URSS

YELTSIN Y LA OTAN

La creación de la OTAN fue una consecuencia de la política de contención occidental hacia el comunismo ruso; pero cuando el comunismo ruso dejó el Kremlin, la OTAN continúo y  esta institución se mantiene hasta la actualidad. Las relaciones con la Alianza Atlántica  fueron y son un tema espinoso y complejo para el gobierno de la Federación Rusa.

En los últimos momentos de la URSS, uno de los acontecimientos en el que los dirigentes soviéticos jugaron un papel fundamental fueron las negociaciones de la reunificación alemana. En estas reuniones se abordó un tema transcendental para la Unión Soviética, las autoridades estadounidenses afirmaron que la OTAN no se expandiría hacia el este, aunque este compromiso no se plasmó por escrito, la Federación Rusa comenzó a vislumbrar que la OSCE (agrupaba a 35 participantes) sería la heredera de la OTAN (estaba integrada por 16 miembros) y el Pacto de Varsovia, convirtiéndose en el núcleo institucional encargado de tomar las decisiones de seguridad a nivel regional. En este contexto, Rusia, en calidad de gran potencia tendría capacidad de veto a las decisiones, una situación muy privilegiada que no tendría ni en la OTAN ni en la Comunidad Europea.

Pero las aspiraciones de la Federación Rusa se quedaron en eso, aspiraciones. Para poder seguir operando como actor en la seguridad europea la OTAN desarrolló un nuevo Concepto Estratégico en la Cumbre de  Roma, que tuvo lugar los días 7 y 8 de noviembre de 1991. La Alianza Atlántica asumía nuevas funciones: dialogo y cooperación que se sumaban a la labor tradicional de defensa colectiva. En esta reunión “la agonizante URSS (y dos meses después la nueva Federación Rusa) quedaba de facto excluida del principal ámbito de discusión de la seguridad Euro-atlántica”[1] El nuevo Concepto Estratégico de la OTAN contemplaba además la posibilidad de realizar operaciones fuera del área determinarán inicialmente por el Tratado de Washington (La guerra de los Balcanes)

Los antiguos países del Pacto de Varsovia quedaron integrados en el Consejo de “Cooperación del Atlántico Norte” a este organismo se unieron sobre todo los países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI). Esta relación se caracterizó por un limitado diálogo. A pesar de que la ampliación no estaba en los planes de la OTAN cuando se firmó el fin de la Guerra Fría en la cumbre de Malta, el nuevo presidente Clinton, en base a la superioridad unipolar de Estados Unidos tomó unilateralmente la decisión de esta expansión, mediante el programa “Partnership for Peace” aprobado en la Cumbre de Bruselas de 1994.  A partir de esta iniciativa se comenzarían a desarrollar programas de cooperación bilateral con los países de Europa Central y Europa del Este. El principal objetivo era  la colaboración de estos estados en materia de seguridad, y el establecimiento de una colaboración militar. Se abría la puerta a todos los países que pretendían contribuir con la seguridad o ingresar como miembros. Rusia participó, desde el 22 de junio de 1994, y apoyó el programa “Partnership for Peace”.

1993, Visit to NATO by Boris Yeltsin

La imagen de Yeltsin tras la primera guerra de Chechenia quedó muy deteriorada, cuando el gobierno ruso se entera de la expansión no puede hacer nada para pararla, sienten que ese movimiento estratégico es peligroso para la seguridad de Rusia y que Occidente intenta de nuevo aislar a su país.

A pesar de ello la Federación Rusa estuvo dispuesta a continuar colaborando e incluso participó en la contingente IFOR de la OTAN en Bosnia en 1996; la Duma puso la condición de que las tropas rusas no recibirán órdenes de la cadena de mando de la OTAN. El motivo de esta intervención fue evitar el aislamiento al que se vio sometida por la Alianza Atlántica. Rusia firmó en 1997 el “Acta Fundacional sobre las relaciones mutuas, cooperación y seguridad entre la OTAN y la Federación Rusa”, ese mismo año esta Organización invita formalmente Polonia, República Checa y Hungría. Para los rusos la OTAN es una amenaza a su territorio, la crisis de Kosovo parecía corroborar su tesis.

 

[1]RUÍZ GONZÁLEZ, Francisco J.: “Las relaciones OTAN-RUSIA desde la caída del muro de Berlín: La cumbre de Lisboa” en: Instituto Español de Estudios Estratégicos, diciembre de 2010, p. 2

Anuncios

LA PROPAGANDA SOVIÉTICA, DZIGA VERTOV

“Si yo tuviera un único dólar lo invertiría en propaganda” Henry Ford

Los dirigentes de la Unión Soviética comprendieron rápidamente la necesidad y  los beneficios de la propaganda; sin embargo, ¿qué se entiende por propaganda? Domenach afirma que la “propaganda es polimórfica y usa recursos casi infinitos”[1], estamos ante una materia multidisciplinar y de vital importancia para todos los movimientos políticos que aspiren a tomar el poder. Martin Edwards ofrece esta definición:

“Propaganda es la expresión de una opinión o una acción por individuos o grupos, deliberadamente orientada a influir opiniones o acciones de otros individuos o grupos para unos fines predeterminados[2]

La propaganda era entendida en la URSS como un medio para la educación y un instrumento ideal para afianzar las características del nuevo hombre soviético. Se puede decir que la propaganda fue total y la corriente artística dominante era el “Realismo Socialista”. El cine fue una de las herramientas idóneas para la propagación del mensaje. “El padre del nuevo cine documental soviético fue sin duda Dziga Vertov, creador de la teoría “cine-ojo” o “kinoglaz”, que postulaba la captación de la realidad con un máximo de autenticidad prescindiendo de todo artificio.”[3] Dziga Vertov hace poesía con la cámara, sus planos unidos a una presentación totalmente vanguardistas muestran la calidad de la mirada de uno de los maestros de la propaganda.

descarga

JUGUETES SOVIÉTICOS

Juguetes Soviéticos fue la primera película de Animación de la URSS, en este cortometraje Vertov caricaturizó los principales actores de la sociedad rusa. Con una desmesura audaz nos presenta al capitalista de descomunales proporciones corporales rodeado de comida y capaz de comprar voluntades gracias a su innoble riqueza.

La  deshumanización del prototipo capitalista se refleja en los ojos del obrero, la verdad revolucionara asoma bajo la mirada del proletariado ruso que comprende rápidamente que lo que de verdad se esconde tras el capitalismo personalizado es un cerdo.

La preferencia ideológica bolchevique hacia los obreros industriales se ve claramente reflejada en el film. El primer personaje “popular” que aparece y detecta el problema del capitalismo es el obrero que intentará “pisotear literalmente” la riqueza capitalista mediante los impuestos para el Estado. Ante la imposibilidad de realizar tal empresa en solitario, se une a él un campesino y en fraternal unión se fusionan para devolver al pueblo lo que “sagradamente” le pertenece.

La unión de ambas clases muestra la necesidad de caminar socialmente hacia una misma dirección, la individualidad de las clases trabajadoras sólo fomenta el triunfo del capitalismo, y el capitalismo es la expoliación del pueblo. El mensaje ideológico es sencillo pero enmarca una realidad superior, la del vasallaje individual al supuesto bienestar social. El dinero sustraído se dirige al “Banco del pueblo” un ente sin rostro y anónimo, siguiendo la doctrina marxista, la economía planificada es el fin último que debe perseguir el campesinado y el proletariado.

La iglesia también su espacio, y es invocada por el proletariado para sanar el alma capitalista, pero está lo traiciona y sirve al capital. Es preciso tener en cuenta la iglesia ortodoxa en Rusia es una de las fuerzas profundas[4] de la sociedad,  y la principal obstrucción para la consecución del hombre soviético. Las dos versiones de la Iglesia Ortodoxa se enfrentan rememorando las divergencias del cisma de los viejos creyentes, Vertov iguala a ambas versiones. La Iglesia también traiciona al poder soviético.

El ejército rojo aparece como el tercer elemento sobre el que se sustenta el poder del obrero, los soldados obedecen al obrero comunista, son masa, y la unidad del ejército y el pueblo es esencial para acabar con los opositores del régimen.La moral verdadera y ética la sostiene el ejercito bajo las órdenes de la clase obrera.

La sencillez y la exageración hacen de este cortometraje una pieza indispensable para comprender la lógica simbolista del propio Vertov. La oposición entre la colectividad como factor de estabilidad, justicia y en última instancia felicidad contra la individualidad que sólo ayuda a “los enemigos del pueblo”, marca la dirección social del régimen comunista. Refuerza el fin último que persigue el Partido de Lenin, la subordinación del pueblo a las instituciones soviéticas, que en última instancia están dirigidas por la élite del PCUS.

[1] DOMENACH, Jean-Marie: La propagande politique, Presses Universitaires de France, París, 1979, p.45

[2] EDWARDS, Violet: Group Leader´ s Guide to Propaganda Analysis. Nueva York, Columbia, University Press, 1938, p. 40

[3] PIZARROSO QUINTERO, Alejandro: Historia de la propaganda, Eudema S.A., 1993, p.273

[4] [4]Duroselle afirma que una  fuerza es una fuente dinámica que fija el carácter de las colectividades humanas, los valores forman parte de las fuerzas que actúan sobre las comunidades humanas “son ideas o sistemas de ideas por las cuales con mayor o menor entusiasmo, el hombre está dispuesto a sacrificar su interés personal”;una fuerza existe, pero no se le ve; no percibimos más que sus efectos”. DUROSELLE, Jean-Baptiste: Todo imperio perecerá, Teoría sobre las relaciones internacionales, Fondo de  Cultura Económica, México D.F., 1998

El MARXISMO DE LENIN Y SU PROYECCIÓN EXTERIOR

“El Estado es el arma de represión de una clase sobre otra” Lenin

El agotado sistema zarista dio su último coletazo durante el Domingo Sangriento (el 22 de enero de 1905).  Cuando el padre Gapón organizó a los obreros  de San Petersburgo frente al Palacio de Invierno del Zar Nicolás II para solicitar reformas democráticas la repuesta del soberano se concretó en balas para los manifestantes.

La pérdida de Guerra contra Japón,  la influencia de las  ideas de la intelligenzia,  la falta de legitimidad del poder del Zar, y  la situación que el pueblo ruso había soportado durante toda su historia, fueron los factores determinantes  para la llegada de la Cuarta Rusia, la  Rusia de los rusos. El régimen soviético terminó siendo una analogía, salvando las distancias, del sistema zarista;  pues como relata Gonzague de Reynold: “una minoría que se ha adueñado de Rusia para organizarla según su plan (…) pero con la diferencia de que los nuevos conquistadores ya no son de origen extranjero; provienen de pueblos sometidos por el régimen precedente. Ellos empezaron por incitar a esos pueblos a la rebelión; ahora, los dominan, los oprimen, pero son ellos”[1]

Cada una de las Rusias anteriores se fundamentó  en una doctrina concreta de absolutismo; la Rusia de Moscú se fundamenta sobre la teología bizantina y la autocracia zarista , la de San Petesburgo sobre la filosofía, las luces y el despotismo ilustrado y la de los Soviets se asienta sobre el materialismo histórico y la dictadura del proletariado[2]; se da un refuerzo manifestado por la historia mediante el cual el mismo tipo de régimen pervive revestido con adecuaciones a la época, mientras el pueblo lo sufre y paga el alto precio de la revolución.

La Revolución se asentó en la visión que Vladimir Ilich Ulianov Lenin extrajo de la teoría marxista[3]. “Los revolucionarios encontraron en la teoría marxista una radicalización altamente conveniente para sus propios deseos instintivos. Les aportaba una justificación pseudocientífica a su impaciencia, a su negativa categórica a que existiera cualquier valor en el sistema zarista, a su anhelo de poder y de venganza y a su inclinación a tomar atajos en busca de este.[4]

Lenin disfrazado de obrero

Lenin disfrazado de obrero

Lenin creó una organización revolucionaria, el partido de nuevo tipo, sobre el que sustentaría el peso de la revolución, esta organización o  Partido debía inculcar a las masas proletarias “la conciencia socialista”; invirtiendo así la doctrina marxista de la autoemancipación del proletariado, y decantándose por la visión de Kautsky[5];  según la lógica del marxismo una revolución no se puede planear, se hace.[6]

La nueva élite rusa diseñó su propio modelo estatal mediante el cual se aseguraba el poder  y se aferraba a la ideología comunista como justificación. Plejanov sentenciaba  que  un partido marxista en Rusia  “no concederá libertades a nadie excepto a nosotros, solo la clase obrera gozaría de esas libertades y bajo la dirección de camaradas que han entendido bien la teoría de Marx y que deducen de ellas las conclusiones exactas[7]. Lenin concibió el socialismo como un asunto de  una élite dirigente, fundamentándose en la dictadura del proletariado, aunque exigió “que para mayor seguridad de la  dirección del trabajo  colectivo, era precisa la subordinación de la voluntad de miles de hombres a la de uno solo”[8]  de esta manera Lenin volvió a derribar la teoría marxista de autoliberación espontánea del proletariado.

Rusia vivirá bajo el mando de una nueva élite revestida de libertadora del pueblo, valiéndose de él para desatar la anarquía y aniquilar a la tercera Rusia. Lenin preparó el camino para que  el georgiano Josef V. Dzhugashvili Stalin gobernase lo designios del país. La ideología comunista rusa se convirtió en la religión obligada del pueblo, ahora bajo el mando de una nueva clase política.

De nuevo aparece la contradicción en Rusia, la marcha hacia el imperio se afianza y el desorden interno se vuelve casi insoportable, concretamente en los años treinta,  cuando las purgas de Stalin y su obsesión con la modernización forzada desgastaron aún más al pueblo.

Cuando el Partido de Lenin tomó el poder en 1917 no existía un programa concreto sobre la política exterior, los bolcheviques estaban convencidos de que la revolución mundial era inevitable debido a la fase imperialista en la que se encontraba en sistema capitalista. O por lo menos ese era el pronóstico de Lenin.

Lenin en la Plaza Roja el 1º de Mayo de 1919

Lenin en la Plaza Roja el 1º de Mayo de 1919

Vladimir Ilich adoptó la teoría de la “coexistencia pacífica” y  Rusia se convirtió en la guía para que los demás partidos comunistas iniciarán la Revolución en sus respectivos países. El estado soviético intentaría asegurar su supervivencia como principal objetivo de su política exterior y tuvo una actitud pacifista frente a otros estados, la urgencia de la revolución mundial pasó a un segundo plano. Esta tendencia se vio reforzada con un “conservadurismo que sobreviene naturalmente en todos los movimientos políticos después de que se ha adquirido y retenido el poder por un período determinado, por el cual el interés  de mantenerse en el poder del propio Estado-nación comienza a primar sobre la idea inicial de la revolución mundial[9].

El Partido Bolchevique siempre se opuso a la entrada de Rusia en la Primera Guerra Mundial, el Comité Central decidió, cuando estuvo en el poder, acordar la paz con Alemania mediante el famoso Tratado de Brest-Litovks en 1918, lo que supuso grandes pérdidas territoriales para Rusia y el aislamiento de la Comunidad Internacional. “Lenin y los bolcheviques comenzaron su reinado no solo como un partido pacífico, si no virtualmente como un partido que defendía la paz a cualquier precio”[10] La guerra civil y la destrucción de las estructuras productivas del país obligaron a Lenin a implantar de nuevo un pseudocapitalismo: Nueva Política Económica (NEP) para poder sostener el estado.El comunismo de guerra, fue nefasto para la estructura productiva del país, de nuevo el pueblo se sacrificaba en pro de la élite que quería gobernarlos.

Polonia atacó Rusia en 1919 durante su guerra civil, Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania declararon su independencia nacional; a partir de este momento la política exterior de la URSS se vincularía a la recuperación de sus fronteras anteriores antes de la Primera Guerra Mundial.

La política externa de esta primera etapa, igual que la de los zares, trataba de abarcar sus fronteras occidentales pero también las orientales. Los comunistas rusos impulsaron en 1920 el Congreso de los Pueblos de Oriente que sirvió para vincular a los bolcheviques con los movimientos de liberación de las colonias asiáticas. Uno de los organizadores del Congreso, Zioviev, sentenciaba: “la verdadera revolución estallara solamente cuando los ochocientos millones de asiáticos se unan a nosotros (…) debemos emprender una verdadera guerra santa contra los capitalistas británicos y franceses”[11] El calado de estas ideas tuvo un gran éxito en las zonas controladas por el imperio británico y permitió a la Unión Soviética mantener un comercio fluido con Turquía o Irán.[12]

La prematura muerte de Lenin dejó un vacío de poder en el Partido y condenó a Trotski al exilio y la muerte, la Secretaría General  fue ocupada tras diversas pugnas internas por Stalin; este sería junto a Churchill y Roosevelt el arquitecto de la Europa de bloques.

El camino hacia la revolución duro casi un siglo, en el gran siglo ruso se encuentran los orígenes de la Cuarta Rusia.

REFERENCIAS

[1]DE REYNOLD, Gonzague:El Mundo ruso, la formación de Europa, Emecé Editores S.A, Buenos Aires 1951,p. 379.

[2] Ibíd. p. 391.

[3] El marxismo ruso surgió fundamentalmente en Europa Central,  una comunidad  de emigrados rusos fundó en Ginebra la llamada asociación Emancipación del Trabajo, este primer grupo marxista apareció en 1883, el año de la muerte de Karl Marx. Guerguei V. Plejanov formó parte de él y fue una delas principales influencias de Lenin. Víd: RUBIEL, Maximilien: Stalin, Ediciones Folio S.A., Barcelona, 2004, p. 20.

[4] KENNAN, George F.: “Las fuentes de la conducta soviética” en: KENNAN, George F.: Las fuentes de la conducta soviética  y otros escritos, Grupo Editorial Latinoamericano, Buenos Aires, 1991 pp.129

[5] Íbid. p. 25

[6] Víd.:ULAM, Adam B.: Los bolcheviques, Ediciones Grijalbo S.A., Barcelona-Mexico D.F., 1969, p.152

[7] RUBIEL, Maximilen: op.cit. p.19

[8] Ibíd. p.14

[9]ROTHBARD, Murray: Hacia una nueva  libertad, Grito Sagrado, 2005, Buenos Aires, p.328

[10]Ibíd. p.329

[11]DE LA GUARDIA, Martín: “La revolución soviética y su impacto internacional. La URSS (1917-1929)” en: PEREIRA, Juan Carlos (coord.): Historia de las Relaciones Internacionales Contemporáneas, cap. 13, Ariel, Barcelona, 2009, p. 310.

[12]Ibíd.