Política

Un debate indecente

Dos horas y cuatro minutos es un tiempo excesivo para no decir absolutamente nada. La altura política de los candidatos Sánchez y Rajoy ha descendió a la altura del betún, y lo peor de todo es que lo más resaltable de este debate fueron las descalificaciones personales.

El actual presidente no sabe debatir, no ha preparado su intervención (o al menos así se ha percibido)  y ha tratado de escabullirse de  la corrupción que ha reinado en su partido  manteniendo el eslogan de la herencia recibida. Pedro Sánchez se quiso disfrazar de nuevo político tratando de imitar a Iglesias y Rivera y pecó de poca naturalidad con un lenguaje agresivo y con  escasa originalidad. Lo que más me llama la atención, y me parece realmente preocupante, es que el “líder” de la oposición no haya mencionado la orwelliana “Ley de Seguridad Ciudadana”, un despiste lo tiene cualquiera…pero se supone que ese es su trabajo.

Lo importante, las propuestas y sus propias recetas para combatir la crisis fueron un asunto secundario adornado con miles de cifras y consignas vacías sin ningún tipo de explicaciones operativas que las hiciesen creíbles: el empleo, la igualdad, la corrupción….grandes significantes para tratar de contentar a aquellos de los que viven.

A decir verdad hay cosas que siguen igual en esto de los debates electorales, pero por lo menos, antes, la lucha de egos se disfrazaba  mejor y eran más convincentes en su labor de hacer creer que ellos, los políticos, son necesarios para que esto funcione.

Definitivamente  el show manda en la política y ha desahuciado a la argumentación y hasta la propaganda electoral. Estos señores no han sabido comportarse, y a pesar de ello siguen postulándose como representantes de los ciudadanos y ciudadanas, esto sí es verdaderamente indecente, miserable y ruin.  Ahora es el turno de los opinadores profesionales que comenzarán a debatir sobre si gano uno o el otro, perdieron los dos, o es el final del bipartidismo. La misma altura analítica que tuvieron los candidatos para debatir: ninguna.

Lo importante aquí no es quien va a ocupar el sillón del gobierno, lo fundamental es darnos cuenta que no podemos dejar todo en manos de estos señores y me refiero a todos los que concurren en estas elecciones. Ellos quieren el poder, no el bienestar de las personas, mejorar la situación del “pueblo” es un daño colateral; además no pueden saber lo que queremos, somos más de cuarenta y cinco millones de personas y es imposible que sepan qué es lo que no viene mejor a cada uno.

Esto no es un discurso de antipolítica, no quiero decir que todas las personas que están en la órbita de los partidos políticos, me refiero a las bases y simpatizantes, no tengan una verdadera intención de construir una sociedad mejor, pero las masas no mandan ni en los partidos ni en la democracia. Sólo se acude a ellas para que se contenten y crean que realmente pueden influir en la vida política, pero realmente deciden por nosotros, nos quitan nuestro dinero y lo administran (fatal) a su antojo.

Es preciso reflexionar sobre nuestra pasividad con el político, si queremos acabar con la corrupción tenemos que darles menos dinero para gestionar, que la situación mejore no depende de ellos, depende de nosotros. Lo que hay que exigirles es que nos dejen hacer y no nos arruinen con impuestos, ya somos mayores y sabemos perfectamente que es lo que necesitamos.

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Rusia aplica la fórmula euroasiática en su política exterior y fortalece su alianza con Bachar Al-Assad

La intervención de Rusia en la guerra siria constata la seguridad del Kremlin en su programa de política exterior euroasiática. El eurasianismo es una teoría política propiamente rusa que se enmarca dentro de apuesta por la multipolaridad1 en la relaciones internaciones. La Federación Rusa, según los postulados eurasiáticos, se presenta como un polo de poder que puede llegar a consolidar la estabilización de Eurasia.
Se trata de un movimiento totalmente coherente dentro del discurso y la visión que Rusia tiene de su papel en el escenario internacional. La vía euroasiática se presenta desde Moscú como una apuesta por las relaciones internacionales basadas y encuadradas en las normas del derecho internacional y de los tratados; la intervención en Siria está destinada, según el gobierno ruso, a asegurar la estabilidad de la zona y lógicamente proteger sus propios intereses.

El gobierno de Vladimir Putin ha sabido aprovechar un momento clave para intentar reorientar la deriva de la actual política occidental en Oriente Medio. Mientras los representantes europeos debaten en reuniones fallidas sobre cuantos refugiados puede acoger cada uno de los estados miembros, y muestran a las audiencias europeas su incapacidad para gestionar todo aquello que no esté puramente planificado de antemano. Desde Rusia se apuesta por ir a la raíz del problema y acabar con la guerra mediante la alianza con el presidente Bachar Al Assad. La postura rusa se encuadra en la táctica intervencionista que fuera iniciada por Estados Unidos en su lucha contra el denominado terrorismo internacional, y se sustenta legalmente en sus tratados de seguridad con el estado sirio.

Atacan la embajada de Rusia en Siria por su apoyo a Al-Assad foto: EFE STR (LaNacion.com.ar)
A pesar de la contienda mediática en los países occidentales, las posibles nuevas sanciones a las que puede verse sometida su contraída economía y los diversos recursos de coacción del derecho internacional que pueden ser usados en su contra, el gobierno de Moscú ha asumido un papel proactivo en la región.

La estrategia rusa difiere sustancialmente da las últimas intervenciones occidentales en los conflictos surgidos a la raíz de las mal denominadas “Primaveras Árabes”, dónde el apoyo internacional a los “rebeldes” ha ocasionado serios problemas regionales, como en el caso libio y la expansión de la inseguridad a Malí tras los bombardeos franceses contra Gadafi .

Putin sigue una lógica clara en las dos dimensiones que implica la intervención de su ejército en el conflicto sirio. Por un lado, entiende que es preciso una alianza con las fuerzas que se integran dentro de la facción del presidente Al Assad para apuntalar la seguridad en el país y frenar el avance de los grupos terrorista Daesh y Al-Qaeda. Según el presidente ruso, esta es una premisa necesaria para estabilizar Siria y empezar un proceso de transformación política interna que ha sido revindicado claramente por los ciudadanos.

Por otra parte, el tablero internacional se balancearía hacia un nuevo reparto del poder en una región dominada por la correlación de fuerzas entre Arabia Saudí, Irán e Israel y sus aliados occidentales.
La participación del partido Baaz y de su presidente en una posible mesa de negociaciones para la resolución del conflicto es una garantía que podría asegurar la vocación laica y multiconfesional de Siria; dado que el propio Bachar Al Assad es miembro de una minoría religiosa (alawita) y Siria un país donde históricamente han convivido varias religiones y diferentes ramas del Islam. Si este marco llega a concretarse sería complejo que alguna facción wahhabita llegase al poder por la vía oficial y se estableciese en Damasco un poder colaboracionista con Ryad. Además, la Federación Rusa podría asegurar su preciada presencia en el Mediterráneo gracias a la base marítima que tiene en la ciudad siria de Tartus.

Base de Tartus Con una Siria estable, Irán, su aliado tradicional, se vería en una situación más ventajosa en la denominada Guerra Fría que sostiene con Arabia Saudí. El gobierno iraní, presidido por Hassan Rouhani, podría concentrase en sus asuntos internos (sin dejar de prestar atención a sus fronteras con Irak, Afganistán y Pakistán) y tratar de buscar solución a la crisis económica que sufre el país, dentro de un nuevo marco de distensión con Estados Unidos, establecido gracias al avance de las negociaciones de su programa nuclear. De esta manera, Teherán iniciaría un afianzamiento de su estatus regional, encaminado hacia su fortalecimiento como polo de poder proyectado hacia la concreción de un marco multipolar también defendido por China y la propia Rusia, que frene la política neoconservadora estadounidense en la región capitaneada por su aliado saudí.

La estrategia de Moscú busca alejar la influencia del atlantismo anglosajón en una región crucial para su seguridad y frenar el proceso de contención que la OTAN ha establecido de manera decisiva tras el golpe de estado en Ucrania y la posterior guerra de secesión que se mantiene en el este del país.
Es evidente que la intervención rusa va a generar una respuesta occidental, la probable reelección de Erdogán en Turquía afianza las posiciones de Estados Unidos y la UE en la región, pero el equilibrio de poder ya no es el mismo, y es complejo que la opinión pública occidental acepte de nuevo un apoyo oficial a los oponentes del régimen sirio entre los que se encuentran grupos terroristas.

Aunque los nostálgicos de la Guerra Fría puedan comparar el escenario sirio con la guerra de Corea, la diferencia es bastante importante; la economía estadounidense no muestra atisbos de transformar su política de expansión artificial del crédito y parece que seguir imprimiendo moneda y endeudarse es su única y apuesta, mientras Rusia podría romper esta tendencia volviendo al patrón oro y blindarse frente a la injerencia del dólar en su economía. El simple indicio de que algo así podría suceder es uno de los principales frenos para los planes occidentales de repliegue de la influencia regional de Rusia.
A la hora de analizar esta etapa de la política exterior rusa es preciso tener en cuenta todas las implicaciones, no solo las meramente formales. Más allá de la propia intervención, el Kremlin pretende mandar un mensaje a Occidente: Rusia sólo ha necesitado dos décadas para fortalecerse y su renovación le permite una mayor capacidad de maniobra, con lo que cualquier estrategia antirrusa basada en los preceptos que guiaron la Guerra Fría no va a ser correcta. Occidente no ha entendido que la actual Federación de Rusia no tiene más ideología en sus relaciones internacionales que sus propios intereses nacionales, no parte de una base desde la que intentar cambiar al mundo, si no que pretenden establecerse en el panorama internacional mediante el respeto a las normas del Derecho Internacional; al menos esa es su consigna.
Rusia ha aprendido de su propia historia la importancia de transmitir el mensaje adecuado en el momento clave; las consecuencias de su discurso y su coherencia pueden acelerar el proceso de transformación de un panorama internacional que se inclina hacia la multipolaridad que ellos defienden.


1La idea de multipolaridad que propugna la política exterior rusa no se corresponde con el concepto clásico de la teoría realista, que define este concepto como una “constelación de centros de poder autosuficientes que poseen amplios recursos materiales y que o bien se equilibran o se enfrentan entre ellos”; desde el Kremlin se interpreta esta noción como la superación de la idea de anarquía reinante en la comunidad internacional a partir de unas “relaciones institucionalizadas e inclusivas”, siendo el modelo multipolar el mecanismo mediante el cual hacer frente al proceso de globalización occidental. Vïd: MAKARYCHEY, Andrey: “Rusia en un mundo multipolar: El papel de las identidades y los mapas cognitivos” en: Revista CIDOB d´Afers Internacionals, nº 96, 2011, pp.25-43

SYRIZA, SUIZA Y LA UNIÓN

Son días caóticos  en lo que resulta complejo calibrar que va a pasar en el futuro más próximo, hay demasiados frentes abiertos y los que manejan el timón parecen haber sucumbido ante la arrogancia.

El próximo día 25 de enero los griegos van a votar, no libremente claro, ya que la maquinaria de presión de la Unión ha comenzado a mover ficha. El jueves, Draghi, va a reunirse con sus consejeros para confirmar que van a seguir haciendo lo mismo que hasta ahora; curiosamente el posible rescate a Grecia quedará postergado hasta que el nuevo ejecutivo heleno tome el poder el próximo 10 de febrero.

Ha quedado demostrado que la monetización de la deuda (lo que se ha hecho hasta este momento) es decir la compra de la deuda pública para que el crédito fluya poniendo nuevo dinero en el mercado, no funciona. Es de poco inteligentes pensar que se puede seguir creando dinero de la nada ilimitadamente, ya que el BCE puede fabricar el dinero que quiera para prestárselo a bancos o gobiernos, y aún más estúpido, si se me permite la expresión, caer en la arrogancia del rumbo fijo y la intervención estatal de la economía.

La crisis del Euro

Europa no va a salir de esta crisis con tales medidas. Si se reflexiona fríamente lo que pienso que quieren realizar es: fabricar dinero, para que la gente gaste y las empresas inviertan (y de paso lo amigos de los políticos, los banqueros, ganen un poquito más) esperando supuestamente que esto vaya a reactivar la economía. Pero como ese dinero ha sido creado de la nada, una vez que  se acabe de gastar ya no volveremos a estar en la situación de partida, que es nefasta, sino que estaremos todavía más endeudados,los empresarios se dará cuenta de que sus inversiones no fueron la adecuadas, y así en un ciclo cuyo final podría ser irremediablemente la muerte del Euro.

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La realidad es peor de lo que imaginamos, Suiza ya no quiere saber nada de la moneda única, no quieren más Euros ya que, entre otras cosas, no están dispuestos a financiar la deuda de ciertos países europeos con el riesgo de que nunca sea liquidada. Y Alemania no hace lo mismo porque no puede….

Y no nos olvidemos del oriente europeo: Estonia, Letonia y Lituania ya no son los Tigres del Bálticos y sus cuentas empiezan a fallar. Por no hablar de Rusia, que sufrió la irá de la guerra monetaria;  si los banqueros rusos dejan de pagar a sus colegas alemanes, italianos y franceses, comenzaríamos a vernos en otro aprieto. Demasiados frentes abiertos.

Los no revolucionarios

Por otro lado tenemos a Syriza, que no cunda el pánico aún, Syriza no es revolucionario, lo que quieren es intentar que su país salga de la crisis pero están rotundamente equivocados. La solución no pasa por la izquierda más tradicional: nacionalizar bancos, subir impuestos, aumentar el salario mínimo, aumentar en gasto en educación, etc. No pueden hacer lo que proponen básicamente porque el país no tiene dinero. Y mucho menos podrán mejorar la situación de manera permanente si lo que aspiran es a aumentar el poder y gasto del Estado, que fue precisamente uno de los motivos que provocó que los griegos estén en tan compleja situación.

No hace falta irse a Grecia para entender la desesperación de un pueblo que gastó lo que no tenía y cuyos político se dedicaron a su más tradicional ocupación: la corrupción. La realidad se impuso y lo seguirá haciendo.

Es perfectamente lógico que tanto Tsipras como Iglesias crean que pueden mejorar la situación de sus paisanos, y personalmente no dudo de su buena intención, pero como decía Nietzsche: nos castigarán por nuestras virtudes, no por nuestros defectos. Y las virtudes de estos dos hombres aún no han entrado en la dinámica del poder. Una vez dentro pasarán a ser más conservadores y en ese afán de tener razón y solución, comenzarán a combatir por continuar en sus cómodos asientos y desatarán un mecanismo de propaganda estatal que nos va a dejar impresionados.

Alexis Tsipras y Pablo Iglesias en Atenas./Foto: Clara Palma Hermann/ El Diario.es

Alexis Tsipras y Pablo Iglesias en Atenas./Foto: Clara Palma Hermann/ El Diario.es

La situación les favorece, son la única apuesta clara para un “cambio”. El segundo problema es que su virtud es su mayor peligro, son demasiado ideológicos. La consecución de sus ideas necesita someter económicamente a todos los ciudadanos de sus países (lo mismo que pasa hoy pero aumentado el nivel). En su modelo, por desgracia, no es suficiente solo el control económico, tienen una aspiración ideológica que pasa por la dominación de la naturaleza humana, creen en el hombre nuevo, el que es responsable, incorruptible y justo, con la excusa de alcanzar esta meta (a la que nunca se llegará, por que un hombre con poder siempre tiene tentaciones)van a insinuar la necesidad recortar las pocas libertades que quedan, para que ellos las custodien y las gestionen. ¿Por qué habríamos de fiarnos de una nueva clase política con más poder?

Lo verdaderamente revolucionario  es pedir que vuelva el dinero del pueblo, el patrón oro. Pero claro, con el oro, los políticos, nuevos o viejos, no podrán manipular la economía ni enriquecerse, y el Estado sería cada vez más prescindible ya que los individuos tendrían el poder real de su destino.

Desde mi óptica la solución pasa por reducir el tamaño de la terrible institución estatal,  permitir que la inteligencia humana salga adelante. Las personas sin la coacción de los ejecutivos nacionales son la única solución a este descalabro. Menos Estado, menos impuestos y más libertad.

Y por supuesto hay que replantearse este invento de la Unión Europea, que no es otra cosa que un megaestado financiado por  agotados contribuyentes, que de democrático tiene poco, y que a efectos prácticos no cumple con su función, la actual situación del viejo continente es una evidencia de su fracaso.

Lo que viene

Dice una teoría geopolítica que Grecia muestra  el futuro Europa, para conocer el estado del continente hay que mirar hacia el país que inventó la democracia. No creo que haya mucho que comentar.

Las próximas elecciones de la República Helénica pueden aportar pistas sobre lo que va a pasar en el estado español el próximo otoño. Me viene a la cabeza que un año antes de que Felipe González ganase las elecciones generales (con todo lo ello significó), el Pasok (Socialistas griegos) consiguió 170 diputados en el parlamento griego, llegando al poder por primera vez tras la Dictadura de los Coroneles, en las terceras elecciones de la República. Sería una casualidad…

Vayamos a lo importante, el pronóstico (sin tener en cuenta cualquier movimiento tramposo de los unionistas de la UE en los próximos días): Syriza gana con mayoría simple, pacto a la vista e inestabilidad para gobernar. El domingo es el verdadero día D.

LOS DÍAS DE BIRMANIA

Se unió a la Policía Imperial Británica porque no consiguió una beca para ir a la universidad y su familia tampoco podía costearle los estudios. No soportó el colonialismo inglés y pronto dejaría Oriente. Eric Arthur Blair era periodista y escritor.

Decidió trasladarse a Europa para conseguir vivir de las palabras, lo pasó mal. Sin blanca en París y Londres es su segundo libro, y  todo el mundo lo conoce por el seudónimo de George Orwell.

Orwell llegó a Barcelona el 26 de diciembre de 1936 para cubrir la guerra y terminó combatiendo contra los sublevados, se alistó en el POUM y sufrió la furia antitroskista que emanaba de Moscú. Trabajó para la BBC y como el mismo reconoció se vio obligado a hacer propaganda durante la Segunda Guerra de Europa, o Mundial como la suelen denominar los libros de Historia.

Robert Capa, Magnum. Despedida de la Brigadas Internacionales 1938

Robert Capa, Magnum. Despedida de la Brigadas Internacionales 1938

Vivió en una época muy compleja y supo ver más allá de los acontecimientos que sucedían entonces, describió la lógica del sistema político estatal hacia el que hoy en día nos acercamos. 1984 se merece un lugar especial en el universo de los libros. Aunque se tilda de anticomunista, lo cierto es que es un canto amargo a la pérdida de la libertad bajo las fauces del Estado. 1984 narra las consecuencias de un sistema político de opresión y control en el cual la “la guerra es la paz, la libertad es la esclavitud y la ignorancia es la fuerza”. Estas tres sentencias hacen pensar ¿verdad?.

Orwell-Typewriter

Cuando un año termina hay quienes solemos hacer un balance, no se muy bien para que, pero se hace. En esta recolección de información, resaltan ciertas personas que nos influyeron hasta tal punto que algo en nuestro interior se transformó y todos nuestros esquemas se derrumbaron. Si he de nombrar a alguien ahora mismo ese debe ser indudablemente Orwell. Me impresionó su historia, a los periodistas no suelen gustar las biografías de los grandes del oficio, y sus escritos me hicieron ver más clara la realidad que percibo.

Dice un teórico de las relaciones internacionales que “Todo Imperio perecerá”, pero mientras lo hace, tenemos que sufrir sus consecuencias y puede que entretanto se nos vaya la vida. La libertad que nos pertenece, terminará llegando, pero es preciso empezar a pelear por ella.

Con Orwell despido el dos mil catorce. Concluida mi valoración anual, el veredicto es claro: mejorar individualmente para que este sistema disparatado vaya perdiendo poder. Siendo realistas es mi única capacidad de maniobra.

P.D: Gracias a quienes me regalan su tiempo visitando este espacio. El fin último de escribir es que alguien lo lea, y esa es la recompensa más grande. Mis mejores deseos. Hasta pronto.

!Feliz 1984!

YELTSIN Y LA OTAN

La creación de la OTAN fue una consecuencia de la política de contención occidental hacia el comunismo ruso; pero cuando el comunismo ruso dejó el Kremlin, la OTAN continúo y  esta institución se mantiene hasta la actualidad. Las relaciones con la Alianza Atlántica  fueron y son un tema espinoso y complejo para el gobierno de la Federación Rusa.

En los últimos momentos de la URSS, uno de los acontecimientos en el que los dirigentes soviéticos jugaron un papel fundamental fueron las negociaciones de la reunificación alemana. En estas reuniones se abordó un tema transcendental para la Unión Soviética, las autoridades estadounidenses afirmaron que la OTAN no se expandiría hacia el este, aunque este compromiso no se plasmó por escrito, la Federación Rusa comenzó a vislumbrar que la OSCE (agrupaba a 35 participantes) sería la heredera de la OTAN (estaba integrada por 16 miembros) y el Pacto de Varsovia, convirtiéndose en el núcleo institucional encargado de tomar las decisiones de seguridad a nivel regional. En este contexto, Rusia, en calidad de gran potencia tendría capacidad de veto a las decisiones, una situación muy privilegiada que no tendría ni en la OTAN ni en la Comunidad Europea.

Pero las aspiraciones de la Federación Rusa se quedaron en eso, aspiraciones. Para poder seguir operando como actor en la seguridad europea la OTAN desarrolló un nuevo Concepto Estratégico en la Cumbre de  Roma, que tuvo lugar los días 7 y 8 de noviembre de 1991. La Alianza Atlántica asumía nuevas funciones: dialogo y cooperación que se sumaban a la labor tradicional de defensa colectiva. En esta reunión “la agonizante URSS (y dos meses después la nueva Federación Rusa) quedaba de facto excluida del principal ámbito de discusión de la seguridad Euro-atlántica”[1] El nuevo Concepto Estratégico de la OTAN contemplaba además la posibilidad de realizar operaciones fuera del área determinarán inicialmente por el Tratado de Washington (La guerra de los Balcanes)

Los antiguos países del Pacto de Varsovia quedaron integrados en el Consejo de “Cooperación del Atlántico Norte” a este organismo se unieron sobre todo los países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI). Esta relación se caracterizó por un limitado diálogo. A pesar de que la ampliación no estaba en los planes de la OTAN cuando se firmó el fin de la Guerra Fría en la cumbre de Malta, el nuevo presidente Clinton, en base a la superioridad unipolar de Estados Unidos tomó unilateralmente la decisión de esta expansión, mediante el programa “Partnership for Peace” aprobado en la Cumbre de Bruselas de 1994.  A partir de esta iniciativa se comenzarían a desarrollar programas de cooperación bilateral con los países de Europa Central y Europa del Este. El principal objetivo era  la colaboración de estos estados en materia de seguridad, y el establecimiento de una colaboración militar. Se abría la puerta a todos los países que pretendían contribuir con la seguridad o ingresar como miembros. Rusia participó, desde el 22 de junio de 1994, y apoyó el programa “Partnership for Peace”.

1993, Visit to NATO by Boris Yeltsin

La imagen de Yeltsin tras la primera guerra de Chechenia quedó muy deteriorada, cuando el gobierno ruso se entera de la expansión no puede hacer nada para pararla, sienten que ese movimiento estratégico es peligroso para la seguridad de Rusia y que Occidente intenta de nuevo aislar a su país.

A pesar de ello la Federación Rusa estuvo dispuesta a continuar colaborando e incluso participó en la contingente IFOR de la OTAN en Bosnia en 1996; la Duma puso la condición de que las tropas rusas no recibirán órdenes de la cadena de mando de la OTAN. El motivo de esta intervención fue evitar el aislamiento al que se vio sometida por la Alianza Atlántica. Rusia firmó en 1997 el “Acta Fundacional sobre las relaciones mutuas, cooperación y seguridad entre la OTAN y la Federación Rusa”, ese mismo año esta Organización invita formalmente Polonia, República Checa y Hungría. Para los rusos la OTAN es una amenaza a su territorio, la crisis de Kosovo parecía corroborar su tesis.

 

[1]RUÍZ GONZÁLEZ, Francisco J.: “Las relaciones OTAN-RUSIA desde la caída del muro de Berlín: La cumbre de Lisboa” en: Instituto Español de Estudios Estratégicos, diciembre de 2010, p. 2

LOS CONFLICTOS DESCONGELADOS

Con la desaparición de la URSS el mundo conoció catorce nuevas repúblicas. Se transformó la geopolítica de la región y en el nuevo “extranjero cercano” de la Federación Rusa despertaron los conflictos que durante la época soviética estaban latentes. Las deportaciones estalinistas y las arbitrarias modificaciones de las fronteras fueron factores fundamentales para el posterior desarrollo de estos conflictos.

Rusia no hay una, Rusias hay muchas, es  una nación de  naciones, su vasto territorio alberga una gran cantidad de etnias y pueblos, algunos de ellos conformes con llamarse rusos pero otros buscan sin cesar su independencia. Varios son los movimientos independentistas que buscan, y a veces reciben, el apoyo de Moscú en sus aspiraciones secesionistas, más allá de sus fronteras.

Los principales conflictos o tensiones tras la desintegración de la URSS:

– Ucrania: Rusia perdió la histórica provincia de la Nueva Rusia que rodeaba la orilla septentrional del Mar Negro, perdió también Crimea, aunque actualmente está controlada por Moscú, pero mantiene dos puertos comerciales en el Mar Negro: Tuapse y Novorossiysk. En la actualidad las relaciones entre Ucrania y Rusia pasan por un momento muy crítico, como es sabido.

– Georgia es un pequeño país de la región del sur del Cáucaso, no tiene grandes recursos pero por su territorio pasa el oleoducto Bakú-Tiblisi-Ceyján y el gaseoducto Bakú-Tiblisi-Erzurum . Tanto la Federación Rusa, como Turquía y Estados Unidos tienen intereses en el sur del Caúcaso, y Georgia es un puto estratégico muy importante para todos ellos. En el país existen varios movimientos secesionistas: Osetia del Sur emprendió una guerra civil para poder para poder unirse a Osetia del Norte que forma parte de la Federación Rusa. En 2004 Georgia bloqueó la República Autónoma de Adjaria (en georgiano:აჭარის ავტონომიური რესპუბლიკა) , otro de sus territorios que busca la autonomía nacional. En 1992 la región de Abjasia (აფხაზეთის ავტონომიური რესპუბლიკა) declaró su independencia con el apoyo de Rusia y se convirtió en la República de Abjasia. Actualmente para garantizar la paz en la zona la ONU mantiene a sus observadores, y Rusia a sus soldados. No hay que olvidar lógicamente la invasión rusa de 2006 tras la revolución rosa.

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-Armenia y Azerbaiyán: La actual República del Nagorno-Karabaj (en armenio:Լեռնային Ղարաբաղի Հանրապետություն) es el punto de conflicto entre ambos estados. Este territorio estaba poblada por armenios de etnia indoeuropea y religión cristiana pero Stalin la integró en la entonces República Soviética Soviética de Azerbaiyán de etnia altaica y religión musulmana.

Con la llegada de la perestroika intentaron integrase en Armenia pero Azerbaiyán rechazó esta decisión y lanzó una ofensiva militar contra los secesionistas, apoyados por Ereván, en 1991; la guerra duró cuatro años, desde entonces los armenios mantuvieron el control del enclave y conquistaron un 20% del territorio azerí. Aunque la postura oficial del Kremlin fue la neutralidad, entregó material militar a ambos bandos. Actualmente Rusia “mantiene en Armenia la 102 base militar, y sus tropas son las que controlan la frontera con Turquía e Irán. En Azerbaiyán, Rusia operaba el radar de Qabala, destinado a detectar el lanzamiento de misiles balísticos desde el Índico, pero lo abandonó en 2013 por desacuerdos con Bakú sobre el precio del alquiler2 Armenia depende totalmente de Rusia en materia de Seguridad y Rusia está obligada a asistir al país en caso de ataque mediante el Tratado de Seguridad Colectiva, en 2013 se integró en la Unión Aduanera de Rusia Bielorrusia, Kazakstán. La resolución del conflicto aún no se ha definido.

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-Asia Central: En esta región Rusia ha planteado la creación de una OPEC centro-asiática en el ámbito del gas natural, la propuesta sólo ha sido aceptada por Kazakstán. Ante el temor de una expansión del militarismo islamista desde Afganistán, esta zona geográfica forma parte del intinerario  del tráfico de armas y también de drogas3 Para la coordinación de intereses en la zona se ha creado en el año 1996 la Organización de Cooperación de Shangai, donde participan los cinco Estados de Asia Central, Rusia y China.

Esta región forma parte del recorrido de lo conductos petrolífero que conectan Mangislak y Tengiz y atraviesan Rusia hasta los países Bálticos, el segundo pasa por Daguestán hasta el puerto de Novorosisk en el Mar Negro. Rusia firmó con Kazakstán Turkmenistán acuerdo para la explotación de petróleo.

Es necesario mencionar, que además de ser la Tercera Roma, el país más extenso de la Tierra es también el que esta establecido en la “región pivote”, que según las teorías de Haldford Mackinder es clave para el dominio de Eurasia, y también de la Isla Mundial, concretamente el Ecúmene o centro de Eurasia, es Kazajstán4. Las tensiones fronterizas provienen sobre todo las reclamaciones de Uzbekistán: en primer lugar reivindica una porción de terreno en la frontera con Kazajstán, a Tayikistán le exige establecer un control en la zona de Ferganá, un valle donde tiene su frontera común junto con Kirguistán, a Turkmenistán también se le exige una parte de Karakalpakia, también autoproclamada república independiente.

-El Caúcaso y Chechenia: Este territorio ha sufrido tres guerras desde la desintegración de URSS. La guerra de Independencia en 1991, la Primera Guerra de Chechenia 1994-1996 donde el ejército ruso aplastó a los secesionistas y en 1999 se volvió a vivir un episodio muy parecido. La religión mayoritaria el musulmana y actualmente numerosos yihadistas chechenos han combatido en la Guerra de Siria así como en el Estado Islámico Durante el período de Stalin la población chechena sufrió las deportaciones a Kazajstán y Siberia.

La comunidad chechena está divida en 131 clanes. Chechenia tiene una gran importancia desde el punto de vista estratégico para Rusia, a través de región pasan numerosos oleoductos y gaseoductos. Además un potencial muy peligroso para la desestabilización de la región. Como ya sucedió en 1999 cuando los separatistas chechenos invadieron Daguestán, otra República de la Federación Rusa, aquí el principal peligro reside en el conflicto entre ávaros, la comunidad mayoritaria, y los darguines. Ingusetia, otro territorio secesionista se separó de Chechenia en 1991. Todos estos conflictos tienen en común que durante la URSS se establecieron arbitrarias divisiones en el territorio, sin tener en cuenta las diferencias etnicas.

-Moldavia: Cuando el Comité Estatal para el Estado de Excepción efectuó el golpe de Estado en Moscú en 1991, en la región de Transnistria secundó la acción y en ese mismo momento declaró su independencia de Moldavia. En 1992 el presidente Voronin se negó a firmar el “plan Kozak” creado para pacificar el conflicto. La región de Transnistria cuenta con el apoyo de Rusia y evidentemente también es un punto fundamental para la seguridad de la Federación Rusa pues el río Dniéster es la frontera que separa dos grandes espación geopolíticos; el espacio eslavo y el espacio europeo, “el control del Dniéster se convirtió en objetivo prioritario de todos los imperios que se sucedieron en el perímetro del istmo ponto-báltico”

REFERENCIAS

1Las distintas etnias establecidas en el Caúcaso no se encuentran en esta “pequeña” clasificación. En el Caúcaso Norte existen siete repúblicas que pertenecen a la Federación Rusa. Son comunidades muy heterogénas y en ellas están presentes los grupos linguísticos caucásicos, turcos e iraníes Tres son las principales familias étnicas del Caúcaso; familia Indoeuropea: armenios, osetios, kurdos, tates y talysh; la familia Altaica (nacionalismo panturco): azeríes, mesjetos, karachis, balkaros kumikos y nogarys; la familia Caúcasica: georgianos, chechenos, ingushes, kabardos, cherkes abjasos, adzaros y los grupos minoritaros de Daguestán: darguinos, lezguinos y avaros o lakis. A excepción de los georgianos el resto de étnias se encuentran muy concentradas geográficamente.Víd: MAREU, Silvia: “Pax Russica: Ambigüedad geopolítica de las tensiones y conflictos en el espacio de la antigua unión soviética” en: Investigaciones Geográficas, nº 55, 2011, pp. 91-111.

2RUÍZ GONZÁLEZ, Francisco J.: “El papel de Rusia en el conflicto de Nagorno-Karabaj” en: Russia Beyond the Headlines 4 de marzo de 2014,disponible en:http://es.rbth.com/blogs/2014/03/20/el_papel_de_rusia_en_el_conflicto_de_nagorno-karabaj_38615.html, fecha de consulta: 18 de junio de 2014.

3MAREU, Silvia: op.cit. p.97

4Según las teorías geopolíticas existen numeroso puntos clave en el planeta: el heartland que para muchos es el territorio que ocupa la actual Ucrania; quien domine ente enclave, siempre según estás teorías, dominará Europa. Spikman establece que el territorio que coincide con la frontera oriental de Rusia es el Rimland, y este lugar se caraterizará por la inestabilidad permanente. Rusia se encuentra también acorralada por la gepolítica pues participa de la mencionada región pivote. Estas teorías se desarrollaron a principios del siglo pasado. Según sus declaraciones públicas, Putín es un gran interesado en la geopolítica, recientemente ha declarado que “la caída de la URSS fue la mayor catastrófe geopolítica del siglo XX”. Sobre este tema se pueden consultar los siguientes escritos; Víd: MACKINDER, Haldford J.: “El pivote geográfico de la historia” en: Geopolítica(s), vol. I, nº 2, 2010, pp. 301-319; KHANNA, Parag: El segundo mundo. Imperios e influencia en el nuevo orden mundial, Paidós, Barcelona, 2008; KAPLAN, Robert: op.cit.

LA PROYECCIÓN EXTERIOR DE LA FEDERACIÓN RUSA, LOS FUNDAMENTOS

La etapa inicial de la actual Federación Rusa  fue un período caótico, hubo cambios muy significativos en la organización estatal que dificultaron la concreción de un programa de acción exterior. Se ampliaron los contactos internacionales tras las apertura del país y tuvo lugar un aumento de la actividad  internacional de las administraciones regionales rusas. Necesitaban mantener su vínculo con aquellos territorios que ahora eran el extranjero.

Desde el Kremlim se llevó a cabo la desarticulización del aparato de propaganda soviético destinado a elaborar la imagen de la URSS fuera de sus fronteras; el país debía renacer y los nuevos tiempos exigían instituciones nuevas y también nuevos métodos para relacionarse con el mundo.

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En plena discusión sobre el camino que debería tomar el estado ruso en sus relaciones internacionales, surgen distintas corrientes políticas, en ellas se refleja en eterno debate de Rusia, entre Occidente y Oriente. Había que decidir cual debería ser el papel de Rusia en el nuevo sistema unipolar.

Las principales concepciones sobre la política exterior rusa son[1]:

Atlantista u Occidentalista: Este grupo afirma que Rusia es Europea; los atlantistas entienden que su páis debe tomar la vía de la integración hacia la economía mundial y  la comunidad de estados democráticos. Rusia debe ser europeizada para superar el atraso político, social y económico. El objetivo en política exterior debe ser articular una buena relación con Occidente, la incorporación a los principales organismo internacionales, y la consolidación de un entendimiento con Europa que le permita cooperar mutuamente.

Neoeruasiática: Su premisa es que Rusia no es ni Occidental ni Oriental, sino un puente entre ambos, invoca la visión mesiánica del país como el equilibrador entre las civilizaciones. Sostienen que el encuentro entre Europa y Eurasia es fundamental para el porvenir de la humanidad, la posición geopolítica de Rusia tiene mucho ver en este aspecto. La desintegración de la URSS ha traído consigo una crisis en la civilización euroasiática. La dirección de Rusia en política exterior debe dirigirse hacia Oriente. En Asia y el Pacífico está la solución, pues solo así podrá recuperarse y volver al status de gran potencia; aceptan la práctica de la cooperación con Occidente.

Nacionalismo ruso: Se oponen al atlantismo, son antioccidentales, manifiestan que tras la finalización de la Guerra Fría la única superpotencia que queda en pie son los Estados Unidos, este hecho influye de manera negativa en las relaciones internacionales. Rusia no debe integrarse en la economía  mundial y tiene que centrar su política exterior en el Tercer Mundo. Las aspiraciones que propugnan los atlantistas son calificadas por este grupo como una catástrofe nacional. Proclaman que Europa siempre fue enemiga de Rusia y que ahora trata de destruirla con las armas modernas: la democracia y los derechos humanos.

Realismo ruso: Es una concepción heterogénea,  donde hay elementos occidentalistas y  componentes geopolíticos que se muestran en la corriente del neoeurasianismo. Sostiene que Rusia debe adaptarse a la situación internacional que se está desarrollando de manera pragmática y realista. Los realistas apuestan por una política “flexible y equilibrada entre los centros de fuerza y la activa reestructuración de las relaciones que convengan a Rusia”[2]

[1]Víd: LAZÉBNIKOVA, Olga: “La política exterior de Rusia ante Occidente” en: Cuardernos del Este, nº 15, 1995, pp. 101-110

[2]Ibíd. p. 106