Periodismo

¡ABAJO CADENAS!

Decía Simón Bolívar que para entender las revoluciones y sus actores, debemos observarlos de cerca y juzgarlos a gran distancia.

Tras quince años de revolución, la ciudadanía ha llegado a una encrucijada transcendental. Venezuela se debate entre un estatismo incapaz de aportar soluciones eficaces, una oposición dividida que no ejerce su papel de manera contundente y una violencia letal. Pero lo más peligroso de todo este proceso es que, irónicamente, en la patria del Libertador se está pisoteando deliberadamente la LIBERTAD.

Los venezolanos son rehenes de una riqueza que los ha dejado en la escasez. La caída de los precios del petróleo ha sido un golpe de realidad para un sistema instalado en la ficción de la ideología y la propaganda.

La actual situación de este país es el fruto de muchos factores, pero todos apuntan a la misma dirección: el proceso de expansión del poder del Estado, iniciado en 1999, a costa de la libertad y la riqueza de los ciudadanos.

Propaganda Oficialista en la Campaña Presidencial de 2012

Propaganda Oficialista en la Campaña Presidencial de 2012/ Miriam González

Hugo Chávez llegó a Miraflores con el objetivo de llevar a cabo una “revolución pacífica, pero armada” y no escatimó esfuerzos. Para romper con sus predecesores elaboró una nueva Constitución y poco a poco fue blindándose en el poder con la ayuda de sus juristas y con la Fuerza Armada como apoyo fundamental. Como la tendencia inherente del estado es traspasar continuamente los límites de la constitución[1] el actual presidente Nicolás Maduro ha obrado en consecuencia vapuleando la poca libertad que quedaba en Venezuela.

Crónica de una represión anunciada

Cuando un gobierno se siente amenazado, su lógica lo lleva a protegerse mediante el despotismo y la coacción. Una gran parte de la ciudadanía venezolana quiso frenar el creciente autoritarismo que emana del politburó del PSUV y fue aplastada sin miramientos. ¡Leopoldo López, líder del partido de la oposición Voluntad Popular, encabeza una lista de presos políticos que han sido encarcelados por protestar!

Leopoldo López . 2012

Leopoldo López dirigente de Voluntad Popular . 2012/ Miriam González

Y aún hay quien dirá que los estudiantes utilizaron la violencia, que las protestas fueron agresivas y que el Imperio está detrás de todo. Quien piense así no ha visitado la República Bolivariana de Venezuela.

No defiendo la violencia, siempre es preciso optar por las vías pacíficas; pero cuando vives en un país donde los asesinatos ya no causan extrañeza y están a la orden del día, donde el gobierno fomenta el clientelismo y la pobreza a toda costa, donde los funcionarios que no van a las “marchas” de la Revolución son automáticamente despedidos, donde el pequeño empresario está continuamente hostigado por la planificación central, y la libertad de información está cada vez más cercada… (Por no hablar de la escasez y la corrupción…) La salida de esta situación por la vía pacífica es poco esperanzadora ¿Verdad?

Los historia distorsionada

La revisión histórica fue una de las primeras medidas de la 5º República. Los estados tienden a legitimarse por la tradición y por los sucesos “gloriosos” que los gobiernos difunden en los libros de ciencias sociales. Un ejemplo claro es la manipulación que se ha está haciendo de los “padres” de la Independencia; Bolívar fue un oligarca terrateniente cuyas ideas fueron inspiradas por la Revolución Americana[2], y ahora, casi lo han convertido en el fundador del socialismo en el nuevo mundo[3]

La independencia de Hispanoamérica fue posible porque la OLIGARQUÍA criolla se cansó, y no sin razón, de las imposiciones de la corona española. A pesar de la distancia y mediante el contacto con el Romanticismo que emergía en Europa, esta clase social, rica y descendiente directa de los invasores, fue “formando un núcleo político en cada una de las naciones hispánicas. Fueron pensadores militantes procedentes de estas oligarquías, a menudo implicados en la acción militar debido a su papel político, los que lanzaron las grandes invocaciones románticas a la nación”[4]

Cuando la autoridad de la Corona fue desterrada, no fueron las clases populares las que dictaron el camino a seguir. Los resortes del poder fueron inmediatamente acaparados  por la oligarquía que había dirigido las guerras de Independencia, como siempre ha acontecido en todos los procesos revolucionarios.

Plaza Bolívar. Municipio Chacao. Caracas

Plaza Bolívar, Municipio Chacao. Caracas /Miriam González

Las reminiscencias de esta revoluciones fueron primordiales para la creación de un discurso de legitimidad estatal centrado en resaltar y propagar “la gran importancia de los ejércitos y  la idea de que la nación se debiera fundamentar sobre la imagen del heroísmo  [5]

La llegada de Chávez al poder no surgió de la nada, él era militar (¿casualidad?) y aterrizó en la Historia en un momento en el que Venezuela estaba siendo sometida nuevamente a la injerencia extranjera del infame FMI. Con toda la propaganda anterior fue lógico que alcanzase una victoria tan contundente. El nuevo slogan: Chávez es el pueblo (traducción: Chávez es Venezuela. La arrogancia no tiene límites), no es más que una reedición del discurso tradicional imperante en este joven y hermoso país. Pero en esta nueva ocasión tampoco el pueblo tomó el poder, lo acapararon unos pocos en detrimento de la mayoría. Esto es el Estado.

Los herederos

El Comandante dejó a una clase dirigente nefasta y sin escrúpulos. La presión a la que debió estar sometido en vida (aunque esto no lo absolverá) solo es posible entenderla ahora que se ven las verdaderas caras de los usurpadores de la libertad de los ciudadanos. Si Chávez siguiese vivo, por lo menos, hubiera ido él mismo a repartir la leche por la que hoy pelean los venezolanos. Estos ni eso.

Han destrozado la economía del país y no admiten que su modelo es incapaz de solucionar el desastre que ellos mismos han creado. En vez de promover la producción nacional, gastaron los dólares del pueblo en importar aquello que Venezuela es capaz de producir. Corrieron ríos de petróleo subvencionado (¡El petróleo del pueblo!)  para comprar voluntades, y ahora cuando una gran parte de los pueblos de la América Latina deberían devolverles el favor, miran para otro lado y permiten que sus gobiernos sigan apoyando al Régimen que condena a los venezolanos a la escasez y a la represión.

Son tiempos complejos, pero la libertad y la prosperidad volverán. Como dijo Chávez, ¡Estáis resueltos a ser libres! Libres de la revolución y la coacción: libres del Estado.

¡Gloria al Bravo Pueblo que el yugo lanzó!

REFERENCIAS:

[1] Calhoum, John C.: A Disquision on Goverment, Liberal Arts Press, New York, 1953, pp.25-27

[2] La familia de Bolívar provenía de La Puebla de Bolívar (Bizkaia) y pertenecía a la aristocracia de Caracas. El propio Simón Bolívar asistió a la coronación de Napoleón como Emperador victorioso de la Francia de la Revolución. Víd: Ramos, Demetrio: Simón Bolívar, Ediciones Folio S.A., Barcelona 2004, pp. 35-36.

[3] Oligarquía es una palabra muy conocida y familiar en Venezuela, el gobierno revolucionario se ha encargado de emplearla de manera constante para designar y demonizar a sus predecesores.

[4] Lacoste, Yves: Geopolítica, la larga historia del presente, Síntesis, Madrid, 2008, p.138

[5] Ibídem

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“EMPOTRADOS” PERO LIBRES

Los medios de comunicación tienen dos maneras de envíar a sus corresponsales a un conflicto armado, o bien empotrados con un ejército (siempre que los militares así lo posibiliten) o bien  de la manera tradicional. Alfonso Bauluz fue uno de los periodistas emprotados en la Guerra Irak e hizo una amplia reflexión sobre las ventajas y los inconvenientes que enaman de esta situación de empotramiento con militares.

De sobra es conocido por todos los gobiernos la importancia que tiene la imágen que la prensa genere sobre un determinado conflicto, las operaciones militares necesitan un respaldo efectivo de sus sociedades (aunque puede haber excepciones) para poder llevar a cabo una agresión armada. Los corresponsales con sus medios pueden intervenir de manera muy pronunciada en el desarrollo de todos los conflictos armados. Ante esta situación se ha creado una manera de intentar controlar la actividad de los periodistas sobre el terreno, eso sí, sin censurarla de manera descarada.

Alfonso Bauluz retrata muy acertadamente todas las situaciones que se pueden dar cuando un periodista decide ir empotrado con un ejército. Es sin duda una oportunidad única parar mostrar la realidad de uno de los actores que están implicados en el acontecimiento que se está produciendo.  Es necesario que el propio periodista conozca la realidad global del conflicto para interpretarla y así conseguir que la audiencia del medio para el que trabaja pueda tener una opinión fiable sobre lo que está ocurriendo. Si los mandos militares deciden incluír a periodistas en sus unidades es para conseguir controlar su actividad, no censurarla de manera clara, pero sí evitar que ciertas informaciones sean reveladas en el mismo momento.

Hay casos de periodistas empotrados que tras la finalización de sus trabajo en terreno han  informado sobre todo aquello que no saltó a los medios en su debido momento. Es sin duda una actitud valiente pero en algunos casos no sirve para nada.

La inmediatez en la profesión periodistíca es un de los más importantes valores noticiables, este hecho unido al brevísismo ciclo de vida de las noticias provoca que sirva para muy poco. Degraciadamente este ritmo trepidante no permite profundizar en los propios hechos noticiosos.

Las responsabilidades y las consecuencias que el trabajo periodístico tiene en los delicados conflictos armados y su capacidad para cambiar el rumbo de los acontecimientos se puede ver deturpada por la imposibilidad de comunicar de manera clara lo que está viendo, ya que tiene que regirse por unas normas creadas por militares.

Un periodista no puede verse sujeto a las reglas de militares, ya que los intereses no son los mismo para unos y otros, los militares sirven al Estado y los periodistas deben trabajar para los individuos. Como reflexionaba el periodista empotrado, es muy complejo obtener información veraz de la otra parte implicada en el conflicto, ¿qué tipo de declaraciones puede realizar un civil iraquí cuando se encuentra rodeado de militares armados?

Un conflicto tiene que ser interpretado de manera global, ya que si solo se conoce o se invertiga a uno de los actores, la información cojea. Los corresponsales pueden modificar el conflicto e incluso solucionarlo, pero si está empotrado es muy complejo que tenga una visión completa de lo que está sucediendo y también tendrá dificultades para informar e interpretar con total libertad. No es que los periodistas empotrado no sean válidos pero la sociedad necesita también otro punto de vista desde fuera, para poder resolver el puzzle que se genera en todos los conflictos.

Reseña sobre el artículo del periodista Alfonso Bauluz: http://www.apmadrid.es/images/stories/5%288%29.pdf