Terrorismo

Si yo fuese iraquí o siria

Es viernes 13 de noviembre, y en Bagdad suenan de nuevo sirenas, es otro atentado. Esta vez las víctimas mortales fueron 18 personas (sí, personas; como usted y como yo) reunidas para celebrar un funeral. Un día antes los medios de comunicación informaban que 40 libaneses eran asesinados tras dos atentados suicidas en Beirut, y entre otras cosas, se puede leer por ahí, que Boko Haram destruyó más de 1000 escuelas en el 2015…

Pero la ola de indignación y repulsa sólo llegó tras la sangre derramada en París. Dicen los medios de masas que al menos 129 personas fueron las víctimas asesinadas.  La furia que los gobiernos occidentales han fraguado durante años de intervenciones en una tierra que no le pertenece, que no comprenden y sobre la cual no tiene ningún derecho de injerencia se ha notado, esta vez, en la capital francesa. Pero también en el Líbano y en Turquía y en Siria se vertió la sangre de los inocentes.

El mundo virtual se volvió tricolor en cuestión de horas, y el #JesuisParis inundó las redes sociales. Otro eslogan para los hipócritas; ¡no es preciso pararse a analizar amigos míos!, la artillería del pensamiento nos hace el trabajo. “Nuestros caídos” recibirán su homenaje y el duelo se mantendrá, con suerte, un par de semanas. Pero… un momento, y los que fueron asesinados en Beirut ¿no son nuestros caídos? Los miles de muertos en la guerra Siria ¿no son nuestros caídos? Los iraquís que han sufrido dos intervenciones y ven  su país despedazado ¿no son nuestros caídos? Con lo “nuestros caídos” me refiero lógicamente a que murieron por culpa de nuestros presidentes y sus políticas.

Obviamente no quiero decir que sintamos lo mismo por un europeo muerto bajo el terrorismo  que por un sirio o una libanesa, un yemení o una libia, ¡faltaría más! Por mucho que los fariseos traten de disfrazarse de buenos samaritanos ya no resulta creíble, y el #JesusisParis no es más que fariseísmo edulcorado para una sociedad adoctrinada e infantilizada. Maduremos y tengamos dignidad asumiendo las consecuencias de nuestro deshonroso dejar hacer al político de turno. Nos dejamos engañar por los creadores de opinión y somos integristas de una democracia demencial: un sistema que por el momento sigue creando opresores, oprimidos y orgullosísimos hombres de estado que mandan a sus propios soldados a morir en una guerra que no es la nuestra. Los soldados deben estar en casa, para defendernos si fuese preciso, no atacando.

Así somos, en esto no hemos convertido. Las democracias europeas envueltas en su propia decadencia han fracaso al no ser capaces de asegurar que los ciudadanos respeten la vida de sus semejantes; pues como todos ustedes saben, muchos de los terroristas que ingresan en las filas del Estado Islámico tienen pasaportes de Occidente.

La inteligencia y la templanza han huido del viejo continente y la respuesta de Francia fue, con toda seguridad, alabada por los terroristas. Los bombardeos sobre Raqqa generarán más rabia,  más caos y serán un buen reclamo para la propaganda del EI. De verdad no hemos vuelto tan estúpidos que no somos capaces de comprender que es precisamente este intervencionismo el que ha creado al EI; o es que la propaganda de nuestros gobiernos y sus consignas nos impiden ver que el viernes 13, los daños colaterales de  las políticas occidentales en Oriente Medio fueron los 129 seres humanos asesinados en París.

El show está en marcha, y muchas voces surgirán pidiendo leyes “antiterroristas” que puedan ser homologables con la Patriot Act de Estados Unidos. Sí, señoras y señores, como anunciaba en la portada de Le Parisien: C´est la guerre, una nueva embestida de los gobiernos contra los ciudadanos que los financian, más bombas, más terror, menos humanidad, menos coherencia y menos libertad para el mundo. Y cada cierto tiempo seguiremos llorando nuestros propios daños colaterales.

 

Si yo fuese iraquí o Siria, ardería de indignación al ver como el mundo se deshace en sollozos y se enarbola la bandera del victimismo de eso que llaman “la Yihad”. Pensaría que lo de París es una muestra más de la barbarie cotidiana en la que vivo, pero con una diferencia, a mis amigos y familiares muertos no los llora el mundo, no se iluminan las ciudades con los colores de la bandera del país donde me toca sobrevivir, no se organizan actos de estado y no hay un coro de plañideras mediáticas preparadas para descomponerse en llantos cuando un terrorista decide suicidarse y arrebatarle la vida al mayor número de personas posible.

Si yo fuese iraquí o siria lamentaría a los muertos de París y me uniría al coro que pide el #PrayforParis pero  después lloraría sola al asomarme a la ventana y ver a la vieja Bagdad, o la inmemorial Damasco envuelta en la muerte, la desesperanza y el olvido.

Señores y señoras  lo de Francia fue un ataque terrorista; lo de Irak, lo Siria o lo de Libia ES LA GUERRA.

Anuncios

LA LUCHA TAMIL EN SRI LANKA

El grupo rebelde de los Tigres Tamiles en Sri Lanka fue una de las guerrillas más disciplinadas de la historia según los expertos militares
La Organización de las Naciones Unidas, cifra en más de 6.500 los civiles muertos desde que el Ejército inició en diciembre de 2008 la ofensiva final. Ni los medios de comunicación, ni las ONG han tenido acceso a las zonas de combates
La etnia tamil proviene de la India, desde la antigüedad hubo corrientes migratorias que se intensificaron durante la época colonial del Imperio Británico en el siglo XIX. Los tamiles profesan la religión hindú y constituyen un 18% de la población total, frente a un 74% de cingaleses que mayoritariamente practican el budismo. Los cingaleses comenzaron a tener un cierto recelo de los tamiles, ya que estos gozaban del favor de los ingleses y tuvieron importantes puestos en el gobierno y la vida política del país.

El inicio de las tensiones entre ambas comunidades tiene lugar a raíz del proceso de independencia de Sri Lanka en el año 1948; los partidos políticos cingaleses impulsaron una serie de medidas nacionalistas que discriminaban a la etnia tamil. Entre las que se encuentran por ejemplo la única oficialidad de la lengua cingalesa y el budismo como religión oficial del estado.
Como consecuencia de estas nuevas directrices políticas en el año 1950 se inicia un movimiento de protesta no violento encabezado por S.J.V. Chevalnayakam que consiguió un acuerdo en 1957 con el primer ministro Solomon Bandaranaike. El convenio no prosperó debido a la presión de los nacionalistas cingaleses, esta marcha atrás en el pacto no evitó el asesinato del primer ministro cingalés dos años después por un monje budista que representaba la facción más radical del nacionalismo de Sri Lanka.

1280px-Flag_of_Tamil_Eelam.svg

En la década de 1970 continuaban las hostilidades y se crearon varios grupos militares violentos entre los que destacaron los Tigres de Liberación del Eelam Tamiles, financiados y apoyados por el gobierno de la India.
Los Tigres Tamiles fue uno de los grupos mejor organizados y más sofisticados de la época. Llegaron a controlar un 15% del territorio estableciendo casi un estado paralelo en las áreas habitadas por esta minoría; con un ejército y unas fuerzas policiales propias, así como cortes judiciales. Hasta 1983 no hubo graves problemas de convivencia entre la mayoría cingalesa y budista y la minoría tamil e hindú. La situación estalló tras la muerte de 13 soldados en un ataque de los tigres, que provocó una matanza de centenares de tamiles. El grupo rebelde pasó a formar parte de lista de organizaciones terroristas en la Unión Europea, USA, Australia, Canadá…

La guerrilla, bautizada como Los Tigres de Liberación de Eelam Tamil (LTTE, தமிழீழ விடுதலைப் புலிகள் en tamil) en 1976 por Prabhakaran, inició entonces una lucha abierta contra el Gobierno de Colombo, con un hostigamiento continuo y ataques cada vez más arriesgados.

Autodeterminación y Disciplina
La lucha por la independencia y contra la discriminación, que llevaba a cabo el ejecutivo cingalés, favoreció el apoyo popular a los Tigres Tamiles, que desde los años 80 lucharon contra las injusticias que se cometían contra la minoría hinduista. “Había denuncias de maltratos, también de falta de representación de la minoría tamil en los órganos del Estado. Además, había operativos del ejército en los que las propiedades de los tamiles eran quemadas y en ese contexto los Tigres Tamiles ganaron popularidad”, señala el analista de la BBC para Asia del Sur Nazes Afroz. Los Tigres fueron acusados de matanzas indiscriminadas a civiles, usar a la población como escudos humanos, totalitarismo en sus filas…Los rebeldes lo niegan

Los Tigres Tamiles (LTTE) tenían una fuerte organización y llevaba a cabo atentados tanto aéreos (desde sus sedes secretas en la selva) como navales, llegaron a desarrollar unas fuerzas armadas rudimentarias; es a ellos a quién se atribuye la invención del cinturón de explosivos y los ataques suicidas (estas acciones eran llevadas a cabo por los Tigres Negros, una sección de los Tigres Tamiles). “Ellos fueron quienes perfeccionaron y desarrollaron los ataques suicidas en su modalidad actual. Estos rebeldes construyeron una formidable maquinaria de lucha y han tenido más éxito que ninguna otra organización similar en atacar sus objetivos“, señaló Pakiasothy Saravanamuttu, director ejecutivo del Centro de Políticas Alternativas de Colombo.

0.584715001251962822

La disciplina era una cualidad de esta organización, así lo relata Niromi Disoisa, una de las guerrilleras que perteneció a los Tigres Tamiles: “
Empezábamos a las seis de la mañana y hacíamos mucho ejercicio físico y después entrenamiento de comandos. Por las tardes, hacíamos prácticas de tiro. A todo el mundo se le daba un SMG o un AK. Y después de eso recibíamos lecciones de camuflaje, de táctica militar, explosivos…Y otras veces, historia política.” El exguerrillero Nirmala Rajansingham, formó parte de los Tigres Tamiles afirma que se les daba una cápsula de cianuro que debían ingerir antes de ser capturados.

El conflicto
En 1987 se firmó una resolución entre la India y Sri Lanka para colaborar en la resolución del conflicto, en el que se incluyó la intervención militar india en la isla para garantizar un alto el fuego, a cambio de reconocer diversas reivindicaciones de la comunidad tamil. Este acuerdo no tuvo éxito y las fuerzas indias finalizaron su retirada en 1991. Entre las víctimas de los atentados de los LTTE en esta época se encuentran el primer ministro de la Indira Rajiv Gandhi (1991) y el presidente de Sri Lanka Ransinghe Premadasa (1993)

No cabe duda que la fuerte organización y el alto grado de disciplina mantuvieron a esta guerrilla viva hasta el 2009, año en que se puso fin a la guerra civil en Sri Lanka tras más de dos décadas de enfrentamientos. La finalización tuvo lugar cuanto se produjo la muerte del líder de los Tigres Tamiles, Velupillai Prabhakaran, y el gobierno logró controlar “casi” la totalidad del territorio estatal

A pesar de la derrota militar no se puede dar por acabado el conflicto, el analista político Pakiasothy Saravanamuttu sostiene que “No hay dudas de que este es el final de los Tigres Tamiles como una fuerza convencional. No obstante, destaca que los rebeldes han demostrado en el pasado una gran capacidad de adaptación. Van a continuar con sus tácticas guerrilleras, y además el descontento de los tamiles podría persistir”
Su base de apoyo en Sri Lanka ha disminuido en los últimos años, pero todavía tienen amplio apoyo entre la diáspora tamil y controlan gran cantidad de recursos financieros y logísticos.

El enfrentamiento dejó un saldo de 60.000 muertos y miles de civiles desplazados y una economía paupérrima, el escenario de combate fue principalmente el norte de la isla aunque en la década de los 90 los Tigres Tamiles perpetraron varios atentados terroristas en la capital, Colombo. La guerra civil que comenzó en 1983 perduraría hasta los primeros acuerdos de paz de 2002 con un alto al fuego y un acuerdo político, garantizando por ambas partes una paz duradera. Pero el convenio nuevamente se rompió ya que tanto el gobierno como los rebeldes estaban violando las reglas establecidas en el mismo. El enfrentamiento se dispara nuevamente en 2006. La oleada violenta cobró la vida de cientos de personas y renovó los temores de que recomenzara la guerra. En enero de 2008, el gobierno informó que se retiraba del acuerdo firmado en 2002. Éste llegó a su fin dos semanas después.
Tras la reiniciación de los combates, el ejecutivo cingalés, en enero de 2009, tomó el control de la ciudad de Killinochchi, en el norte del país, centro administrativo de los Tigres Tamiles durante diez años.
Es en este momento cuando el ejército asegura que “casi” ha vencido a los Tigres Tamiles, confinados a una pequeña región en el noreste