Economía

SYRIZA, SUIZA Y LA UNIÓN

Son días caóticos  en lo que resulta complejo calibrar que va a pasar en el futuro más próximo, hay demasiados frentes abiertos y los que manejan el timón parecen haber sucumbido ante la arrogancia.

El próximo día 25 de enero los griegos van a votar, no libremente claro, ya que la maquinaria de presión de la Unión ha comenzado a mover ficha. El jueves, Draghi, va a reunirse con sus consejeros para confirmar que van a seguir haciendo lo mismo que hasta ahora; curiosamente el posible rescate a Grecia quedará postergado hasta que el nuevo ejecutivo heleno tome el poder el próximo 10 de febrero.

Ha quedado demostrado que la monetización de la deuda (lo que se ha hecho hasta este momento) es decir la compra de la deuda pública para que el crédito fluya poniendo nuevo dinero en el mercado, no funciona. Es de poco inteligentes pensar que se puede seguir creando dinero de la nada ilimitadamente, ya que el BCE puede fabricar el dinero que quiera para prestárselo a bancos o gobiernos, y aún más estúpido, si se me permite la expresión, caer en la arrogancia del rumbo fijo y la intervención estatal de la economía.

La crisis del Euro

Europa no va a salir de esta crisis con tales medidas. Si se reflexiona fríamente lo que pienso que quieren realizar es: fabricar dinero, para que la gente gaste y las empresas inviertan (y de paso lo amigos de los políticos, los banqueros, ganen un poquito más) esperando supuestamente que esto vaya a reactivar la economía. Pero como ese dinero ha sido creado de la nada, una vez que  se acabe de gastar ya no volveremos a estar en la situación de partida, que es nefasta, sino que estaremos todavía más endeudados,los empresarios se dará cuenta de que sus inversiones no fueron la adecuadas, y así en un ciclo cuyo final podría ser irremediablemente la muerte del Euro.

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La realidad es peor de lo que imaginamos, Suiza ya no quiere saber nada de la moneda única, no quieren más Euros ya que, entre otras cosas, no están dispuestos a financiar la deuda de ciertos países europeos con el riesgo de que nunca sea liquidada. Y Alemania no hace lo mismo porque no puede….

Y no nos olvidemos del oriente europeo: Estonia, Letonia y Lituania ya no son los Tigres del Bálticos y sus cuentas empiezan a fallar. Por no hablar de Rusia, que sufrió la irá de la guerra monetaria;  si los banqueros rusos dejan de pagar a sus colegas alemanes, italianos y franceses, comenzaríamos a vernos en otro aprieto. Demasiados frentes abiertos.

Los no revolucionarios

Por otro lado tenemos a Syriza, que no cunda el pánico aún, Syriza no es revolucionario, lo que quieren es intentar que su país salga de la crisis pero están rotundamente equivocados. La solución no pasa por la izquierda más tradicional: nacionalizar bancos, subir impuestos, aumentar el salario mínimo, aumentar en gasto en educación, etc. No pueden hacer lo que proponen básicamente porque el país no tiene dinero. Y mucho menos podrán mejorar la situación de manera permanente si lo que aspiran es a aumentar el poder y gasto del Estado, que fue precisamente uno de los motivos que provocó que los griegos estén en tan compleja situación.

No hace falta irse a Grecia para entender la desesperación de un pueblo que gastó lo que no tenía y cuyos político se dedicaron a su más tradicional ocupación: la corrupción. La realidad se impuso y lo seguirá haciendo.

Es perfectamente lógico que tanto Tsipras como Iglesias crean que pueden mejorar la situación de sus paisanos, y personalmente no dudo de su buena intención, pero como decía Nietzsche: nos castigarán por nuestras virtudes, no por nuestros defectos. Y las virtudes de estos dos hombres aún no han entrado en la dinámica del poder. Una vez dentro pasarán a ser más conservadores y en ese afán de tener razón y solución, comenzarán a combatir por continuar en sus cómodos asientos y desatarán un mecanismo de propaganda estatal que nos va a dejar impresionados.

Alexis Tsipras y Pablo Iglesias en Atenas./Foto: Clara Palma Hermann/ El Diario.es

Alexis Tsipras y Pablo Iglesias en Atenas./Foto: Clara Palma Hermann/ El Diario.es

La situación les favorece, son la única apuesta clara para un “cambio”. El segundo problema es que su virtud es su mayor peligro, son demasiado ideológicos. La consecución de sus ideas necesita someter económicamente a todos los ciudadanos de sus países (lo mismo que pasa hoy pero aumentado el nivel). En su modelo, por desgracia, no es suficiente solo el control económico, tienen una aspiración ideológica que pasa por la dominación de la naturaleza humana, creen en el hombre nuevo, el que es responsable, incorruptible y justo, con la excusa de alcanzar esta meta (a la que nunca se llegará, por que un hombre con poder siempre tiene tentaciones)van a insinuar la necesidad recortar las pocas libertades que quedan, para que ellos las custodien y las gestionen. ¿Por qué habríamos de fiarnos de una nueva clase política con más poder?

Lo verdaderamente revolucionario  es pedir que vuelva el dinero del pueblo, el patrón oro. Pero claro, con el oro, los políticos, nuevos o viejos, no podrán manipular la economía ni enriquecerse, y el Estado sería cada vez más prescindible ya que los individuos tendrían el poder real de su destino.

Desde mi óptica la solución pasa por reducir el tamaño de la terrible institución estatal,  permitir que la inteligencia humana salga adelante. Las personas sin la coacción de los ejecutivos nacionales son la única solución a este descalabro. Menos Estado, menos impuestos y más libertad.

Y por supuesto hay que replantearse este invento de la Unión Europea, que no es otra cosa que un megaestado financiado por  agotados contribuyentes, que de democrático tiene poco, y que a efectos prácticos no cumple con su función, la actual situación del viejo continente es una evidencia de su fracaso.

Lo que viene

Dice una teoría geopolítica que Grecia muestra  el futuro Europa, para conocer el estado del continente hay que mirar hacia el país que inventó la democracia. No creo que haya mucho que comentar.

Las próximas elecciones de la República Helénica pueden aportar pistas sobre lo que va a pasar en el estado español el próximo otoño. Me viene a la cabeza que un año antes de que Felipe González ganase las elecciones generales (con todo lo ello significó), el Pasok (Socialistas griegos) consiguió 170 diputados en el parlamento griego, llegando al poder por primera vez tras la Dictadura de los Coroneles, en las terceras elecciones de la República. Sería una casualidad…

Vayamos a lo importante, el pronóstico (sin tener en cuenta cualquier movimiento tramposo de los unionistas de la UE en los próximos días): Syriza gana con mayoría simple, pacto a la vista e inestabilidad para gobernar. El domingo es el verdadero día D.

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EL FIN DE LA UNIÓN SOVIÉTICA (Parte I)

“No temáis la grandeza” William Shakespeare.

La Federación Rusa aparece en la historia y sin apenas tiempo para asentarse tuvo que lidiar con una situación radicamente diferente a la que había conocido desde la II Guerra Mundial. La transición evidentemente no sería un asunto fácil, había que transformar todo el sistema administrativo, adecuarlo a la nueva realidad geográfica de Rusia[1] y también encontrar una nueva identidad nacional dado que el sovietismo era ya pasado. La cultura democrática no era el plato fuerte de los dirigentes del nuevo país.

La transformación económica del estado era la empresa más urgente, el sistema económico de planificación central heredado de la etapa anterior se mostraba ineficiente, no podía garantizar el crecimiento económico, ni estimular el sector productivo.  La política exterior sería la gran descuidada durante este período.[2]

Cuando la administración Yeltsin tomó las riendas del país, se pusieron en marcha toda una serie de reformas para revitalizar la economía, en el verano de 1990, curiosamente antes dela caída de la URSS, el G-7 encargó un informe que determinase las directrices que las autoridades rusas debían seguir para la adaptación del modelo socialista a una economía de mercado. Los autores teóricos de las reformas fueron: el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo.

La propuesta resultante fue una copia del diseñado para la mayoría de los países latinoamericanos y del Tercer Mundo, aunque Rusia tenía  unas condiciones económicas y sociales muy diferentes a las de estos estados se terminó aplicando.[3] La materialización de estas medidas se conoció en Rusia como las reformas de Gaidar, fueron aprobadas por Yeltsin, y la opinión pública tuvo conocimiento de ellas cuando ya estaban en vigor.

Los resultados fueron nefastos, la inflación subió, los precios se dispararon, la producción disminuyó el 40%, la mortalidad aumentó un 16%, y la natalidad, uno de los grandes problemas de Rusia, descendió en un 16%, aumentaron las manifestaciones de ideologías extremas como el nacionalismo; el crimen organizado y la delincuencia brotaron y se expandieron.[4]

En definitiva, la crisis económica trajo una pérdida del potencial de Rusia, la humillación nacional y  un fuerte sentimiento antioccidental en un momento clave para la sociedad rusa, pues estaba comenzado a configurar su idiosincrasia; en el período correspondiente a 1989-1999 los análisis sociológicos rebelan que el pueblo ruso muestra “un impresionante auge de la mentalidad imperial y militarista y una pérdida de posiciones de los portadores de la mentalidad liberal[5]. El reparto de las propiedades del Estado fue una oportunidad de oro para un grupo reducido de individuos que vieron como sus fortunas se acrecentaban y fundaron una nueva clase muy influyente dentro de Rusia, la oligarquía, que tantos titulares otorgará a la prensa internacional tras la llegada de  Vladimir Putin, que la combatirá energicamente.

La nueva constitución aprobada el 12 de diciembre de 1993 se basa fundamentalmente en el poder ejecutivo presidencial y como consecuencia de ello el Presidente ostenta una gran acumulación de poder, la Duma queda relegada a un papel secundario.

La concepción de ciudadano ruso es un apartado muy significativo en la Constitución del país; la rápida e inesperada desintegración de la URSS dejó a miles de comunidades rusas fuera del territorio Federal de la noche a la mañana literalmente, de tal manera que la constitución de la Federación concede su ciudadanía todos los individuos rusos que se encuentren fuera de sus fronteras; en su artículo 62 establece que El ciudadano de la Federación Rusa puede tener ciudadanía de otro Estado (doble ciudadanía) conforme a la ley federal o al tratado internacional de la Federación Rusa”, y en el artículo anterior, 61.2 pone de manifiesto que “La Federación Rusa garantiza a sus ciudadanos la defensa y el patrocinio fuera de su territorio”[6]. El texto también indica que la política exterior será determinada por el presidente de la Federación.

La Federación Rusa heredó el status y los derechos de la Unión Soviética cuando la comunidad internacional reconoció a Rusia como el único sucesor de la URSS. Rusia continúa siendo miembro de Consejo de Seguridad de la ONU, participa  en la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, ha heredado todas las obligaciones de los Tratados ratificados por la URSS así como sus deudas, y mantiene relaciones diplomáticas con 178 países y sus embajadas están presentes en 140 Estados.

REFERENCIAS

[1]El nuevo estado ruso pasó de una superficie de 22.440.200 km2  a 17.075.400 km2. La configuración de las nuevas fronteras de la Federación Rusa supusieron la pérdida del 24% de territorio, a pesar de ello Rusia sigue siendo el país más grande de la Tierra. SERRA, Francesc: Rusia, la otra potencia, Fundació CIBOD, Barcelona, 2005, p.59

[2]PRUDNIKOV ROMEIKO, Valentina: “¿Continuidad o cambios en la política exterior de Rusia?” en: Revista de Relaciones Internacionales de la UNAM, nº 103, enero abril 2009, pp. 79-102

[3]ARBATOV, Georgi: “¿Una nueva guerra fría?”, en: Cuadernos del Este, nº 15, 1995, p.88 pp-87-93.

[4]Ibíd.

[5]SEDOV, Leónid: “De Lenin a Pedro I y  de Einstein a Napoleón” en : EL País, 8 de agosto de 1999

[6] Es tanta la importancia que desde el actual gobierno de Rusia se otorga a su concepto de ciudadanía que se inició un proyecto de ley, por parte del Servicio Federal Migratorio de Rusia y los departamentos involucrados, para simplificar los trámites a la hora de adquirir la ciudadanía del país. Víd: KORUTÚN, Lada: “Habrá menos barreras para recibir la ciudadanía rusa” en: La voz de Rusia,  21 de mayo de 2013.