit.

UCRANIA MÁS ALLÁ DE LA GEOPOLÍTICA

Si el viejo Curzio Malaparte volviese a la actual Ucrania muy probablemente tendría que añadir un nuevo capítulo a su libro Técnica del Golpe de Estado. El derrocamiento del presidente Yanukovich mediante la instrumentalización de las manifestaciones ciudadanas es el ejemplo de un nuevo tipo de intervención en la política interna de los estados. Pero el “internacionalismo democrático” tiene sus costes[1], la ayuda no es gratuita y pronto la República de Ucrania tendrá que pagar la deuda que su actual gobierno ha solicitado a Occidente.

EFE

EFE

En la cumbre de Vilnius, Yanukovich rechazaba la oferta de la Unión Europea y acto seguido las manifestaciones de la Plaza de la Independencia de Kiev comenzarían a recibir el apoyo occidental[2]. La cuestión es saber cual pudo ser el motivo del repentino interés de la UE y de EEUU para atraer a Ucrania a la órbita occidental. El factor geopolítico es de capital importancia, pero, también cobra especial relevancia el componente económico. En este terreno hay varias posibilidades: los beneficios de la explotación de los recursos energéticos de Ucrania, el debilitamiento de la posición de Rusia y la defensa del dólar como la moneda mundial de referencia.

Rusia y Ucrania

La posición de Ucrania en el mapa hace que su vinculación con Rusia vaya más allá de una historia y una cultura compartida. Ucrania es una pieza fundamental para completar la estrategia de seguridad de Rusia en sus fronteras occidentales.

Sin Ucrania bajo su influencia, la Federación Rusa no podría crear una cobertura geoestratégica contundente en sus fronteras occidentales, sus vínculos geopolíticos con Europa y el Cáucaso serían demasiado inestables; el cambio de orientación del gobierno ucraniano le restaría fuerzas y sería un factor fundamental para desestabilizar su influencia sobre Bielorrusia, otro pilar geopolítico fundamental.

Además, Rusia no podría asegurar su supervivencia como potencia[3] y el gobierno de Putin estaría debilitado para poder continuar con su promoción de un modelo multipolar de las relaciones internacionales donde su país se perfila como “polo” de poder.

La multipolaridad que pretende Rusia se traduce en relaciones institucionalizas donde los acuerdos bilaterales y multilaterales marcarían la pauta para la organización de un sistema internacional regulado por las grandes potencias, de esta manera podrían frenar el proceso de globalización occidental[4], entendido en todos los sentidos, también en el económico, mediante un desplazamiento del dólar como moneda de referencia universal.

Rusia e Irán utilizarán sus monedas nacionales en los intercambios comerciales mutuos[5], China y Rusia también apuestan por el desplazamiento del dólar[6], y el pasado julio el conjunto de los BRICS acordaron la creación de su propio “banco”[7], que seguramente dejará a la moneda de referencia mundial a un lado. Si estas grandes potencias emergentes dejan de utilizar el dólar, y todo este excedente monetario vuelve a EEUU la inflación se dispararía de tal manera que el gobierno de Estados Unidos tendría que lidiar con el empobrecimiento general de su población y el problema de la financiación de estado a largo plazo. Una Rusia debilitada provocaría un retroceso en el cambio de paradigma monetario.

La independencia energética de Ucrania y Burisma Holding

La acusada supeditación energética de Moscú es uno de los puntos débiles de Ucrania, la idea de independencia energética fue una de las apuestas de depuesto presidente Victor Yanukovich. Según la  la Energy Information Administration de Estados Unidos, Ucrania ocupa el tercer puesto de las reservas de gas esquisito (shale gas) en Europa.[8] Mediante la técnica del franking, desarrollada principalmente por tecnología estadounidense, Ucrania podría ser independendiente en materia energética e incluso llegar a ser la competencia directa de Rusia en el mercado europeo.

Estas reservas despertaron el interés de grandes petroleras con las que Yanucovich había firmado varios acuerdos, los nombres son de sobra conocidos: Chevron tiene un contrato de 50 años de duración del gas esquisito del oeste de Ucrania, Royal Duch Shell y  la petrolera italiana ENI también han realizado sus inversiones en suelo ucraniano. Con respecto a los proyecto de extracción del gas en la península de Crimea, ExxonMobile, Repsol e incluso Petrochina se han interesado en realizar sus proyectos[9]..Los motivos para la anexión de Crimea además de históricos y étnicos son eminentemente estratégicos y económicos. No solo para que la mayor potencia continental que es Rusia tenga su salida a mares cálidos, si no para continuar asegurado que la empresa estatal Gazprom tenga una situación privilegiada en el mercado Europeo; la estabilidad de la economía rusa depende en gran medida de los beneficios de la exportación de recursos energéticos.

Hasta aquí todo parece encajar, pero resulta que tan sólo tres meses después de la caída de Yanukovich la mayor empresa de gas privado de Ucrania, Burisma Holding, nombra al hijo del vicepresidente Joe Biden[10] –el cual había exigido a Yanukovich el pasado 21 de febrero que retirarse a su policía, siendo más sencillo para los grupos atrincherados en Maidán ocupar los edificios oficiales de la República-  su consejo de administración. Según una investigación del Centro de Acción contra la Corrupción (ANTAC) de Ucrania la propiedad de Burisma Holding está vinculada a Privat Bank, entidad controlada por el oligarca  Ihor Kolomoysky[11], actualmente gobernador  de Dniproppetrovsk Oblast, una provincia del sur de Ucrania. Este curioso político de la Ucrania democrática ha sido asociado con la financiación  de fuerzas paramilitares que asesinaron a los rusos étnicos del este de Ucrania.

Otro acontecimiento curioso: Chevron patrocinó el pasado 13 de diciembre de 2013 una conferencia en el Club Nacional de Prensa en Washington, en la que la Asistente de la Secretaría de Estado para Europa, Victoria Nuland[12], (que había regresado de Kiev), se dirigió a influyentes empresarios internacionales, entre los que se encontraban ucranianos, para manifestar que Ucrania debería firmar un nuevo acuerdo con el FMI,  gracias al cual conseguiría que las inversiones extranjeras aumentaran.

Victoria Nuland en Kiev

Victoria Nuland en Kiev

La misma postura fue adoptada por la Unión Europea en sus conclusiones sobre Ucrania aprobadas por el Consejo Europeo el 20 de marzo de 2014  en las cuales insta al país “a recibir ayuda macro financiera y subraya que es esencial llegar a un acuerdo con el FMI (…) Los estados miembros de la UE están de acuerdo en coordinar sus posiciones con el FMI y por supuesto a realizar las reformas estructurales necesarias para poder mejorar la situación de su economía”[13]. Un acuerdo de Ucrania con el FMI o con la Unión Europea se traduciría en una gran influencia de estos actores en los asuntos de política doméstica, la indudable convivencia de la clase política con las grandes petroleras es evidente, y el “peligroso” fraking sería el último recurso de una economía derrumbada, lo que aportaría grandes beneficios a las petroleras debilitando a economía rusa. La ganancia geopolítica y económica sería del todo satisfactoria para los gobiernos occidentales.

Las sanciones a Rusia y el riesgo para la Eurozona

Las sanciones económicas a Rusia pueden dañar la Unión Europea, actualmente hay una gran exposición de los bancos franceses, alemanes e italianos  a los bancos rusos; es decir, si los bancos rusos se quedan sin dinero no podrán pagar a sus homólogos de la eurozona; aunque J.P. Morgan y Morgan Stanely afirman que el impacto puede ser menor, también alertan del peligro de que este impacto venga de los países de Europa Oriental, con lo cual el impacto económico sería más importante e incluso podría llegar a afectar a la endeudada economía norteamericana[14].

La situación económica de los países bálticos es problemática, la mayoría de sus empresas no se han diversificado y se proyectan hacia Rusia, que es uno de sus principales aliados comerciales[15], si Rusia decidiese romper sus acuerdos de comercio con estos países, su economía sufriría una peligrosa recesión que afectaría al resto de la Eurozona.

Los grandes ingresos que las multinacionales petroleras obtendrían gracias al fracking en suelo ucraniano y el daño que se ejercería sobre la economía rusa tanto económica como geopolíticamente son motivos suficientes para interpretar que detrás de los motivos que han llevado a Occidente a apoyar al movimiento anti-Yanukovich está el mantenimiento de actual modelo de las relaciones internacionales, que solo se puede sostener con un dólar fuerte que sirva de divisa de referencia mundial.

Referencias

[1] Entre otros ‘donantes’ que actúan en Ucrania y enumeran entre sus objetivos la promoción de la democracia y el apoyo de la sociedad civil en varios países, se encuentran el CIPE (Center for International Private Enterprise), que donó a Ucrania 359.945 dólares, el IRI (International Republican Institute) con un aporte a la democracia ucraniana de 250.000 dólares y el NDI (National Democratic Institute) que no escatimó en desembolsar unos 345.000 dólares para el país”.  Derrocar a un presidente requiere financiación, y curiosamente desde Estados Unidos y a través de la Fundación Nacional para la Democracia (NED) y otras instituciones vinculadas a la misma -a su vez conectadas con la CIA-  fluyeron las donaciones a Ucrania acompañadas de una campaña mediática internacional contra el presidente Yanukovich. Esta misma institución ya hizo circular dólares durante la guerra de los Balcanes para orquestar una campaña contra Milosevic. Véase: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/121969-eeuu-financiar-disturbios-

http://www.ronpaulinstitute.org/archives/featured-articles/2014/march/06/regime-change-blueprint-the-ned-at-work.aspx

[2] http://actualidad.rt.com/actualidad/view/113884-subsecretaria-eeuu-nuland-galletas-manifestantes-kiev

[3] Gutiérrez del Cid, Ana Teresa: “La Revolución Naranja en Ucrania y la estrategia de Rusia”,  Revista de Relaciones Internacionales de la UNAM, nº 97, 2007.

disponible en  //revistas.unam.mx/index.php/rri/article/view/18430

[4] Makarychey, Andrey: “Rusia en un mundo multipolar: El papel de las identidades y los mapas cognitivos” en: Revistad CIDOB d´Afers Internacional, nº 96, 2011, disponible en : http://www.cidob.org/ca/publicacions/articulos/revista_cidob_d_afers_internacionals/96/rusia_en_un_mundo_multipolar_el_papel_de_las_identidades_y_los_mapas_cognitivos

[5] http://actualidad.rt.com/economia/view/141964-rusia-iran-boicotean-dolar-estadounidense-comercio

[6] http://actualidad.rt.com/actualidad/view/146524-putin-rusia-monedas-acuerdos-china

[7] http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/07/140714_economia_brics_nuevo_banco_jgc

[8]Polonia, Reino Unido y  Francia también disponen de tales recursos energéticos pero se niegan a explotarlos debido a las posibles consecuencias ambientales causadas por el fraking, el método que sería utilizado para la explotación de estas reservas

[9] http://consortiumnews.com/2014/04/24/beneath-the-ukraine-crisis-shale-gas/

[10] Sobre la polémica de la contratación de hijo de Joe Biden y personalidades cercanas al secretario de Estado John Kerry. http://time.com/2964493/ukraine-joe-biden-son-hunter-burisma/

[11] http://antac.org.ua/en/2012/08/kings-of-ukrainian-gas/

[12] http://www.informationclearinghouse.info/article37599.htm

[13] Conclusiones sobre Ucrania aprobadas por el Consejo Europeo 20 de marzo de 2014, disponible en: http://www.consilium.europa.eu/uedocs/cms_data/docs/pressdata/es/ec/141715.pdf

[14] http://www.fundspeople.com/noticias/que-bancos-europeos-estan-mas-expuestos-a-rusia-132178

[15] Grigorjeva, Jekaterina: “Los países bálticos ante la crisis de Ucrania. Un escenario abierto”, Instituto Español de Estudios Estratégicos, Texto disponible en: http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2014/DIEEEO69-2014_CrisisUcrania_J.Grigorjeva.pdf