Historia

LOS DÍAS DE BIRMANIA

Se unió a la Policía Imperial Británica porque no consiguió una beca para ir a la universidad y su familia tampoco podía costearle los estudios. No soportó el colonialismo inglés y pronto dejaría Oriente. Eric Arthur Blair era periodista y escritor.

Decidió trasladarse a Europa para conseguir vivir de las palabras, lo pasó mal. Sin blanca en París y Londres es su segundo libro, y  todo el mundo lo conoce por el seudónimo de George Orwell.

Orwell llegó a Barcelona el 26 de diciembre de 1936 para cubrir la guerra y terminó combatiendo contra los sublevados, se alistó en el POUM y sufrió la furia antitroskista que emanaba de Moscú. Trabajó para la BBC y como el mismo reconoció se vio obligado a hacer propaganda durante la Segunda Guerra de Europa, o Mundial como la suelen denominar los libros de Historia.

Robert Capa, Magnum. Despedida de la Brigadas Internacionales 1938

Robert Capa, Magnum. Despedida de la Brigadas Internacionales 1938

Vivió en una época muy compleja y supo ver más allá de los acontecimientos que sucedían entonces, describió la lógica del sistema político estatal hacia el que hoy en día nos acercamos. 1984 se merece un lugar especial en el universo de los libros. Aunque se tilda de anticomunista, lo cierto es que es un canto amargo a la pérdida de la libertad bajo las fauces del Estado. 1984 narra las consecuencias de un sistema político de opresión y control en el cual la “la guerra es la paz, la libertad es la esclavitud y la ignorancia es la fuerza”. Estas tres sentencias hacen pensar ¿verdad?.

Orwell-Typewriter

Cuando un año termina hay quienes solemos hacer un balance, no se muy bien para que, pero se hace. En esta recolección de información, resaltan ciertas personas que nos influyeron hasta tal punto que algo en nuestro interior se transformó y todos nuestros esquemas se derrumbaron. Si he de nombrar a alguien ahora mismo ese debe ser indudablemente Orwell. Me impresionó su historia, a los periodistas no suelen gustar las biografías de los grandes del oficio, y sus escritos me hicieron ver más clara la realidad que percibo.

Dice un teórico de las relaciones internacionales que “Todo Imperio perecerá”, pero mientras lo hace, tenemos que sufrir sus consecuencias y puede que entretanto se nos vaya la vida. La libertad que nos pertenece, terminará llegando, pero es preciso empezar a pelear por ella.

Con Orwell despido el dos mil catorce. Concluida mi valoración anual, el veredicto es claro: mejorar individualmente para que este sistema disparatado vaya perdiendo poder. Siendo realistas es mi única capacidad de maniobra.

P.D: Gracias a quienes me regalan su tiempo visitando este espacio. El fin último de escribir es que alguien lo lea, y esa es la recompensa más grande. Mis mejores deseos. Hasta pronto.

!Feliz 1984!

Anuncios

MAGNUM 1 – MARTINE FRANCK

“Los periódicos de ahora son un desastre absoluto, ya no trabajamos para ellos. 

MARTINE FRANCK, Magnum Photos

Pescadores- Suzdal, Unión Soviética 1972

PAR64380

Jardín de las Tullerías, Francia 1985

PAR119397

EL FIN DE LA UNIÓN SOVIÉTICA (Parte I)

“No temáis la grandeza” William Shakespeare.

La Federación Rusa aparece en la historia y sin apenas tiempo para asentarse tuvo que lidiar con una situación radicamente diferente a la que había conocido desde la II Guerra Mundial. La transición evidentemente no sería un asunto fácil, había que transformar todo el sistema administrativo, adecuarlo a la nueva realidad geográfica de Rusia[1] y también encontrar una nueva identidad nacional dado que el sovietismo era ya pasado. La cultura democrática no era el plato fuerte de los dirigentes del nuevo país.

La transformación económica del estado era la empresa más urgente, el sistema económico de planificación central heredado de la etapa anterior se mostraba ineficiente, no podía garantizar el crecimiento económico, ni estimular el sector productivo.  La política exterior sería la gran descuidada durante este período.[2]

Cuando la administración Yeltsin tomó las riendas del país, se pusieron en marcha toda una serie de reformas para revitalizar la economía, en el verano de 1990, curiosamente antes dela caída de la URSS, el G-7 encargó un informe que determinase las directrices que las autoridades rusas debían seguir para la adaptación del modelo socialista a una economía de mercado. Los autores teóricos de las reformas fueron: el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo.

La propuesta resultante fue una copia del diseñado para la mayoría de los países latinoamericanos y del Tercer Mundo, aunque Rusia tenía  unas condiciones económicas y sociales muy diferentes a las de estos estados se terminó aplicando.[3] La materialización de estas medidas se conoció en Rusia como las reformas de Gaidar, fueron aprobadas por Yeltsin, y la opinión pública tuvo conocimiento de ellas cuando ya estaban en vigor.

Los resultados fueron nefastos, la inflación subió, los precios se dispararon, la producción disminuyó el 40%, la mortalidad aumentó un 16%, y la natalidad, uno de los grandes problemas de Rusia, descendió en un 16%, aumentaron las manifestaciones de ideologías extremas como el nacionalismo; el crimen organizado y la delincuencia brotaron y se expandieron.[4]

En definitiva, la crisis económica trajo una pérdida del potencial de Rusia, la humillación nacional y  un fuerte sentimiento antioccidental en un momento clave para la sociedad rusa, pues estaba comenzado a configurar su idiosincrasia; en el período correspondiente a 1989-1999 los análisis sociológicos rebelan que el pueblo ruso muestra “un impresionante auge de la mentalidad imperial y militarista y una pérdida de posiciones de los portadores de la mentalidad liberal[5]. El reparto de las propiedades del Estado fue una oportunidad de oro para un grupo reducido de individuos que vieron como sus fortunas se acrecentaban y fundaron una nueva clase muy influyente dentro de Rusia, la oligarquía, que tantos titulares otorgará a la prensa internacional tras la llegada de  Vladimir Putin, que la combatirá energicamente.

La nueva constitución aprobada el 12 de diciembre de 1993 se basa fundamentalmente en el poder ejecutivo presidencial y como consecuencia de ello el Presidente ostenta una gran acumulación de poder, la Duma queda relegada a un papel secundario.

La concepción de ciudadano ruso es un apartado muy significativo en la Constitución del país; la rápida e inesperada desintegración de la URSS dejó a miles de comunidades rusas fuera del territorio Federal de la noche a la mañana literalmente, de tal manera que la constitución de la Federación concede su ciudadanía todos los individuos rusos que se encuentren fuera de sus fronteras; en su artículo 62 establece que El ciudadano de la Federación Rusa puede tener ciudadanía de otro Estado (doble ciudadanía) conforme a la ley federal o al tratado internacional de la Federación Rusa”, y en el artículo anterior, 61.2 pone de manifiesto que “La Federación Rusa garantiza a sus ciudadanos la defensa y el patrocinio fuera de su territorio”[6]. El texto también indica que la política exterior será determinada por el presidente de la Federación.

La Federación Rusa heredó el status y los derechos de la Unión Soviética cuando la comunidad internacional reconoció a Rusia como el único sucesor de la URSS. Rusia continúa siendo miembro de Consejo de Seguridad de la ONU, participa  en la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, ha heredado todas las obligaciones de los Tratados ratificados por la URSS así como sus deudas, y mantiene relaciones diplomáticas con 178 países y sus embajadas están presentes en 140 Estados.

REFERENCIAS

[1]El nuevo estado ruso pasó de una superficie de 22.440.200 km2  a 17.075.400 km2. La configuración de las nuevas fronteras de la Federación Rusa supusieron la pérdida del 24% de territorio, a pesar de ello Rusia sigue siendo el país más grande de la Tierra. SERRA, Francesc: Rusia, la otra potencia, Fundació CIBOD, Barcelona, 2005, p.59

[2]PRUDNIKOV ROMEIKO, Valentina: “¿Continuidad o cambios en la política exterior de Rusia?” en: Revista de Relaciones Internacionales de la UNAM, nº 103, enero abril 2009, pp. 79-102

[3]ARBATOV, Georgi: “¿Una nueva guerra fría?”, en: Cuadernos del Este, nº 15, 1995, p.88 pp-87-93.

[4]Ibíd.

[5]SEDOV, Leónid: “De Lenin a Pedro I y  de Einstein a Napoleón” en : EL País, 8 de agosto de 1999

[6] Es tanta la importancia que desde el actual gobierno de Rusia se otorga a su concepto de ciudadanía que se inició un proyecto de ley, por parte del Servicio Federal Migratorio de Rusia y los departamentos involucrados, para simplificar los trámites a la hora de adquirir la ciudadanía del país. Víd: KORUTÚN, Lada: “Habrá menos barreras para recibir la ciudadanía rusa” en: La voz de Rusia,  21 de mayo de 2013.

LA PROPAGANDA SOVIÉTICA, DZIGA VERTOV

“Si yo tuviera un único dólar lo invertiría en propaganda” Henry Ford

Los dirigentes de la Unión Soviética comprendieron rápidamente la necesidad y  los beneficios de la propaganda; sin embargo, ¿qué se entiende por propaganda? Domenach afirma que la “propaganda es polimórfica y usa recursos casi infinitos”[1], estamos ante una materia multidisciplinar y de vital importancia para todos los movimientos políticos que aspiren a tomar el poder. Martin Edwards ofrece esta definición:

“Propaganda es la expresión de una opinión o una acción por individuos o grupos, deliberadamente orientada a influir opiniones o acciones de otros individuos o grupos para unos fines predeterminados[2]

La propaganda era entendida en la URSS como un medio para la educación y un instrumento ideal para afianzar las características del nuevo hombre soviético. Se puede decir que la propaganda fue total y la corriente artística dominante era el “Realismo Socialista”. El cine fue una de las herramientas idóneas para la propagación del mensaje. “El padre del nuevo cine documental soviético fue sin duda Dziga Vertov, creador de la teoría “cine-ojo” o “kinoglaz”, que postulaba la captación de la realidad con un máximo de autenticidad prescindiendo de todo artificio.”[3] Dziga Vertov hace poesía con la cámara, sus planos unidos a una presentación totalmente vanguardistas muestran la calidad de la mirada de uno de los maestros de la propaganda.

descarga

JUGUETES SOVIÉTICOS

Juguetes Soviéticos fue la primera película de Animación de la URSS, en este cortometraje Vertov caricaturizó los principales actores de la sociedad rusa. Con una desmesura audaz nos presenta al capitalista de descomunales proporciones corporales rodeado de comida y capaz de comprar voluntades gracias a su innoble riqueza.

La  deshumanización del prototipo capitalista se refleja en los ojos del obrero, la verdad revolucionara asoma bajo la mirada del proletariado ruso que comprende rápidamente que lo que de verdad se esconde tras el capitalismo personalizado es un cerdo.

La preferencia ideológica bolchevique hacia los obreros industriales se ve claramente reflejada en el film. El primer personaje “popular” que aparece y detecta el problema del capitalismo es el obrero que intentará “pisotear literalmente” la riqueza capitalista mediante los impuestos para el Estado. Ante la imposibilidad de realizar tal empresa en solitario, se une a él un campesino y en fraternal unión se fusionan para devolver al pueblo lo que “sagradamente” le pertenece.

La unión de ambas clases muestra la necesidad de caminar socialmente hacia una misma dirección, la individualidad de las clases trabajadoras sólo fomenta el triunfo del capitalismo, y el capitalismo es la expoliación del pueblo. El mensaje ideológico es sencillo pero enmarca una realidad superior, la del vasallaje individual al supuesto bienestar social. El dinero sustraído se dirige al “Banco del pueblo” un ente sin rostro y anónimo, siguiendo la doctrina marxista, la economía planificada es el fin último que debe perseguir el campesinado y el proletariado.

La iglesia también su espacio, y es invocada por el proletariado para sanar el alma capitalista, pero está lo traiciona y sirve al capital. Es preciso tener en cuenta la iglesia ortodoxa en Rusia es una de las fuerzas profundas[4] de la sociedad,  y la principal obstrucción para la consecución del hombre soviético. Las dos versiones de la Iglesia Ortodoxa se enfrentan rememorando las divergencias del cisma de los viejos creyentes, Vertov iguala a ambas versiones. La Iglesia también traiciona al poder soviético.

El ejército rojo aparece como el tercer elemento sobre el que se sustenta el poder del obrero, los soldados obedecen al obrero comunista, son masa, y la unidad del ejército y el pueblo es esencial para acabar con los opositores del régimen.La moral verdadera y ética la sostiene el ejercito bajo las órdenes de la clase obrera.

La sencillez y la exageración hacen de este cortometraje una pieza indispensable para comprender la lógica simbolista del propio Vertov. La oposición entre la colectividad como factor de estabilidad, justicia y en última instancia felicidad contra la individualidad que sólo ayuda a “los enemigos del pueblo”, marca la dirección social del régimen comunista. Refuerza el fin último que persigue el Partido de Lenin, la subordinación del pueblo a las instituciones soviéticas, que en última instancia están dirigidas por la élite del PCUS.

[1] DOMENACH, Jean-Marie: La propagande politique, Presses Universitaires de France, París, 1979, p.45

[2] EDWARDS, Violet: Group Leader´ s Guide to Propaganda Analysis. Nueva York, Columbia, University Press, 1938, p. 40

[3] PIZARROSO QUINTERO, Alejandro: Historia de la propaganda, Eudema S.A., 1993, p.273

[4] [4]Duroselle afirma que una  fuerza es una fuente dinámica que fija el carácter de las colectividades humanas, los valores forman parte de las fuerzas que actúan sobre las comunidades humanas “son ideas o sistemas de ideas por las cuales con mayor o menor entusiasmo, el hombre está dispuesto a sacrificar su interés personal”;una fuerza existe, pero no se le ve; no percibimos más que sus efectos”. DUROSELLE, Jean-Baptiste: Todo imperio perecerá, Teoría sobre las relaciones internacionales, Fondo de  Cultura Económica, México D.F., 1998

LOS INVADIDOS SE CONVIERTEN EN CONQUISTADORES (Parte V)

El final de una dinastía

Catalina II (1762-1796) fue la gran continuadora de la obra imperial de Pedro I, la princesa alemana  se esforzó por dejar de ser extranjera e impregnarse del carácter ruso. Trató de impulsar la creación de instrucción pública y la reforma de la administración para fomentar la creación de un poder local y provincial. Ella misma redacto una legislación, el Nakaz”que empeoraba aún más las condiciones de  servidumbre de los rusos construirá la Universidad de Moscú y bajo su reinado irrumpe el periodismo en el imperio permitiéndose incluso la crítica social.Catalina impulsó el teatro y la música rusa, los literatos protegidos de Catalina serán Derjavine y Karamazin[1] y la creación más importante de ese tiempo fue la lengua literaria rusa. Catalina escribe con  Enciclopedistas de la talla de Diderot y potenciará la cultura del país.

Catalina II

Catalina II

En esta época Rusia dejará de ser un destino exótico y poco conocido para Europa, la emperatriz trató de que las ideas Europeas del XVIII penetrasen en el Imperio. Las influencias europeas en Rusia provenían de Francia en el ala cultural y Alemania en el terreno político.

Rusia compartía ya la dinámica de Europa, pero Catalina no quiso comprometer a su ejército en los asuntos del viejo continente, sin embargo apostaba por el entendimiento con el Imperio de Austria-Hungría y Prusia. Estas tres potencias se repartirán Polonia en 1772. Desde territorio polaco y a través del Tratado de Kuchuck Kainardji firmado en 1774 conseguirá establecer un punto estratégico en el Mar Negro. Crimea les será arrebatada a los otomanos en 1784, y estos emprenderán una guerra para recuperar sus territorios, Catalina saldrá victoriosa, y fundará Odessa.La emperatriz desarrollo la idea del “proyecto griego” retomando la idea de cruzada contra Constantinopla y la construcción del “Sacro Imperio greco-eslavo”, la ideología paneslavista tendrá su origen aquí.

Los zares del  siglo XIX fueron: Pablo I, Alejandro I, Nicolás I, Alejandro II, Alejandro III y NicolásII.
Alejandro I llevó a cabo la campaña contra la invasión de Napoleón al cual derrota, esta victoria  lo había situado como referente de la resistencia del Antiguo Régimen y lo catapulto a la gloria de Europa. Participó en la Santa Alianza mediante un tratado con Austria y Prusia, para tratar de recuperar a Europa del fervor revolucionario de los jacobinos. Tras el Congreso de Viena en 1815 anexionaría parte de Polonia, Besarabia y Finlandia. Este zar integró la totalidad de Georgia al  Imperio ruso en 1810.

Alejandro II tuvo que hacer frente a la guerra de Crimea, -la primera que se contó en los periódicos de la época- frente a la alianza entre franceses, otomanos e ingleses y al surgimiento del terrorismo nihilista contra el zarismo. Abolió la Servidumbre y el día que iba a promulgar un decreto para la creación de una constitución lo asesinaron los grupos terroristas, acto gracias al cual la revolución tuvo su oportunidad.

Nicolás II  fue el último zar, su derrota en la guerra contra Japón por el control de Manchuria fue un duro golpe psicológico para toda la nación,  la intervención en la I Guerra Mundial supuso un alto coste al pueblo ruso que ya ha había sufrido el golpe devastador del Domingo Sangriento en la Revolución de 1905.Con él yace la Tercera Rusia, el útimo sobernado de todas las Rusias no sobrevivirá para ver la cuarta.

El último Zar de todas las Rusias, Nicolás II

El último Zar de todas las Rusias, Nicolás II

La política exterior de los zares del XIX fue expansionista y también defensiva frente a las coaliciones occidentales que intentaron  frenar el avance del Imperio Ruso, quizás en este momento surge el temor en los estados occidentales a una invasión rusa en Europa.

Los zares que reinaron en el siglo XIX consiguieron grandes anexiones territoriales y fueron continuadores de la lógica expansiva de sus predecesores: llegaron al continente americano a través del estrecho de Bering y colonizaron Alaska, que posteriormente sería vendida a los Estados Unidos de América. El desencadenamiento de las guerras del siglo XIX permitieron que Rusia estuviera presente en los cinco continentes durante mayor o menor tiempo: Por Arthur (China, 1898-1905), Fort Ross (California 1812-1848), Kuai (Hawaii 1818-1819) Catarro (Montenegro, desde 1806 hasta el Tratado de Tilsit en 1807 cuando Nicolás I y Napoléon Bonaparte daban por acabada la guerra entre Rusia y Francia), en 1889 una pequeña expedición rusa llegaría a Somalia, posteriormente se retiraría.

El imperio ruso llegó a abarcar el actual territorio de Rusia y Ucrania. Bielorrusia, una parte del Polonia, Besarabia en Moldavia, la región del Cáucaso, Finlandia, la mayoría de Asia central y una parte de Turquía.

El Ancien Régime se mantenía en el país y aunque la modernización estaba en ciernes, nunca se cumpliría pues en 1917 tal y como redactó el magnífico periodista John Reed en su crónica sobre la Revolución bolchevique, Rusia estremeció al mundo. Otra revolución ha llegado y Vladimir Ilich Ulianov Lenin se pone a la cabeza de los Sóviets, se acaba la Rusia de San Petesburgo y Moscú recupera su trono, la cuarta Rusia es la primera de los rusos y rompe de nuevo con el período anterior en la política interna, aunque sus relaciones exteriores seguirán ciertas líneas de período zarista en su doble orientación hacia oriente y occidente.

201322415479_1

[1] Víd.: WEIDLÉ, Wladimir: Rusia Ausente y Presente. Emecé Editores, S.A, Buenos Aires 1950, p. 62

LOS INVADIDOS SE CONVIERTEN EN CONQUISTADORES (Parte IV)

Los Romanov

Tras treinta años de anarquía que habían causado la miseria y una grave crisis económica, llegaría una nueva dinastía al trono de Rusia. Miguel Romanov[1] fue elegido para gobernar los designios de Rusia el 21 de julio de 1613. Moscovia se había convertido ya en un inmenso imperio multiétnico pero durante la “Smuta”  se habían destruido todas las estructuras comerciales y agrarias.

MIGUEL ROMANOV

MIGUEL ROMANOV

Entre 1620 y 1740 la expansión terrestre más dinámica de Europa fue obra del Imperio Ruso. En el transcurso de 100 años el dominio de los Romanov sobre el territorio pasaría de 5 millones de quilómetros cuadrados a 15. La ampliación territorial fue llevada a cabo por los comerciantes rusos mediante la construcción de una débil red que posteriormente se reforzaría. En 1600 ya había rusos más allá de los Urales.

La vanguardia encabezada por los mercaderes controlará las rutas fluviales del Yeniséi en 1620; en el transcurso de esa misma década alcanzaron el Lena y en torno a 1639 arribaron al mar de Ojotsk y al Pacífico. Las otras expediciones comerciales descubrirán el lago Baikal y el rio Amur conectando a los rusos con la China recién conquistada por los machús[2]. La anexión de Siberia se tornaba más lenta, las colonizaciones campesinas retardaban el proceso debido al bajo nivel demográfico que registraba ese territorio. La amenaza polaco-lituana persistía y para hacerle frente era necesario el control del oeste de Ucrania (= “tierra de frontera” en ruso, en la lengua ucraniana significa “Patria”) que gracias al Tratado de Pereslavl de 1654 se haría efectivo y Ucrania ya no podría ser absorbida por los polacos. La otra preocupación de los zares sería el imperialismo sueco. La política exterior histórica de Rusia se fundamentó básicamente en dos preceptos; mantener el control sobre sus fronteras y continuar la ampliación del imperio.

Durante la consolidación de esta gigante empresa colonial el zarato acometió importantes  reformas internas a partir de 1650. Los Romanov supieron aprovechar el miedo a la anarquía y a la invasión, consolidaron su poder en detrimento de la Iglesia ortodoxa aboliendo el patriarcado ortodoxo y el Zemski Sobor prácticamente no tenía función. Estas reformas concluyeron en el cisma de los “viejos creyentes” entre el pope Nikon, partidario de la reforma religiosa, y el acripreste Avakum que abogaba por el mantenimiento de las tradiciones[3]. La prohibición de la práctica religiosa que defendía Avankum se mantendrá hasta el siglo XX.

Pedro I

Pedro el Grande llegó al poder en 1682 y revolucionó Rusia de tal manera que parece anticipar el pasaje que viviría el país a partir de 1917. El cambio de capital materializaría la muerte de la Rusia de Moscosvia, a la que odiaba; Pedro ordenaría la construcción de una nueva capital que se edificó bajo la sangre de los más de 30.000 obreros que perecieron en su construcción.

Pedro I

                               PEDRO I

La tercera Rusia iniciaba su andadura desde San Petesburgo. Este cambio refleja la audacia del monarca, el traslado de la capital al borde del Neva orientaba a Rusia hacia los mares. Pedro pensaba que el vasto territorio ruso ofrecería al Imperio la posibilidad de mantener dos flotas para ejercer el poder marítimo que tanto ansiaba la mayor potencia continental por excelencia[4].

Pedro concluiría la obra imperial de Iván IV, y llevaría a los rusos a una modernización forzada. El zar impuso bajo el terror y la coacción el ideal al que su pueblo debía aspirar: ser menos rusos y más europeos. Obligaría a sus súbditos a suprimir los vestigios que los identificaban con sus raíces e incluso los ridiculizaría, implantó la moda alemana, prohibió las barbas tradicionales e importó la cultura europea. Pedro abrió el camino para que una élite más moderna y joven se infiltrase en los resortes de poder, lo que supondría un “adelanto” cultural, político y social.

El zar reformó sus fuerzas armadas ,occidentalizando el ejército a través de una tabla de rangos, consolidando así el poder en la figura del soberano ruso. Para asegurar la fidelidad de la nobleza, les cedió parte de las tierras conquistadas.

El déspota diseñaría la nueva Rusia mediante una revolución desde arriba. Se hizo otorgar el título de latino de Imperator y sus ideas políticas con respecto al imperio eran de origen romano. Rechazó el nombre de su padre, y mandó atormentar a su hijo el zarevich Aleksei hasta que falleció, al considerarlo traidor de Estado por mantener la fidelidad en su fe ancestral.

En política exterior no realizó ninguna innovación, enfatizó los progresos en las direcciones tradicionales de sus predecesores: al este, al sur y al oeste. Su obsesión con Europa lo llevará a participar en el desarrollo de los acontecimientos que vinculaban a las grandes potencias occidentales.

Sus logros principales fueron: conseguir la salida al Mar Báltico y acabar con la amenaza sueca. En 1709 venció a la resistencia ucraniana del este e infligió una dura derrota a Carlos XII de Suecia en la batalla de Poltava. En 1712 termina la guerra con Suecia, el ejército de Pedro I entra en Alemania y llega a las tierras de Dinamarca, al no conseguir el apoyo de Francia en sus aspiraciones danesas, cederá ante las presiones del rey Jorge I de Inglaterra. La importancia de este movimiento hacia occidente radica en que Pedro rompió el equilibrio de Westfalia.

Las conquistas del Imperator en la frontera occidental de Rusia permitieron al zar triplicar sus ingresos gracias a la incorporación de Estonia y Ucrania, además triplicó su capacidad productiva.[5]

Las campañas de Pedro se desarrollaron por también en Oriente; en 1715 envía un destacamento a la región del Caspio, y diseña un protectorado sobre Georgia y Armenia. En 1723 se apodera de Bakú y fija su interés, aunque no lo consigue, en el Turquestán, más allá del Cáucaso.

[1] Los Romanov no eran eslavos puros, sus raíces provenían de los borusos y pertenecían a la familia de los letones y lituanos, contaban además con una gran influencia germánica cuando se produjo la mezcla de sangre con los rusos. Se unieron al soberano de Moscovia cuando aún pertenecían a la clase de los boyardos. Víd.: DE REYNOLD, Gonzague: El Mundo ruso, la formación de Europa, Emecé Editores S.A, Buenos Aires 1951, pp.171-172

[2]Víd.: DARWING, Jonh:El sueño del imperio, auge y caída de las potencias globales 1400-2000, Santillana Ediciones Generales, S.A., Madrid, 2012, pp 144-145.

[3] Víd.: WEIWÉ, Wladimir: Rusia Ausente y Presente. Emecé Editores, S.A, Buenos Aires 1950 p. 60

[4] GALLOIS, Pierre: Geopolítica, los caminos del poder, Servicio de Publicaciones del EME, Madrid, 1992, p. 449

[5] Un ejemplo del aumento de la riqueza del imperio gracias a estas anexiones era el nivel de los impuestos. La carga impositiva en 1710 suponía el 64 por ciento de la cosecha de grano, lo cual ofrece una medida de aproximada del producto nacional y también las duras condiciones en las que sobrevivía el pueblo ruso. Víd:  DARWING, John: op.cit., p. 148

LOS INVADIDOS SE CONVIERTEN EN CONQUISTADORES (Parte III)

Moscovia, el nacimiento de los zares. Iván el Terrible

Moscovia asciende gracias a la destrucción de la Rus-Kiev, la Iglesia Ortodoxa era la única institución centralizada y presente en todo el territorio; su apoyo a los príncipes de Moscú se debe al deseo de ver erigido un poder central. La anarquía en la concluyó la primera Rusia tras la impronta del sometimiento mongol desató el caos y la Iglesia optó por apoyar a un nuevo poder central. Rusia contemplará la llegada de la revolución absolutista de Iván III e Iván IV y la servidumbre de los rusos. Comenzaría la “contradicción entre las libertades del pueblo y las exigencias del Estado[1]

El príncipe Iván I de Moscú  se valió del  apoyo mongol para conseguir el título de “Gran Duque de Moscovia”, en 1331, tras rechazar con ayuda tártara la incursión del Gran Ducado de Lituania convertido al catolicismo, conseguiría el apoyo de la Iglesia ortodoxa y la primacía de Moscovia en las regiones eslavas. Pero el verdadero destino de Rusia se hallaba entonces en las campañas llevadas a cabo por Tamerlán (1390-1396) en Asia Central. El caudillo Mongol considerándose el heredero de Gengis Kan dividió el territorio conquistado por la Horda de Oro[1] en los kanatos de Crimea, Astracán, Kazán y Siberia, aniquilando el sistema mongol.

Antes de la conmoción geopolítica engendrada por Tamerlán, los moscovitas ya habían aprovechado las divisiones de los mongoles en la década de 1380 consiguiendo la independencia de Moscovia en la batalla de Kuliokovo Polié[2]. A partir de 1440 el principado de Basilio II ya era independiente; comenzaba así la expansión rusa a través de Eurasia.

Para poder satisfacer sus anhelos imperiales, los duques de Moscovia tendrían que someter a los estados rusos ortodoxos, y mantener la seguridad en sus fronteras con Europa Central;  para poder hacer frente a la amenaza de la unión católica de Polonia y Lituania era necesario entrar en el sistema diplomático de Europa y encontrar aliados contra los polacos[3]. Rusia se involucra a partir de entonces en sistema de alianzas de los reinos europeos.

La competencia con la unión de Polonia-Lituania, tuvo un gran efecto en el interior de Rusia, y se materializó convirtiendo las tierras rusas anexionadas por Iván III en un estado dinástico al estilo de Europa. Las tradiciones del gran Novgorod desaparecían de la memoria de los soberanos rusos. Iván III se bautizaría a sí mismo en 1492 como “gran duque de Moscovia y todas las Rusias”[4] e iniciaría  un proceso de transformación interno militarizando el país e imponiendo disciplina de hierro. Iván III comenzó en 1487 el sitio de Kazán, y tras la conquista de Novgorod arribará al Mar Blanco y tendrá una pequeña ubicación temporal en el Golfo de Finlandia.

El emperador del Sacro Imperio Romano, Maximiliano I -padre del Emperador Carlos V de Alemania y I de España- reconoció a Iván III como emperador en un tratado entre sus respectivos estados, lo que auspició a que el soberano ruso se hiciese llamar por el título de “zar” que deriva de “césar” o emperador. El escudo de armas de los zares se concretaría en un águila de dos cabezas y “comenzó a ser conocido como el símbolo de una dinastía y un pueblo con vocación de poder y cada vez más aspiraciones geopolíticas[5]

En medio de la dinámica expansionista tendrá un lugar un acontecimiento fundamental para Rusia; el 29 mayo de 1453, Constantinopla caía bajo las huestes del Sultán otomano Mehmed II, muerto el último emperador ortodoxo, Moscú consagró su bautismo transformándose en la “Tercera Roma”, sede principal de la Iglesia ortodoxa. La Iglesia rusa fue la única comunidad ortodoxa que no cayó bajo dominación turca.

El nieto de Iván III e hijo del gran príncipe Vasili III, Iván IV fue el primer zar de todas las Rusias. Iván IV sería conocido en los siglos venideros con el sobrenombre de Grozny o Terrible. La infancia del joven zar marcará su carácter, huérfano a los once años[6], es testigo de las conjuras de los boyardos para arrebatarle el trono. Devorador de libros y con unos dones extraordinarios para el estudio, pasaría a ser uno de los moscovitas más instruido de su época. Macario el obispo metropolitano de Moscú, se encargó de su instrucción tras el asesinato del metropolita Ioasaf -su antecesor- casi delante de Iván. A principios de 1547 se hizo coronar zar de manera solemne, continuando el legado de su abuelo y reafirmándose como el heredero de los emperadores romanos de oriente.

Actor Nikolai Cherkasov protagonizando la segunda parte de Iván el Terrible de Serguei Eisenstein.

Actor Nikolai Cherkasov protagonizando la segunda parte de Iván el Terrible de Serguei Eisenstein.

Iván IV comprendido la esencia de la historia rusa, las invasiones que asolaron su patria le dieron la clave para consolidarse en el poder, para ello requería necesariamente la conquista de los territorios de sus enemigos y la colaboración con los boyardos, de los cuales dependía en última instancia la estabilidad rusa. Iván tenía claro que la expansión aumentaría la riqueza de Moscovia; para llevar a cabo este proyecto era precisa una alianza con los cosacos[7], este acuerdo sería de vital importancia para la conquista del kanato de Kazán, desde donde los mongoles habían conquistado numeroso pueblos.Tras la victoria en Kazán en 1552, el Zar anexionaría el kanato de Astracán en 1556 dominando la región del Volga, los boyardos se beneficiarían de las conquistas,convirtiéndose en los propietarios de las tierras y de los campesinos que las habitaban.

El sometimiento del kanato siberiano fue obra de la familia Stróganov. En 1577 los Stróganov iniciaron el imperialismo privado contratando al líder cosaco Yermak Timoféyeki para proteger sus tierras de los ataques de Kuchum, el Kan de Siberia. Yermak se dispuso a explorar un territorio, hasta ahora desconocido para los rusos, en busca del enemigo. Con un pequeño ejército derrotó a los pueblos tártaros que se cruzaron en su camino y arrasó la capital del kanato; poco después perdería la vida, pero su rastreo por la estepa descubrió para el zar las vías de acceso a la región siberiana. Finalmente Iván el Terrible promocionaría a los cosacos que concluirían la conquista de Siberia.Moscovia se fraguó en la gloria de las victorias pero también sufrió importantes derrotas militares.

Iván IV realizó importantes reformas internas, reformó el ejército para someter a los boyardos, creó un nuevo código penal, el Sudébnik; esta nueva legislación puede considerarse obra del Zemski Sobor, el parlamento que Iván IV convocó por primera vez en 1549. Con estas medidas reforzará el absolutismo gracias al cual la furia del monarca se desatará por todo el imperio, los boyardos serán su principal objetivo pero la sociedad padecerá un horror perfectamente comparable a las purgas de Stalin en los años treinta.

Tras sufrir la tradición de príncipe Kubski, su amigo de la infancia, en la guerra contra Letonia, Iván el Terrible anuncia su abdicación para comprobar si el pueblo le era fiel, cumpliendo sus expectativas, los rusos exigieron su vuelta. Iván accedió pero con ciertos requisitos, uno de ellos sería construir la opritchnina una fuerza defensiva a través de la que el propio zar gobernaría la mitad de Rusia; así creó dos estados paralelos: Zenchtnina y Opritchnina. Uno seguiría rigiéndose bajo las circunstancias anteriores a su partida y el otro bajo esta nueva guardia, que compartía los peores aspectos que caracterizaron a la Horda mongol.

La “opritchina” desencadenó definitivamente el terror, todo le estaba permitido; asesinó a 3470 boyardos y arrasó Novgorod realizando asesinatos en masa[8]. Todo el pueblo sufrió  la virulencia de aquel terrorismo de estado. Tras realizar diversas purgas dentro de la organización por las traiciones cometidas, la eliminó.

Iván el Terrible antes de morir abría la brecha del  período tumultuoso o “Smuta” que viviría Rusia hasta la llegada de los Romanov. La paranoia y el miedo de perder el poder, provocó que tras un altercado Iván IV asesinara al zarevich Iván Ivanovich, su primogénito.

Fiódor I, en segundo hijo de Iván IV, ocuparía el tono, pero la regencia de Rusia quedaría en manos de Boris Gudunov. Gudonov sería acusado de asesinar a Dimitri, el tercer hijo de Iván, para asegurase el poder de Rusia. Gudonov continuó con una política exterior extensiva y colonial. Tras la muerte de Fiodor la dinastía varega concluía su tradición de soberanos de Rusia; Gudonov sería elegido por el Zemski Sobor como nuevo Zar; pero los boyardos acabarían con su vida.

La “Smuta” o período tumultuoso puede divirse en tres fases: la crisis dinástica, tras la muerte de Fiódor;  el alzamiento de los “falsos zares” que no serían aceptados por el pueblo; el reinado del “falso Dimitri”, el supuesto hijo del zar Iván volvió a Moscú, su madre lo reconocía como tal, pero el matrimonio de Dimitri II con una católica desembocaría en una crisis y la guerra civil y la intervención extranjera.

La segunda Rusia se hundía durante los reinados de los predecesores de Pedro I, Miguel, Alexis y Fédor. Lo más resaltable de este período a nivel interno es la pérdida de poder del Zemski Sobor, y el advenimiento de un autoritarismo de tipo europeo. A nivel exterior continuarán acrecentando el territorio.

[1]FULÁN, Luis Fernando: “Crimea y la herencia del almirante Gorshkov” en: Instituto Español de Estudios Estratégicos, IEEE, 10 de julio de 2014, p.6.

[2] DARWING, John, op.cit., p.89

[3]Gran parte de la historia rusa posterior discurriría sobre este delicado equilibrio entre el legado diferenciador bizantino, encarnado por la Iglesia ortodoxa rusa, y los préstamos culturales de Europa central y occidental, dictados por la necesidad política y económica” DARWING, John: op,cit., p. 90.

[4] Ibíd. p. 90

[5]CRESPO MACLENNAN, Julio: Imperios, auge y declive de Europa en el mundo, 1492-2012, Galaxia Gutemberg, Barcelona, 2012, p.119

[6] La madre de Iván IV fue envenenada por los boyardos, y tomaron el poder hasta que a los 16 años el joven zar se independizará y reinará autoritariamente. Su paranoia aumentará tras la muerte de su esposa, atemorizado por la posibilidad de perder el poder, los boyardos serán blanco de su irá: Su hijo. Vid.: DE REYNOLD, Gonzague: op. cit., pp.145-146

[7] Los cosacos eran un pueblo nómada, no se sometían a la voluntad del estado o de un soberano; eran guerreros temidos y se convertirían en uno de los principales símbolos del expansionismo ruso. Napoleón afirmó que “Los cosacos son las mejores tropas ligeras. Si las tuviera en mi ejército, daría la vuelta al mundo con ellos” CRESPO MACLENNAN, Julio: op.cit., p. 120

[8] POLIAKOV, León: op.cit., p.36.

[9] Los Romanov no eran eslavos puros, sus raíces provenían de los borusos y pertenecían a la familia de los letones y lituanos, contaban además con una gran influencia germánica cuando se produjo la mezcla de sangre con los rusos. Se unieron al soberano de Moscovia cuando aún pertenecían a la clase de los boyardos. Víd.: DE REYNOLD, Gonzague: op.cit., pp.171-172

[1]Ibíd. p.129