Ucrania

UCRANIA MÁS ALLÁ DE LA GEOPOLÍTICA

Si el viejo Curzio Malaparte volviese a la actual Ucrania muy probablemente tendría que añadir un nuevo capítulo a su libro Técnica del Golpe de Estado. El derrocamiento del presidente Yanukovich mediante la instrumentalización de las manifestaciones ciudadanas es el ejemplo de un nuevo tipo de intervención en la política interna de los estados. Pero el “internacionalismo democrático” tiene sus costes[1], la ayuda no es gratuita y pronto la República de Ucrania tendrá que pagar la deuda que su actual gobierno ha solicitado a Occidente.

EFE

EFE

En la cumbre de Vilnius, Yanukovich rechazaba la oferta de la Unión Europea y acto seguido las manifestaciones de la Plaza de la Independencia de Kiev comenzarían a recibir el apoyo occidental[2]. La cuestión es saber cual pudo ser el motivo del repentino interés de la UE y de EEUU para atraer a Ucrania a la órbita occidental. El factor geopolítico es de capital importancia, pero, también cobra especial relevancia el componente económico. En este terreno hay varias posibilidades: los beneficios de la explotación de los recursos energéticos de Ucrania, el debilitamiento de la posición de Rusia y la defensa del dólar como la moneda mundial de referencia.

Rusia y Ucrania

La posición de Ucrania en el mapa hace que su vinculación con Rusia vaya más allá de una historia y una cultura compartida. Ucrania es una pieza fundamental para completar la estrategia de seguridad de Rusia en sus fronteras occidentales.

Sin Ucrania bajo su influencia, la Federación Rusa no podría crear una cobertura geoestratégica contundente en sus fronteras occidentales, sus vínculos geopolíticos con Europa y el Cáucaso serían demasiado inestables; el cambio de orientación del gobierno ucraniano le restaría fuerzas y sería un factor fundamental para desestabilizar su influencia sobre Bielorrusia, otro pilar geopolítico fundamental.

Además, Rusia no podría asegurar su supervivencia como potencia[3] y el gobierno de Putin estaría debilitado para poder continuar con su promoción de un modelo multipolar de las relaciones internacionales donde su país se perfila como “polo” de poder.

La multipolaridad que pretende Rusia se traduce en relaciones institucionalizas donde los acuerdos bilaterales y multilaterales marcarían la pauta para la organización de un sistema internacional regulado por las grandes potencias, de esta manera podrían frenar el proceso de globalización occidental[4], entendido en todos los sentidos, también en el económico, mediante un desplazamiento del dólar como moneda de referencia universal.

Rusia e Irán utilizarán sus monedas nacionales en los intercambios comerciales mutuos[5], China y Rusia también apuestan por el desplazamiento del dólar[6], y el pasado julio el conjunto de los BRICS acordaron la creación de su propio “banco”[7], que seguramente dejará a la moneda de referencia mundial a un lado. Si estas grandes potencias emergentes dejan de utilizar el dólar, y todo este excedente monetario vuelve a EEUU la inflación se dispararía de tal manera que el gobierno de Estados Unidos tendría que lidiar con el empobrecimiento general de su población y el problema de la financiación de estado a largo plazo. Una Rusia debilitada provocaría un retroceso en el cambio de paradigma monetario.

La independencia energética de Ucrania y Burisma Holding

La acusada supeditación energética de Moscú es uno de los puntos débiles de Ucrania, la idea de independencia energética fue una de las apuestas de depuesto presidente Victor Yanukovich. Según la  la Energy Information Administration de Estados Unidos, Ucrania ocupa el tercer puesto de las reservas de gas esquisito (shale gas) en Europa.[8] Mediante la técnica del franking, desarrollada principalmente por tecnología estadounidense, Ucrania podría ser independendiente en materia energética e incluso llegar a ser la competencia directa de Rusia en el mercado europeo.

Estas reservas despertaron el interés de grandes petroleras con las que Yanucovich había firmado varios acuerdos, los nombres son de sobra conocidos: Chevron tiene un contrato de 50 años de duración del gas esquisito del oeste de Ucrania, Royal Duch Shell y  la petrolera italiana ENI también han realizado sus inversiones en suelo ucraniano. Con respecto a los proyecto de extracción del gas en la península de Crimea, ExxonMobile, Repsol e incluso Petrochina se han interesado en realizar sus proyectos[9]..Los motivos para la anexión de Crimea además de históricos y étnicos son eminentemente estratégicos y económicos. No solo para que la mayor potencia continental que es Rusia tenga su salida a mares cálidos, si no para continuar asegurado que la empresa estatal Gazprom tenga una situación privilegiada en el mercado Europeo; la estabilidad de la economía rusa depende en gran medida de los beneficios de la exportación de recursos energéticos.

Hasta aquí todo parece encajar, pero resulta que tan sólo tres meses después de la caída de Yanukovich la mayor empresa de gas privado de Ucrania, Burisma Holding, nombra al hijo del vicepresidente Joe Biden[10] –el cual había exigido a Yanukovich el pasado 21 de febrero que retirarse a su policía, siendo más sencillo para los grupos atrincherados en Maidán ocupar los edificios oficiales de la República-  su consejo de administración. Según una investigación del Centro de Acción contra la Corrupción (ANTAC) de Ucrania la propiedad de Burisma Holding está vinculada a Privat Bank, entidad controlada por el oligarca  Ihor Kolomoysky[11], actualmente gobernador  de Dniproppetrovsk Oblast, una provincia del sur de Ucrania. Este curioso político de la Ucrania democrática ha sido asociado con la financiación  de fuerzas paramilitares que asesinaron a los rusos étnicos del este de Ucrania.

Otro acontecimiento curioso: Chevron patrocinó el pasado 13 de diciembre de 2013 una conferencia en el Club Nacional de Prensa en Washington, en la que la Asistente de la Secretaría de Estado para Europa, Victoria Nuland[12], (que había regresado de Kiev), se dirigió a influyentes empresarios internacionales, entre los que se encontraban ucranianos, para manifestar que Ucrania debería firmar un nuevo acuerdo con el FMI,  gracias al cual conseguiría que las inversiones extranjeras aumentaran.

Victoria Nuland en Kiev

Victoria Nuland en Kiev

La misma postura fue adoptada por la Unión Europea en sus conclusiones sobre Ucrania aprobadas por el Consejo Europeo el 20 de marzo de 2014  en las cuales insta al país “a recibir ayuda macro financiera y subraya que es esencial llegar a un acuerdo con el FMI (…) Los estados miembros de la UE están de acuerdo en coordinar sus posiciones con el FMI y por supuesto a realizar las reformas estructurales necesarias para poder mejorar la situación de su economía”[13]. Un acuerdo de Ucrania con el FMI o con la Unión Europea se traduciría en una gran influencia de estos actores en los asuntos de política doméstica, la indudable convivencia de la clase política con las grandes petroleras es evidente, y el “peligroso” fraking sería el último recurso de una economía derrumbada, lo que aportaría grandes beneficios a las petroleras debilitando a economía rusa. La ganancia geopolítica y económica sería del todo satisfactoria para los gobiernos occidentales.

Las sanciones a Rusia y el riesgo para la Eurozona

Las sanciones económicas a Rusia pueden dañar la Unión Europea, actualmente hay una gran exposición de los bancos franceses, alemanes e italianos  a los bancos rusos; es decir, si los bancos rusos se quedan sin dinero no podrán pagar a sus homólogos de la eurozona; aunque J.P. Morgan y Morgan Stanely afirman que el impacto puede ser menor, también alertan del peligro de que este impacto venga de los países de Europa Oriental, con lo cual el impacto económico sería más importante e incluso podría llegar a afectar a la endeudada economía norteamericana[14].

La situación económica de los países bálticos es problemática, la mayoría de sus empresas no se han diversificado y se proyectan hacia Rusia, que es uno de sus principales aliados comerciales[15], si Rusia decidiese romper sus acuerdos de comercio con estos países, su economía sufriría una peligrosa recesión que afectaría al resto de la Eurozona.

Los grandes ingresos que las multinacionales petroleras obtendrían gracias al fracking en suelo ucraniano y el daño que se ejercería sobre la economía rusa tanto económica como geopolíticamente son motivos suficientes para interpretar que detrás de los motivos que han llevado a Occidente a apoyar al movimiento anti-Yanukovich está el mantenimiento de actual modelo de las relaciones internacionales, que solo se puede sostener con un dólar fuerte que sirva de divisa de referencia mundial.

Referencias

[1] Entre otros ‘donantes’ que actúan en Ucrania y enumeran entre sus objetivos la promoción de la democracia y el apoyo de la sociedad civil en varios países, se encuentran el CIPE (Center for International Private Enterprise), que donó a Ucrania 359.945 dólares, el IRI (International Republican Institute) con un aporte a la democracia ucraniana de 250.000 dólares y el NDI (National Democratic Institute) que no escatimó en desembolsar unos 345.000 dólares para el país”.  Derrocar a un presidente requiere financiación, y curiosamente desde Estados Unidos y a través de la Fundación Nacional para la Democracia (NED) y otras instituciones vinculadas a la misma -a su vez conectadas con la CIA-  fluyeron las donaciones a Ucrania acompañadas de una campaña mediática internacional contra el presidente Yanukovich. Esta misma institución ya hizo circular dólares durante la guerra de los Balcanes para orquestar una campaña contra Milosevic. Véase: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/121969-eeuu-financiar-disturbios-

http://www.ronpaulinstitute.org/archives/featured-articles/2014/march/06/regime-change-blueprint-the-ned-at-work.aspx

[2] http://actualidad.rt.com/actualidad/view/113884-subsecretaria-eeuu-nuland-galletas-manifestantes-kiev

[3] Gutiérrez del Cid, Ana Teresa: “La Revolución Naranja en Ucrania y la estrategia de Rusia”,  Revista de Relaciones Internacionales de la UNAM, nº 97, 2007.

disponible en  //revistas.unam.mx/index.php/rri/article/view/18430

[4] Makarychey, Andrey: “Rusia en un mundo multipolar: El papel de las identidades y los mapas cognitivos” en: Revistad CIDOB d´Afers Internacional, nº 96, 2011, disponible en : http://www.cidob.org/ca/publicacions/articulos/revista_cidob_d_afers_internacionals/96/rusia_en_un_mundo_multipolar_el_papel_de_las_identidades_y_los_mapas_cognitivos

[5] http://actualidad.rt.com/economia/view/141964-rusia-iran-boicotean-dolar-estadounidense-comercio

[6] http://actualidad.rt.com/actualidad/view/146524-putin-rusia-monedas-acuerdos-china

[7] http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/07/140714_economia_brics_nuevo_banco_jgc

[8]Polonia, Reino Unido y  Francia también disponen de tales recursos energéticos pero se niegan a explotarlos debido a las posibles consecuencias ambientales causadas por el fraking, el método que sería utilizado para la explotación de estas reservas

[9] http://consortiumnews.com/2014/04/24/beneath-the-ukraine-crisis-shale-gas/

[10] Sobre la polémica de la contratación de hijo de Joe Biden y personalidades cercanas al secretario de Estado John Kerry. http://time.com/2964493/ukraine-joe-biden-son-hunter-burisma/

[11] http://antac.org.ua/en/2012/08/kings-of-ukrainian-gas/

[12] http://www.informationclearinghouse.info/article37599.htm

[13] Conclusiones sobre Ucrania aprobadas por el Consejo Europeo 20 de marzo de 2014, disponible en: http://www.consilium.europa.eu/uedocs/cms_data/docs/pressdata/es/ec/141715.pdf

[14] http://www.fundspeople.com/noticias/que-bancos-europeos-estan-mas-expuestos-a-rusia-132178

[15] Grigorjeva, Jekaterina: “Los países bálticos ante la crisis de Ucrania. Un escenario abierto”, Instituto Español de Estudios Estratégicos, Texto disponible en: http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2014/DIEEEO69-2014_CrisisUcrania_J.Grigorjeva.pdf

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LA VENGANZA DE LA GEOGRAFÍA, Cómo los mapas condicionan el destino de las naciones

En épocas convulsas y de agitación humana la atención de los decisores políticos vuelve de nuevo a centrarse en los mapas; la vieja y casi olvidada  geopolítica emerge de nuevo a la vanguardia de los discursos que de algún modo tratan de explicar  el porqué de las dinámicas internacionales.

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El periodista y analista político neoyorkino Robert D. Kaplan, trata de desvelar en su libro La venganza de la geografía las claves de  actuación de las potencias principales en la era contemporánea.  Impera en su discurso la visión anglosajona de la política mundial, pareciendo que el trasfondo del documento, es la confección de un programa de política exterior para  que los Estados Unidos aseguren el sistema unipolar. Propaganda, geografía, historia y política son los ingredientes fundamentales de este ensayo.

El ser humano ha prestado atención a la geografía desde la época de Eratóstenes, pero no será hasta el siglo XIX cuando Johan Rudolf Kjellén acuñara el vocablo “geopolítica”.  Kjellén fue el precursor de una amplia miríada de autores y teóricos como Halford John Mackinder, Nicholas John Spykman y Alfred Thayer Mahan, entre otros, de los que se valdrá Kaplan para elaborar una guía de las debilidades y ventajas de los  estados que compiten a día de hoy por aumentar su poder e  influencia tanto a nivel regional como mundial[1]. El libro devuelve  así al mapamundi físico una importancia que dentro de los círculos intelectuales estadounidenses que parecía haberse perdido tras la caída del Muro de Berlín.

Rusia, China, India, Estados Unidos, Alemania (Unión Europea) Irán y Turquía serán los protagonistas de este análisis.

Kaplan se muestra como un realista [2]adepto a los determinismos probabilístico de Raymond Aron, realizando continuas comparaciones de las realidades pasadas –tanto históricas como geográficas– de los distintos estados para explicar su posición y su proyección internacional en la actualidad. Aunque no se deja llevar por el imperativo determinista enfatizando en la posibilidad que tiene el ser humano para vencer los condicionantes geográficos.

Sin embargo se olvida  de mostrar que la geografía no solo puede ser modificada por los individuos, sino que existen otros factores influyentes, como los propios condicionantes naturales.

El mundo físico está cambiando debido a la acción de la meteorología, el aumento de temperatura, los deshielos árticos, huracanes y terremotos que  modificarán la geografía tal y como se muestra actualmente. Como el propio Kaplan señala,  el posible  deshielo de océano Ártico (otra vía marítima que poco a poco abría nuevas sendas para Rusia),  con las previsibles consecuencias sobre los flujos del comercio mundial; resulta cuanto menos curioso que el escritor no haya profundizado más en estos aspectos.

El mundo de Kaplan es el de Mackinder y Spykman, haciendo un símil entre el “cinturón yermo” del primero y el “anillo continental” del segundo. Spykman, considerado el padre de la geopolítica norteamericana, pone de manifiesto que el corazón de la Isla Mundial no es más importante que el dominio del Rimland (anillo continental que bordea Eurasia), zona muy convulsa y plagada de conflictos.

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La actualidad internacional parece darle la razón a Mackinder cuando alude a que la Europa oriental es la llave del corazón del continente; Ucrania entre la OTAN y Rusia ha estado desestabilizada desde el pasado mes de noviembre de 2013. Los acontecimientos trajeron consigo las declaraciones casi similares de la UE y USA en las que se instaba al hoy fugitivo presidente a frenar la situación y  convocar elecciones.

La instrumentalización de las protestas  parece obedecer a un patrón que se repite desde el Túnez de Ben Alí, la contrarrevolución a Mursi, la intervención en Libia o el intento de intervención en Siria, salvando las distancias (los golpes de estado parecen haber cambiado en su formulación en los últimos años, hoy se hacen con revueltas populares y en nombre de la democracia). En este caso las políticas exteriores de USA y la Unión Europea han ido de la mano (al contrario de lo que sucedió en Irak 2003). Con el  previsible cambio de tendencia ucraniano, USA se asegura de la contención de la influencia rusa en el corazón europeo.

En el Oriente Medio la principal potencia geopolítica es el pivote iraní, una influencia occidental en el país se traduciría en una influencia a nivel regional.  La teoría del Rimland está en plena conexión con las ideas de Mahan, ya que  Spykman destaca la importancia del Rimland con las conexiones marítimas que sirven de comunicación.  Pero también  con contención  y estrategia militar como la que lleva USA contra China conteniendo su influencia naval a través de  las bases militares estadounidenses en sus espacios acuáticos más cercanos.

Más allá de la geografía, las ideas políticas, la religión y la cultura son factores desencadenantes de manifestaciones políticas que a nivel global puede afectar al rumbo de las tendencias sobre las que se vehiculan las relaciones internacionales. La geografía física determina ciertos aspectos, pero evidentemente no todos. Pero lo cierto, es que hay zonas en el mundo que parecen destinadas a una desestabilización constante dada su importancia geopolítica.

El auge de lo que Kaplan define como tecnología disruptiva (El famoso gusano informático Stuxnet, con el que se dañó el programa nuclear iraní, da buena cuenta de la importancia que la tecnología ejerce), dispuesta a romper el statu quo del poder internacional establecido, parece que desembocará en una tendencia multipolar, donde los grandes bloques regionales con sus potencias a la cabeza lucharán por el control de recursos de esos territorios.  La tendencia multipolar se evidencia en la denominada “segunda era nuclear” donde los países del Tercer Mundo podrán tener acceso a la tecnología atómica  con la que tratarán de evitar la influencia extranjera sobre la soberanía de sus territorios.

A partir de estas teorías Kaplan analiza los estados principales con los que USA tiene que lidiar para conservar el poder mundial. Para el periodista el peligro más alarmante es China y recomienda también una mayor atención a la frontera mexicana, donde las presiones demográficas de la población latina podrían hacer tambalear al nacionalismo estadounidense.

CHINA-INDIA

La República Popular China tiene su propia área de influencia comercial segura, donde las pocas oposiciones como la de Vietnam se salvan satisfactoriamente mediante el comercio. Una economía creciente,  dispuesta al control marítimo (con la construcción de la armada)  y a la expansión de sus comunicaciones con aquellos estados -Turkmenistán, Kazajistán e Irán-  en los que encontrará los recursos para su abastecimiento energético.

Sus características internas e históricas de centralización y el control férreo del Partido Comunista son un freno al cambio  y  garantía de cohesión para que la sociedad permanezca bajo ese régimen político.

Este último aspecto la diferencia de la India, el  otro gigante económico, que amplía sus conocimientos militares con las teorías de Mahan y con un creciente ejército, pero con una particularidad, que no viene determinada exclusivamente por la geografía si no de la división social de la castas, las revueltas naxalistas, las insurgencia étnicas del noroeste (movimientos separatistas en el Punjab, Assam…) y el terrorismo islámico dada la cooperación entre Pakistán y Bangladesh y la radicalización del fundamentalismo hindú apoyado de manera taxativa por Indira Gandhi,  hacen que la India debido a la permeabilidad de sus fronteras soporte más tensiones que China y corra el riesgo de no controlar su territorio, como su historia ha demostrado. De ahí que desde la óptica estadounidense China obtenga más atención.

IRÁN

La República Islámica de Irán es otro de los focos de interés para Estados Unidos, según Kaplan. Israel es el  aliado americano más firme en la región.

El autor acierta al destacar la importancia geográfica iraní y los recursos que alberga en su territorio. Desde su posición geográfica, Irán, se pueden expandir en todas las direcciones; siendo ya una gran potencia en el mundo antiguo conserva su legado histórico y cultural en mayor medida que  el resto de países de la región. Según Michael Axworthy, académico  británico antiguo encargado de la sección de Irán en la British Foreign & Commonwealth Office entre 1998-2000, citado en el libro, la idea de Irán es un imán de civilizaciones, y podría convertirse en un precedente para que otros territorios próximos siguiesen sus pasos. Con zonas de influencia destacadas y acusado de auspiciar diversos movimientos islamistas y terroristas como Hizbolah en el Líbano y Mahir en Irak, trata de aumentar su dominio ideológico en mundo árabe en contraposición a la Arabia Saudita suní y aliada de USA.  El desarrollo de su programa nuclear lo ha llevado a soportar numerosas sanciones económicas, en contra de la voluntad de Rusia, China y Turquía.

TURQUÍA

Turquía, otro país central geopolíticamente, se encuentra en una transición entre el kemalismo pro europeísta de Ataturk y el acercamiento hacia los territorios islámicos a través de las políticas del presidente Erdogan.

RUSIA

Rusia, el archienemigo de USA acusado de imperialista e expansionista dada la inseguridad de sus fronteras abiertas y tratando de ejercer su dominio, solo pretendería mantener su antiguo espacio de influencia. La guerra de Georgia en 2008 y las presiones sobre Ucrania a día de hoy serían dos ejemplos claros de la importancia que para los sucesores del viejo imperio de los zares tiene el mantener un espacio estratégico de influencia.

OBRAS DE CONSULTA

Libros y artículos

-Donnelly, Jack (1999), “El realismo y el estudio académico de las relaciones internacionales” en James Farr, John S. Dryzek y Stephen T. Leonard (eds.), La ciencia política en la historia, Istmo, Madrid, pp. 227-256.

-Gallois, Pierre M. (1992), Geopolítica: Los caminos del poder, Ediciones ejército, Madrid.

-Kaplan, Robert D. (2012), La venganza de la geografía: Cómo los mapas condicionan el destino de las naciones, RBA,  Barcelona.

-Lacoste, Yves (2009), Geopolítica, Síntesis, Madrid.

-Mackinder, Halford J. (2010), “El pivote geográfico de la historia”  en Geopolitica(s), vol. 1, nº 2, pp. 301-319 (e.o inglesa 1904).

-Schölogel, Karl (2007), En el espacio leemos el tiempo. Sobre Historia de la civilización y Geopolítica, Siruela, Madrid.

Recursos electrónicos

 http://librospeligrosos2.blogspot.com.es/2013/02/la-venganza-de-la-geografia-por-robert.html

http://www.anuarioasiapacifico.es/pdf/2006/018Bernat_Masferrer.pdf

 

 

[1] Una buena introducción a la geopolítica puede verse en: Pierre M. Gallois, Geopolítica: Los caminos del poder, Ediciones Ejército, Madrid, 1992.

[2] Una breve introducción al realismo puede encontrarse en: Jack Donnelly, “El realismo y el estudio académico de las relaciones internacionales” en James Farr, John S. Dryzek y Stephen T. Leonard (eds.), La ciencia política en la historia, Istmo,  Madrid, 1999, pp. 227-256.

La Ucrania democrática tras Yanukovich

Artículo de ANTIWAR.COM 19/11/2014

Stay Away From Kiev… Where the chief of police is an out-of-the-closet neo-Nazi

“Their children will hole up in basements!” screeched Ukrainian “President” Poroshenko, the oligarch and “Chocolate King.” “This is how we will win this war!” He was talking about the children of the people of East Ukraine, whose cities are being bombed from the air by the US-supported Ukrainian military. Thousands have been killed, mostly civilians: Ukraine’s war on its own people has displaced nearly a million people. Many have fled to neighboring Russia, while a little under half a million are classified as internally displaced refugees. The Ukrainian military, which claims to be fighting “terrorists,” is using cluster bombs – weapons that are banned in the civilized world, but freely used by Ukraine’s military, which includes the neo-Nazi Azov Battalion.

Formally inducted into Ukraine’s US-backed military machine, the Azov Battalion was organized by openly neo-Nazi groups, and has been such a success that their deputy commander, Vadim Troyan, has been appointed the city of Kiev’s chief of police. Troyan is a member of the “Patriot[s] of Ukraine,” a paramilitary group associated with the Social-National Assembly – an umbrella group, founded in 2008, uniting a number of ultra-rightist and openly neo-Nazi Ukrainian organizations. The appointment was made by Interior Minister Arsen Avakov, a member of the “moderate” People’s Front party of Ukrainian Prime Minister Arseniy Yatsenyuk.

While both Troyan and the Ukrainian government deny any association with neo-Nazis, the Human Rights Group of Kharkiv says he “ran for Ukraine’s parliament this year as a member of the People’s Front.  He is described on their site as being a member of ‘Patriot of Ukraine.’” Before Troyan’s elevation to the top law enforcement position in the country’s capital, he and his fellow neo-Nazis were quite well-known to the police in Kharkiv, where they regularly beat up their political opponents as well as foreign students, migrants, and homosexuals.

So if you’re going to Kiev, perhaps to do a little sight-seeing, or maybe to attend a conference, and you’re a foreign student, or a homosexual – or even if you just look a little out of place – be forewarned: it’s not safe.

And if you’re a reporter covering the conflict in Ukraine, and you have any interaction with the Ukrainian government – specifically the Ukrainian intelligence service known as the SBU – be advised that you will be dealing with Yuri Michalchyshyn, formerly the chief ideologist of the neo-fascist Svoboda party, who has been appointed head of the SBU’s “Department of Propaganda.”

Michalchyhyn is a real piece of work: as the former head of the “Joseph Goebbels Political Research Center,” he isn’t shy about his advocacy of National Socialism. “We are against diversity,” he told the Guardian. “Ukraine is for Ukrainians.” Among his political activities: organizing a torchlight parade replete with Nazi symbolism. Michalhyhyn considers the Holoaust “a bright episode in European civilization.”

One can only imagine what kind of propaganda Michalchyhyn will be turning out on behalf of the Ukrainian SBU – paid for with American tax dollars.

Even supporters of the Maidan coup, such as the socialist Volodymyr Ischenko, who calls it a “peoples’ revolt,” are sounding the alarm over the rise of the organized fascist movement in Ukraine. Yet there has been almost zero coverage of this in the Western media, which is content to echo the US State Department’s line about how Democracy is marching onward in Kiev as Ukraine “chooses Europe” over the East.

We are told that the Ukrainian far right isn’t a real factor in the nation’s politics because the extremist parties didn’t do well in the parliamentary elections, and yet many of the most explicit neo-Nazis ran under the banner of the “mainstream” parties, such Azov Battalion commander Andriy Biletsky, who ran for the parliament – and won – as the candidate of the People’s Front.

The ugly reality is that the Ukrainian “revolution” was nothing of the sort: it was a coup rather than a revolution, and its leadership, rather than being aspiring democrats who want to be members in good standing of the West, are in fact a collection of thieving oligarchs, like Poroshenko, neo-Nazi thugs, and the usual opportunists who hang around every Western-backed “color revolution” looking for the main chance. Standing behind them are the Western intelligence agencies who ginned up this phony “revolution,” and are now homing in on the Russians, hoping to provoke a full-scale invasion of Ukraine so as to justify their plans for a revival of the cold war.

As for the future of Ukraine: it is being set up for a full-scale fascist takeover. When the neoliberal policies of the EU-supported Ukraine government are implemented, people will be losing their pensions, and what little economic security they have left. Prices will rise – and so will demagogues such as Radical Party leader Oleh Lyashko, an ultra-nationalist whose party recently won 1.7 million votes and 22 seats in the parliament. According to one report, Lyashko’s campaign posters “featured him impaling a caricatured Jewish oligarch on a Ukrainian trident.”

The selling of the Ukrainian “revolution” as a “democratic” uprising that established a “pro-Western” liberal government in Kiev has got to be one of the public relations triumphs of the century. The masters of spin who pulled this off have managed to turn black into white – but the truth is slowly emerging. Perhaps the Western media will begin to wake up when Kiev’s chief of police starts breaking up opposition party meetings and giving fascist hoodlums the run of the streets – or perhaps not. In any event, it’s clear that the warning I issued from the very beginning – that a monster is awakening in Ukraine – was right on target.

http://original.antiwar.com/justin/2014/11/18/stay-away-from-kiev/