Relaciones Internacionales

Rusia aplica la fórmula euroasiática en su política exterior y fortalece su alianza con Bachar Al-Assad

La intervención de Rusia en la guerra siria constata la seguridad del Kremlin en su programa de política exterior euroasiática. El eurasianismo es una teoría política propiamente rusa que se enmarca dentro de apuesta por la multipolaridad1 en la relaciones internaciones. La Federación Rusa, según los postulados eurasiáticos, se presenta como un polo de poder que puede llegar a consolidar la estabilización de Eurasia.
Se trata de un movimiento totalmente coherente dentro del discurso y la visión que Rusia tiene de su papel en el escenario internacional. La vía euroasiática se presenta desde Moscú como una apuesta por las relaciones internacionales basadas y encuadradas en las normas del derecho internacional y de los tratados; la intervención en Siria está destinada, según el gobierno ruso, a asegurar la estabilidad de la zona y lógicamente proteger sus propios intereses.

El gobierno de Vladimir Putin ha sabido aprovechar un momento clave para intentar reorientar la deriva de la actual política occidental en Oriente Medio. Mientras los representantes europeos debaten en reuniones fallidas sobre cuantos refugiados puede acoger cada uno de los estados miembros, y muestran a las audiencias europeas su incapacidad para gestionar todo aquello que no esté puramente planificado de antemano. Desde Rusia se apuesta por ir a la raíz del problema y acabar con la guerra mediante la alianza con el presidente Bachar Al Assad. La postura rusa se encuadra en la táctica intervencionista que fuera iniciada por Estados Unidos en su lucha contra el denominado terrorismo internacional, y se sustenta legalmente en sus tratados de seguridad con el estado sirio.

Atacan la embajada de Rusia en Siria por su apoyo a Al-Assad foto: EFE STR (LaNacion.com.ar)
A pesar de la contienda mediática en los países occidentales, las posibles nuevas sanciones a las que puede verse sometida su contraída economía y los diversos recursos de coacción del derecho internacional que pueden ser usados en su contra, el gobierno de Moscú ha asumido un papel proactivo en la región.

La estrategia rusa difiere sustancialmente da las últimas intervenciones occidentales en los conflictos surgidos a la raíz de las mal denominadas “Primaveras Árabes”, dónde el apoyo internacional a los “rebeldes” ha ocasionado serios problemas regionales, como en el caso libio y la expansión de la inseguridad a Malí tras los bombardeos franceses contra Gadafi .

Putin sigue una lógica clara en las dos dimensiones que implica la intervención de su ejército en el conflicto sirio. Por un lado, entiende que es preciso una alianza con las fuerzas que se integran dentro de la facción del presidente Al Assad para apuntalar la seguridad en el país y frenar el avance de los grupos terrorista Daesh y Al-Qaeda. Según el presidente ruso, esta es una premisa necesaria para estabilizar Siria y empezar un proceso de transformación política interna que ha sido revindicado claramente por los ciudadanos.

Por otra parte, el tablero internacional se balancearía hacia un nuevo reparto del poder en una región dominada por la correlación de fuerzas entre Arabia Saudí, Irán e Israel y sus aliados occidentales.
La participación del partido Baaz y de su presidente en una posible mesa de negociaciones para la resolución del conflicto es una garantía que podría asegurar la vocación laica y multiconfesional de Siria; dado que el propio Bachar Al Assad es miembro de una minoría religiosa (alawita) y Siria un país donde históricamente han convivido varias religiones y diferentes ramas del Islam. Si este marco llega a concretarse sería complejo que alguna facción wahhabita llegase al poder por la vía oficial y se estableciese en Damasco un poder colaboracionista con Ryad. Además, la Federación Rusa podría asegurar su preciada presencia en el Mediterráneo gracias a la base marítima que tiene en la ciudad siria de Tartus.

Base de Tartus Con una Siria estable, Irán, su aliado tradicional, se vería en una situación más ventajosa en la denominada Guerra Fría que sostiene con Arabia Saudí. El gobierno iraní, presidido por Hassan Rouhani, podría concentrase en sus asuntos internos (sin dejar de prestar atención a sus fronteras con Irak, Afganistán y Pakistán) y tratar de buscar solución a la crisis económica que sufre el país, dentro de un nuevo marco de distensión con Estados Unidos, establecido gracias al avance de las negociaciones de su programa nuclear. De esta manera, Teherán iniciaría un afianzamiento de su estatus regional, encaminado hacia su fortalecimiento como polo de poder proyectado hacia la concreción de un marco multipolar también defendido por China y la propia Rusia, que frene la política neoconservadora estadounidense en la región capitaneada por su aliado saudí.

La estrategia de Moscú busca alejar la influencia del atlantismo anglosajón en una región crucial para su seguridad y frenar el proceso de contención que la OTAN ha establecido de manera decisiva tras el golpe de estado en Ucrania y la posterior guerra de secesión que se mantiene en el este del país.
Es evidente que la intervención rusa va a generar una respuesta occidental, la probable reelección de Erdogán en Turquía afianza las posiciones de Estados Unidos y la UE en la región, pero el equilibrio de poder ya no es el mismo, y es complejo que la opinión pública occidental acepte de nuevo un apoyo oficial a los oponentes del régimen sirio entre los que se encuentran grupos terroristas.

Aunque los nostálgicos de la Guerra Fría puedan comparar el escenario sirio con la guerra de Corea, la diferencia es bastante importante; la economía estadounidense no muestra atisbos de transformar su política de expansión artificial del crédito y parece que seguir imprimiendo moneda y endeudarse es su única y apuesta, mientras Rusia podría romper esta tendencia volviendo al patrón oro y blindarse frente a la injerencia del dólar en su economía. El simple indicio de que algo así podría suceder es uno de los principales frenos para los planes occidentales de repliegue de la influencia regional de Rusia.
A la hora de analizar esta etapa de la política exterior rusa es preciso tener en cuenta todas las implicaciones, no solo las meramente formales. Más allá de la propia intervención, el Kremlin pretende mandar un mensaje a Occidente: Rusia sólo ha necesitado dos décadas para fortalecerse y su renovación le permite una mayor capacidad de maniobra, con lo que cualquier estrategia antirrusa basada en los preceptos que guiaron la Guerra Fría no va a ser correcta. Occidente no ha entendido que la actual Federación de Rusia no tiene más ideología en sus relaciones internacionales que sus propios intereses nacionales, no parte de una base desde la que intentar cambiar al mundo, si no que pretenden establecerse en el panorama internacional mediante el respeto a las normas del Derecho Internacional; al menos esa es su consigna.
Rusia ha aprendido de su propia historia la importancia de transmitir el mensaje adecuado en el momento clave; las consecuencias de su discurso y su coherencia pueden acelerar el proceso de transformación de un panorama internacional que se inclina hacia la multipolaridad que ellos defienden.


1La idea de multipolaridad que propugna la política exterior rusa no se corresponde con el concepto clásico de la teoría realista, que define este concepto como una “constelación de centros de poder autosuficientes que poseen amplios recursos materiales y que o bien se equilibran o se enfrentan entre ellos”; desde el Kremlin se interpreta esta noción como la superación de la idea de anarquía reinante en la comunidad internacional a partir de unas “relaciones institucionalizadas e inclusivas”, siendo el modelo multipolar el mecanismo mediante el cual hacer frente al proceso de globalización occidental. Vïd: MAKARYCHEY, Andrey: “Rusia en un mundo multipolar: El papel de las identidades y los mapas cognitivos” en: Revista CIDOB d´Afers Internacionals, nº 96, 2011, pp.25-43

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EL FIN DE LA UNIÓN SOVIÉTICA (Parte I)

“No temáis la grandeza” William Shakespeare.

La Federación Rusa aparece en la historia y sin apenas tiempo para asentarse tuvo que lidiar con una situación radicamente diferente a la que había conocido desde la II Guerra Mundial. La transición evidentemente no sería un asunto fácil, había que transformar todo el sistema administrativo, adecuarlo a la nueva realidad geográfica de Rusia[1] y también encontrar una nueva identidad nacional dado que el sovietismo era ya pasado. La cultura democrática no era el plato fuerte de los dirigentes del nuevo país.

La transformación económica del estado era la empresa más urgente, el sistema económico de planificación central heredado de la etapa anterior se mostraba ineficiente, no podía garantizar el crecimiento económico, ni estimular el sector productivo.  La política exterior sería la gran descuidada durante este período.[2]

Cuando la administración Yeltsin tomó las riendas del país, se pusieron en marcha toda una serie de reformas para revitalizar la economía, en el verano de 1990, curiosamente antes dela caída de la URSS, el G-7 encargó un informe que determinase las directrices que las autoridades rusas debían seguir para la adaptación del modelo socialista a una economía de mercado. Los autores teóricos de las reformas fueron: el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo.

La propuesta resultante fue una copia del diseñado para la mayoría de los países latinoamericanos y del Tercer Mundo, aunque Rusia tenía  unas condiciones económicas y sociales muy diferentes a las de estos estados se terminó aplicando.[3] La materialización de estas medidas se conoció en Rusia como las reformas de Gaidar, fueron aprobadas por Yeltsin, y la opinión pública tuvo conocimiento de ellas cuando ya estaban en vigor.

Los resultados fueron nefastos, la inflación subió, los precios se dispararon, la producción disminuyó el 40%, la mortalidad aumentó un 16%, y la natalidad, uno de los grandes problemas de Rusia, descendió en un 16%, aumentaron las manifestaciones de ideologías extremas como el nacionalismo; el crimen organizado y la delincuencia brotaron y se expandieron.[4]

En definitiva, la crisis económica trajo una pérdida del potencial de Rusia, la humillación nacional y  un fuerte sentimiento antioccidental en un momento clave para la sociedad rusa, pues estaba comenzado a configurar su idiosincrasia; en el período correspondiente a 1989-1999 los análisis sociológicos rebelan que el pueblo ruso muestra “un impresionante auge de la mentalidad imperial y militarista y una pérdida de posiciones de los portadores de la mentalidad liberal[5]. El reparto de las propiedades del Estado fue una oportunidad de oro para un grupo reducido de individuos que vieron como sus fortunas se acrecentaban y fundaron una nueva clase muy influyente dentro de Rusia, la oligarquía, que tantos titulares otorgará a la prensa internacional tras la llegada de  Vladimir Putin, que la combatirá energicamente.

La nueva constitución aprobada el 12 de diciembre de 1993 se basa fundamentalmente en el poder ejecutivo presidencial y como consecuencia de ello el Presidente ostenta una gran acumulación de poder, la Duma queda relegada a un papel secundario.

La concepción de ciudadano ruso es un apartado muy significativo en la Constitución del país; la rápida e inesperada desintegración de la URSS dejó a miles de comunidades rusas fuera del territorio Federal de la noche a la mañana literalmente, de tal manera que la constitución de la Federación concede su ciudadanía todos los individuos rusos que se encuentren fuera de sus fronteras; en su artículo 62 establece que El ciudadano de la Federación Rusa puede tener ciudadanía de otro Estado (doble ciudadanía) conforme a la ley federal o al tratado internacional de la Federación Rusa”, y en el artículo anterior, 61.2 pone de manifiesto que “La Federación Rusa garantiza a sus ciudadanos la defensa y el patrocinio fuera de su territorio”[6]. El texto también indica que la política exterior será determinada por el presidente de la Federación.

La Federación Rusa heredó el status y los derechos de la Unión Soviética cuando la comunidad internacional reconoció a Rusia como el único sucesor de la URSS. Rusia continúa siendo miembro de Consejo de Seguridad de la ONU, participa  en la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, ha heredado todas las obligaciones de los Tratados ratificados por la URSS así como sus deudas, y mantiene relaciones diplomáticas con 178 países y sus embajadas están presentes en 140 Estados.

REFERENCIAS

[1]El nuevo estado ruso pasó de una superficie de 22.440.200 km2  a 17.075.400 km2. La configuración de las nuevas fronteras de la Federación Rusa supusieron la pérdida del 24% de territorio, a pesar de ello Rusia sigue siendo el país más grande de la Tierra. SERRA, Francesc: Rusia, la otra potencia, Fundació CIBOD, Barcelona, 2005, p.59

[2]PRUDNIKOV ROMEIKO, Valentina: “¿Continuidad o cambios en la política exterior de Rusia?” en: Revista de Relaciones Internacionales de la UNAM, nº 103, enero abril 2009, pp. 79-102

[3]ARBATOV, Georgi: “¿Una nueva guerra fría?”, en: Cuadernos del Este, nº 15, 1995, p.88 pp-87-93.

[4]Ibíd.

[5]SEDOV, Leónid: “De Lenin a Pedro I y  de Einstein a Napoleón” en : EL País, 8 de agosto de 1999

[6] Es tanta la importancia que desde el actual gobierno de Rusia se otorga a su concepto de ciudadanía que se inició un proyecto de ley, por parte del Servicio Federal Migratorio de Rusia y los departamentos involucrados, para simplificar los trámites a la hora de adquirir la ciudadanía del país. Víd: KORUTÚN, Lada: “Habrá menos barreras para recibir la ciudadanía rusa” en: La voz de Rusia,  21 de mayo de 2013.

UCRANIA MÁS ALLÁ DE LA GEOPOLÍTICA

Si el viejo Curzio Malaparte volviese a la actual Ucrania muy probablemente tendría que añadir un nuevo capítulo a su libro Técnica del Golpe de Estado. El derrocamiento del presidente Yanukovich mediante la instrumentalización de las manifestaciones ciudadanas es el ejemplo de un nuevo tipo de intervención en la política interna de los estados. Pero el “internacionalismo democrático” tiene sus costes[1], la ayuda no es gratuita y pronto la República de Ucrania tendrá que pagar la deuda que su actual gobierno ha solicitado a Occidente.

EFE

EFE

En la cumbre de Vilnius, Yanukovich rechazaba la oferta de la Unión Europea y acto seguido las manifestaciones de la Plaza de la Independencia de Kiev comenzarían a recibir el apoyo occidental[2]. La cuestión es saber cual pudo ser el motivo del repentino interés de la UE y de EEUU para atraer a Ucrania a la órbita occidental. El factor geopolítico es de capital importancia, pero, también cobra especial relevancia el componente económico. En este terreno hay varias posibilidades: los beneficios de la explotación de los recursos energéticos de Ucrania, el debilitamiento de la posición de Rusia y la defensa del dólar como la moneda mundial de referencia.

Rusia y Ucrania

La posición de Ucrania en el mapa hace que su vinculación con Rusia vaya más allá de una historia y una cultura compartida. Ucrania es una pieza fundamental para completar la estrategia de seguridad de Rusia en sus fronteras occidentales.

Sin Ucrania bajo su influencia, la Federación Rusa no podría crear una cobertura geoestratégica contundente en sus fronteras occidentales, sus vínculos geopolíticos con Europa y el Cáucaso serían demasiado inestables; el cambio de orientación del gobierno ucraniano le restaría fuerzas y sería un factor fundamental para desestabilizar su influencia sobre Bielorrusia, otro pilar geopolítico fundamental.

Además, Rusia no podría asegurar su supervivencia como potencia[3] y el gobierno de Putin estaría debilitado para poder continuar con su promoción de un modelo multipolar de las relaciones internacionales donde su país se perfila como “polo” de poder.

La multipolaridad que pretende Rusia se traduce en relaciones institucionalizas donde los acuerdos bilaterales y multilaterales marcarían la pauta para la organización de un sistema internacional regulado por las grandes potencias, de esta manera podrían frenar el proceso de globalización occidental[4], entendido en todos los sentidos, también en el económico, mediante un desplazamiento del dólar como moneda de referencia universal.

Rusia e Irán utilizarán sus monedas nacionales en los intercambios comerciales mutuos[5], China y Rusia también apuestan por el desplazamiento del dólar[6], y el pasado julio el conjunto de los BRICS acordaron la creación de su propio “banco”[7], que seguramente dejará a la moneda de referencia mundial a un lado. Si estas grandes potencias emergentes dejan de utilizar el dólar, y todo este excedente monetario vuelve a EEUU la inflación se dispararía de tal manera que el gobierno de Estados Unidos tendría que lidiar con el empobrecimiento general de su población y el problema de la financiación de estado a largo plazo. Una Rusia debilitada provocaría un retroceso en el cambio de paradigma monetario.

La independencia energética de Ucrania y Burisma Holding

La acusada supeditación energética de Moscú es uno de los puntos débiles de Ucrania, la idea de independencia energética fue una de las apuestas de depuesto presidente Victor Yanukovich. Según la  la Energy Information Administration de Estados Unidos, Ucrania ocupa el tercer puesto de las reservas de gas esquisito (shale gas) en Europa.[8] Mediante la técnica del franking, desarrollada principalmente por tecnología estadounidense, Ucrania podría ser independendiente en materia energética e incluso llegar a ser la competencia directa de Rusia en el mercado europeo.

Estas reservas despertaron el interés de grandes petroleras con las que Yanucovich había firmado varios acuerdos, los nombres son de sobra conocidos: Chevron tiene un contrato de 50 años de duración del gas esquisito del oeste de Ucrania, Royal Duch Shell y  la petrolera italiana ENI también han realizado sus inversiones en suelo ucraniano. Con respecto a los proyecto de extracción del gas en la península de Crimea, ExxonMobile, Repsol e incluso Petrochina se han interesado en realizar sus proyectos[9]..Los motivos para la anexión de Crimea además de históricos y étnicos son eminentemente estratégicos y económicos. No solo para que la mayor potencia continental que es Rusia tenga su salida a mares cálidos, si no para continuar asegurado que la empresa estatal Gazprom tenga una situación privilegiada en el mercado Europeo; la estabilidad de la economía rusa depende en gran medida de los beneficios de la exportación de recursos energéticos.

Hasta aquí todo parece encajar, pero resulta que tan sólo tres meses después de la caída de Yanukovich la mayor empresa de gas privado de Ucrania, Burisma Holding, nombra al hijo del vicepresidente Joe Biden[10] –el cual había exigido a Yanukovich el pasado 21 de febrero que retirarse a su policía, siendo más sencillo para los grupos atrincherados en Maidán ocupar los edificios oficiales de la República-  su consejo de administración. Según una investigación del Centro de Acción contra la Corrupción (ANTAC) de Ucrania la propiedad de Burisma Holding está vinculada a Privat Bank, entidad controlada por el oligarca  Ihor Kolomoysky[11], actualmente gobernador  de Dniproppetrovsk Oblast, una provincia del sur de Ucrania. Este curioso político de la Ucrania democrática ha sido asociado con la financiación  de fuerzas paramilitares que asesinaron a los rusos étnicos del este de Ucrania.

Otro acontecimiento curioso: Chevron patrocinó el pasado 13 de diciembre de 2013 una conferencia en el Club Nacional de Prensa en Washington, en la que la Asistente de la Secretaría de Estado para Europa, Victoria Nuland[12], (que había regresado de Kiev), se dirigió a influyentes empresarios internacionales, entre los que se encontraban ucranianos, para manifestar que Ucrania debería firmar un nuevo acuerdo con el FMI,  gracias al cual conseguiría que las inversiones extranjeras aumentaran.

Victoria Nuland en Kiev

Victoria Nuland en Kiev

La misma postura fue adoptada por la Unión Europea en sus conclusiones sobre Ucrania aprobadas por el Consejo Europeo el 20 de marzo de 2014  en las cuales insta al país “a recibir ayuda macro financiera y subraya que es esencial llegar a un acuerdo con el FMI (…) Los estados miembros de la UE están de acuerdo en coordinar sus posiciones con el FMI y por supuesto a realizar las reformas estructurales necesarias para poder mejorar la situación de su economía”[13]. Un acuerdo de Ucrania con el FMI o con la Unión Europea se traduciría en una gran influencia de estos actores en los asuntos de política doméstica, la indudable convivencia de la clase política con las grandes petroleras es evidente, y el “peligroso” fraking sería el último recurso de una economía derrumbada, lo que aportaría grandes beneficios a las petroleras debilitando a economía rusa. La ganancia geopolítica y económica sería del todo satisfactoria para los gobiernos occidentales.

Las sanciones a Rusia y el riesgo para la Eurozona

Las sanciones económicas a Rusia pueden dañar la Unión Europea, actualmente hay una gran exposición de los bancos franceses, alemanes e italianos  a los bancos rusos; es decir, si los bancos rusos se quedan sin dinero no podrán pagar a sus homólogos de la eurozona; aunque J.P. Morgan y Morgan Stanely afirman que el impacto puede ser menor, también alertan del peligro de que este impacto venga de los países de Europa Oriental, con lo cual el impacto económico sería más importante e incluso podría llegar a afectar a la endeudada economía norteamericana[14].

La situación económica de los países bálticos es problemática, la mayoría de sus empresas no se han diversificado y se proyectan hacia Rusia, que es uno de sus principales aliados comerciales[15], si Rusia decidiese romper sus acuerdos de comercio con estos países, su economía sufriría una peligrosa recesión que afectaría al resto de la Eurozona.

Los grandes ingresos que las multinacionales petroleras obtendrían gracias al fracking en suelo ucraniano y el daño que se ejercería sobre la economía rusa tanto económica como geopolíticamente son motivos suficientes para interpretar que detrás de los motivos que han llevado a Occidente a apoyar al movimiento anti-Yanukovich está el mantenimiento de actual modelo de las relaciones internacionales, que solo se puede sostener con un dólar fuerte que sirva de divisa de referencia mundial.

Referencias

[1] Entre otros ‘donantes’ que actúan en Ucrania y enumeran entre sus objetivos la promoción de la democracia y el apoyo de la sociedad civil en varios países, se encuentran el CIPE (Center for International Private Enterprise), que donó a Ucrania 359.945 dólares, el IRI (International Republican Institute) con un aporte a la democracia ucraniana de 250.000 dólares y el NDI (National Democratic Institute) que no escatimó en desembolsar unos 345.000 dólares para el país”.  Derrocar a un presidente requiere financiación, y curiosamente desde Estados Unidos y a través de la Fundación Nacional para la Democracia (NED) y otras instituciones vinculadas a la misma -a su vez conectadas con la CIA-  fluyeron las donaciones a Ucrania acompañadas de una campaña mediática internacional contra el presidente Yanukovich. Esta misma institución ya hizo circular dólares durante la guerra de los Balcanes para orquestar una campaña contra Milosevic. Véase: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/121969-eeuu-financiar-disturbios-

http://www.ronpaulinstitute.org/archives/featured-articles/2014/march/06/regime-change-blueprint-the-ned-at-work.aspx

[2] http://actualidad.rt.com/actualidad/view/113884-subsecretaria-eeuu-nuland-galletas-manifestantes-kiev

[3] Gutiérrez del Cid, Ana Teresa: “La Revolución Naranja en Ucrania y la estrategia de Rusia”,  Revista de Relaciones Internacionales de la UNAM, nº 97, 2007.

disponible en  //revistas.unam.mx/index.php/rri/article/view/18430

[4] Makarychey, Andrey: “Rusia en un mundo multipolar: El papel de las identidades y los mapas cognitivos” en: Revistad CIDOB d´Afers Internacional, nº 96, 2011, disponible en : http://www.cidob.org/ca/publicacions/articulos/revista_cidob_d_afers_internacionals/96/rusia_en_un_mundo_multipolar_el_papel_de_las_identidades_y_los_mapas_cognitivos

[5] http://actualidad.rt.com/economia/view/141964-rusia-iran-boicotean-dolar-estadounidense-comercio

[6] http://actualidad.rt.com/actualidad/view/146524-putin-rusia-monedas-acuerdos-china

[7] http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/07/140714_economia_brics_nuevo_banco_jgc

[8]Polonia, Reino Unido y  Francia también disponen de tales recursos energéticos pero se niegan a explotarlos debido a las posibles consecuencias ambientales causadas por el fraking, el método que sería utilizado para la explotación de estas reservas

[9] http://consortiumnews.com/2014/04/24/beneath-the-ukraine-crisis-shale-gas/

[10] Sobre la polémica de la contratación de hijo de Joe Biden y personalidades cercanas al secretario de Estado John Kerry. http://time.com/2964493/ukraine-joe-biden-son-hunter-burisma/

[11] http://antac.org.ua/en/2012/08/kings-of-ukrainian-gas/

[12] http://www.informationclearinghouse.info/article37599.htm

[13] Conclusiones sobre Ucrania aprobadas por el Consejo Europeo 20 de marzo de 2014, disponible en: http://www.consilium.europa.eu/uedocs/cms_data/docs/pressdata/es/ec/141715.pdf

[14] http://www.fundspeople.com/noticias/que-bancos-europeos-estan-mas-expuestos-a-rusia-132178

[15] Grigorjeva, Jekaterina: “Los países bálticos ante la crisis de Ucrania. Un escenario abierto”, Instituto Español de Estudios Estratégicos, Texto disponible en: http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2014/DIEEEO69-2014_CrisisUcrania_J.Grigorjeva.pdf

LA VENGANZA DE LA GEOGRAFÍA, Cómo los mapas condicionan el destino de las naciones

En épocas convulsas y de agitación humana la atención de los decisores políticos vuelve de nuevo a centrarse en los mapas; la vieja y casi olvidada  geopolítica emerge de nuevo a la vanguardia de los discursos que de algún modo tratan de explicar  el porqué de las dinámicas internacionales.

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El periodista y analista político neoyorkino Robert D. Kaplan, trata de desvelar en su libro La venganza de la geografía las claves de  actuación de las potencias principales en la era contemporánea.  Impera en su discurso la visión anglosajona de la política mundial, pareciendo que el trasfondo del documento, es la confección de un programa de política exterior para  que los Estados Unidos aseguren el sistema unipolar. Propaganda, geografía, historia y política son los ingredientes fundamentales de este ensayo.

El ser humano ha prestado atención a la geografía desde la época de Eratóstenes, pero no será hasta el siglo XIX cuando Johan Rudolf Kjellén acuñara el vocablo “geopolítica”.  Kjellén fue el precursor de una amplia miríada de autores y teóricos como Halford John Mackinder, Nicholas John Spykman y Alfred Thayer Mahan, entre otros, de los que se valdrá Kaplan para elaborar una guía de las debilidades y ventajas de los  estados que compiten a día de hoy por aumentar su poder e  influencia tanto a nivel regional como mundial[1]. El libro devuelve  así al mapamundi físico una importancia que dentro de los círculos intelectuales estadounidenses que parecía haberse perdido tras la caída del Muro de Berlín.

Rusia, China, India, Estados Unidos, Alemania (Unión Europea) Irán y Turquía serán los protagonistas de este análisis.

Kaplan se muestra como un realista [2]adepto a los determinismos probabilístico de Raymond Aron, realizando continuas comparaciones de las realidades pasadas –tanto históricas como geográficas– de los distintos estados para explicar su posición y su proyección internacional en la actualidad. Aunque no se deja llevar por el imperativo determinista enfatizando en la posibilidad que tiene el ser humano para vencer los condicionantes geográficos.

Sin embargo se olvida  de mostrar que la geografía no solo puede ser modificada por los individuos, sino que existen otros factores influyentes, como los propios condicionantes naturales.

El mundo físico está cambiando debido a la acción de la meteorología, el aumento de temperatura, los deshielos árticos, huracanes y terremotos que  modificarán la geografía tal y como se muestra actualmente. Como el propio Kaplan señala,  el posible  deshielo de océano Ártico (otra vía marítima que poco a poco abría nuevas sendas para Rusia),  con las previsibles consecuencias sobre los flujos del comercio mundial; resulta cuanto menos curioso que el escritor no haya profundizado más en estos aspectos.

El mundo de Kaplan es el de Mackinder y Spykman, haciendo un símil entre el “cinturón yermo” del primero y el “anillo continental” del segundo. Spykman, considerado el padre de la geopolítica norteamericana, pone de manifiesto que el corazón de la Isla Mundial no es más importante que el dominio del Rimland (anillo continental que bordea Eurasia), zona muy convulsa y plagada de conflictos.

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La actualidad internacional parece darle la razón a Mackinder cuando alude a que la Europa oriental es la llave del corazón del continente; Ucrania entre la OTAN y Rusia ha estado desestabilizada desde el pasado mes de noviembre de 2013. Los acontecimientos trajeron consigo las declaraciones casi similares de la UE y USA en las que se instaba al hoy fugitivo presidente a frenar la situación y  convocar elecciones.

La instrumentalización de las protestas  parece obedecer a un patrón que se repite desde el Túnez de Ben Alí, la contrarrevolución a Mursi, la intervención en Libia o el intento de intervención en Siria, salvando las distancias (los golpes de estado parecen haber cambiado en su formulación en los últimos años, hoy se hacen con revueltas populares y en nombre de la democracia). En este caso las políticas exteriores de USA y la Unión Europea han ido de la mano (al contrario de lo que sucedió en Irak 2003). Con el  previsible cambio de tendencia ucraniano, USA se asegura de la contención de la influencia rusa en el corazón europeo.

En el Oriente Medio la principal potencia geopolítica es el pivote iraní, una influencia occidental en el país se traduciría en una influencia a nivel regional.  La teoría del Rimland está en plena conexión con las ideas de Mahan, ya que  Spykman destaca la importancia del Rimland con las conexiones marítimas que sirven de comunicación.  Pero también  con contención  y estrategia militar como la que lleva USA contra China conteniendo su influencia naval a través de  las bases militares estadounidenses en sus espacios acuáticos más cercanos.

Más allá de la geografía, las ideas políticas, la religión y la cultura son factores desencadenantes de manifestaciones políticas que a nivel global puede afectar al rumbo de las tendencias sobre las que se vehiculan las relaciones internacionales. La geografía física determina ciertos aspectos, pero evidentemente no todos. Pero lo cierto, es que hay zonas en el mundo que parecen destinadas a una desestabilización constante dada su importancia geopolítica.

El auge de lo que Kaplan define como tecnología disruptiva (El famoso gusano informático Stuxnet, con el que se dañó el programa nuclear iraní, da buena cuenta de la importancia que la tecnología ejerce), dispuesta a romper el statu quo del poder internacional establecido, parece que desembocará en una tendencia multipolar, donde los grandes bloques regionales con sus potencias a la cabeza lucharán por el control de recursos de esos territorios.  La tendencia multipolar se evidencia en la denominada “segunda era nuclear” donde los países del Tercer Mundo podrán tener acceso a la tecnología atómica  con la que tratarán de evitar la influencia extranjera sobre la soberanía de sus territorios.

A partir de estas teorías Kaplan analiza los estados principales con los que USA tiene que lidiar para conservar el poder mundial. Para el periodista el peligro más alarmante es China y recomienda también una mayor atención a la frontera mexicana, donde las presiones demográficas de la población latina podrían hacer tambalear al nacionalismo estadounidense.

CHINA-INDIA

La República Popular China tiene su propia área de influencia comercial segura, donde las pocas oposiciones como la de Vietnam se salvan satisfactoriamente mediante el comercio. Una economía creciente,  dispuesta al control marítimo (con la construcción de la armada)  y a la expansión de sus comunicaciones con aquellos estados -Turkmenistán, Kazajistán e Irán-  en los que encontrará los recursos para su abastecimiento energético.

Sus características internas e históricas de centralización y el control férreo del Partido Comunista son un freno al cambio  y  garantía de cohesión para que la sociedad permanezca bajo ese régimen político.

Este último aspecto la diferencia de la India, el  otro gigante económico, que amplía sus conocimientos militares con las teorías de Mahan y con un creciente ejército, pero con una particularidad, que no viene determinada exclusivamente por la geografía si no de la división social de la castas, las revueltas naxalistas, las insurgencia étnicas del noroeste (movimientos separatistas en el Punjab, Assam…) y el terrorismo islámico dada la cooperación entre Pakistán y Bangladesh y la radicalización del fundamentalismo hindú apoyado de manera taxativa por Indira Gandhi,  hacen que la India debido a la permeabilidad de sus fronteras soporte más tensiones que China y corra el riesgo de no controlar su territorio, como su historia ha demostrado. De ahí que desde la óptica estadounidense China obtenga más atención.

IRÁN

La República Islámica de Irán es otro de los focos de interés para Estados Unidos, según Kaplan. Israel es el  aliado americano más firme en la región.

El autor acierta al destacar la importancia geográfica iraní y los recursos que alberga en su territorio. Desde su posición geográfica, Irán, se pueden expandir en todas las direcciones; siendo ya una gran potencia en el mundo antiguo conserva su legado histórico y cultural en mayor medida que  el resto de países de la región. Según Michael Axworthy, académico  británico antiguo encargado de la sección de Irán en la British Foreign & Commonwealth Office entre 1998-2000, citado en el libro, la idea de Irán es un imán de civilizaciones, y podría convertirse en un precedente para que otros territorios próximos siguiesen sus pasos. Con zonas de influencia destacadas y acusado de auspiciar diversos movimientos islamistas y terroristas como Hizbolah en el Líbano y Mahir en Irak, trata de aumentar su dominio ideológico en mundo árabe en contraposición a la Arabia Saudita suní y aliada de USA.  El desarrollo de su programa nuclear lo ha llevado a soportar numerosas sanciones económicas, en contra de la voluntad de Rusia, China y Turquía.

TURQUÍA

Turquía, otro país central geopolíticamente, se encuentra en una transición entre el kemalismo pro europeísta de Ataturk y el acercamiento hacia los territorios islámicos a través de las políticas del presidente Erdogan.

RUSIA

Rusia, el archienemigo de USA acusado de imperialista e expansionista dada la inseguridad de sus fronteras abiertas y tratando de ejercer su dominio, solo pretendería mantener su antiguo espacio de influencia. La guerra de Georgia en 2008 y las presiones sobre Ucrania a día de hoy serían dos ejemplos claros de la importancia que para los sucesores del viejo imperio de los zares tiene el mantener un espacio estratégico de influencia.

OBRAS DE CONSULTA

Libros y artículos

-Donnelly, Jack (1999), “El realismo y el estudio académico de las relaciones internacionales” en James Farr, John S. Dryzek y Stephen T. Leonard (eds.), La ciencia política en la historia, Istmo, Madrid, pp. 227-256.

-Gallois, Pierre M. (1992), Geopolítica: Los caminos del poder, Ediciones ejército, Madrid.

-Kaplan, Robert D. (2012), La venganza de la geografía: Cómo los mapas condicionan el destino de las naciones, RBA,  Barcelona.

-Lacoste, Yves (2009), Geopolítica, Síntesis, Madrid.

-Mackinder, Halford J. (2010), “El pivote geográfico de la historia”  en Geopolitica(s), vol. 1, nº 2, pp. 301-319 (e.o inglesa 1904).

-Schölogel, Karl (2007), En el espacio leemos el tiempo. Sobre Historia de la civilización y Geopolítica, Siruela, Madrid.

Recursos electrónicos

 http://librospeligrosos2.blogspot.com.es/2013/02/la-venganza-de-la-geografia-por-robert.html

http://www.anuarioasiapacifico.es/pdf/2006/018Bernat_Masferrer.pdf

 

 

[1] Una buena introducción a la geopolítica puede verse en: Pierre M. Gallois, Geopolítica: Los caminos del poder, Ediciones Ejército, Madrid, 1992.

[2] Una breve introducción al realismo puede encontrarse en: Jack Donnelly, “El realismo y el estudio académico de las relaciones internacionales” en James Farr, John S. Dryzek y Stephen T. Leonard (eds.), La ciencia política en la historia, Istmo,  Madrid, 1999, pp. 227-256.

Un acercamiento a la CHINA de Kissinger

Los ojos del mundo miran hacia oriente, China con su singularidad, filosofía y larga historia se ha convertido en un precedente de desarrollo económico. El “socialismo con características chinas” ha obrado el milagro del crecimiento en un estado devastado económica y socialmente tras el Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural. Desde la época de Deng Xiaoping, China se ha catapultado a la vanguardia de la economía mundial y ha conseguido ser un actor central en las relaciones internacionales contemporáneas.

Estos grandes cambios tuvieron lugar en el difícil contexto de la Guerra Fría,  a través de encuentros y desencuentros entre las superpotencias de la época, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y los Estados Unidos de América. China ha sabido realizar la estrategia que más favorecía a su interés nacional.

Henry Kissinger narra en primera persona el largo y arduo camino que su país, Estados Unidos, y China han recorrido para llegar a un acercamiento intermitente (en el que el autor fue una pieza indispensable) que se ha ido fortalecimiento y sobre el cual hay aún muchas expectativas. El autor especifica que el estado actual de las relaciones entre ambos estados es de “coevolución” lo que implica que “los dos países persiguen sus imperativos internos, colaboran en la medida de los posible y adaptan sus relaciones para recudir al mínimo posible la posibilidad de conflicto” (P. 539).  China es una obra sobre la huella de Kissinger en la historia de las relaciones internacionales.

Henry Kissinger ejerció como secretario de Estado durante los mandatos presidenciales de Richard Nixon y Gerald Ford, jugando este papel preponderante en la política exterior de Estados Unidos entre 1969 y 1977.  Es una de las figuras más controvertidas y memorables de la historia de la política y de la diplomacia estadounidense. Premio nobel de la Paz en 1973 y destacado profesor en la Universidad de Georgetown, ha sido relacionado con el golpe de estado de Pinochet.

Con un tono de respeto y admiración hace especial hincapié en las particularidades de China. La influencia de la filosofía de Confucio y de Sun Tzu son especialmente relevantes a la hora componer la cosmovisión de la sociedad china. La dualidad psicológica entre Washington y Pekín  es uno de los aspectos más destacados del libro. Kissinger afirma que fue un país que miraba hacia sí mismo, donde los extranjeros son considerados bárbaros de los que poco o nada había que aprender y el emperador era el único que tenía la legitimidad de gobernar el “Todo bajo el cielo”.

Kissinger aporta una visión histórica de China describiéndola como  una sociedad acostumbrada a superar cualquier traba,a pagar el precio que sea necesario por mantener la unidad dentro de sus fronteras tradicionales y evitar cualquier influencia extranjera en su territorio. El diplomático alaba la tenacidad del pueblo Chino y da muchas pinceladas sobre el carácter estoico del mismo. La principal característica  de sus gobiernos fue el aislacionismo y la no intervención en los asuntos extranjeros, así, al contrario que en otras potencias no se han visto rasgos de colonización e imperialismo.

Este factor es uno de los más chocantes para Estados Unidos, que por el contrario ha querido exportar sus valores universalmente y es un maestro en el arte de la injerencia en los asuntos internos de los países. (Un intento claro de la política intervencionista de EEUU fue la crisis de las relaciones sino-estadounidenses durante las manifestaciones en Tiananmen). En esta primera parte del libro el diplomático trata de explicar las características propias de China  en comparación con la lógica occidental El autor presta especial atención a la estrategia del wei qi donde en vez de buscar la confrontación  directa ,se rodea al enemigo hasta dejarlo inmovilizado en contraposición con el ataque directo del jaque mate del ajedrez.Mediante esta comparación muestra la diferente mentalidad táctica.

La segunda parte del libro versa sobre las relaciones políticas de la República Popular y Estados Unidos durante la Guerra Fría. Kissinger hace una interesantísima descripción de los métodos de la Realpolitik. 

Mao aterrizó en la milenaria historia china tras un siglo de humillación, el siglo XIX,  donde “las potencias extranjeras controlan los principales puertos y vías comerciales terrestres. A lo largo del curso del río y del mar, estas potencias fijan las tasas de importación, y supervisan la aduana. En el interior de varias ciudades y en los alrededores, construyen bases militares destinadas a proteger su imperio. China se convierte en una tierra dorada en beneficio del imperialismo.”[1]

“El gran timonel” fue el impulsor principal de la Revolución socialista y salió victorioso de la guerra civil contra el  Kuomintang (Partido Nacionalista Chino) que, tras la derrota, se refugió en la isla de Taiwán. Este hecho sería de vital importancia en el futuro próximo pues el apoyo de EEUU al gobierno de Taipei fue un motivo de desencuentro entre los dos países.

La ideologización de la política exterior de la República Popular y la base teórica marxista abrió el camino hacia un entendimiento con Moscú, la URSS se consideraba en aquella época líder del movimiento comunista mundial (en contrariedad con el orden sinocéntrico mundial del imaginario cultural chino). Este hecho, unido a la utilización que Stalin pretendió hacer de China durante la Guerra de Corea, y el alto precio que la República Popular tuvo que pagar tras el Tratado de Amistad, Alianza y Asistencia Mutua del 14 de febrero de 1950 con la URSS: “concesiones en Manchuria y en Xinjiang; el reconomiciento de la independencia de Mongolia Exterior; la utilización por parte de la Unión Soviética del puerto de Dalian y el uso,  hasta 1952, de la base naval de Lushun. Unos años después Mao seguía quejándose a Jruschov sobre el intento de Stalin de establecer <<semicolonias>> en China a través de estas concesiones” (Pag. 135), el “revisionismo” de Jruschov al atacar a Stalin tras su muerte y su teoría de la “coexistencia pacífica”,fueron suficientes razones para que los dos gigantes comunistas pasarán a un estado poco amistoso.

Las quebradas relaciones con la Unión Soviética, permitieron a Mao cambiar su posición hacia Estados Unidos. China dejó de buscar la expansión de la revolución proletaria, tuvo lugar la desideologización de la política exterior china y su conducta hacia se EEUU se caracterizó por la búsqueda de un equilibrio que le permitiese actuar de manera autónoma.

De esta manera ambos podían plantear una maniobra coordinada para frenar las ansias imperialistas que la Unión Soviética tenía, según afirma el autor. Seguridad, flexibilidad e intereses nacionales comunes o complementarios fueron las bases de las relaciones de EEUU y la República Popular durante la Guerra Fría. En este contexto es clave la figura del presidente Nixon, el primer presidente estadounidense que consiguió acercase a Pekín tras la guerra de Corea, este encuentro fue posible gracias a la labor de Kissinger según él mismo afirma.

La guerra entre Estados Unidos y Vietnam es muy poco analizada por el autor pero sin duda marcó un inicio de las relaciones entre China y Estados Unidos que por primera vez compartían objetivos políticos, “Nixon mantuvo abiertas negociaciones de paz con los norvietnamitas, sin mucho optimismo, pero también hizo algo que ni Kennedy ni  Johnson se habían atrevido: explotó la lógica de la disputa chinosoviética y alcanzó un entendimiento con China […] Consideraba que el Pacífico sería el escenario mundial del futuro. La nueva política de China y el cambio de estrategia militar de Estado Unidos hicieron posible la paz con Hanoi[2]La conducta de China en sus relaciones con Estados Unidos se define por la meticulosa cautela, los discursos ambiguos y la ornamentación psicológica para que los objetivos de la República Popular tuviesen el éxito esperado.

La aplicación de la Revolución Cultural contra la heterodoxia revolucionaria y el Gran Salto Adelante destinado a hacer realidad las ideas maoístas de desarrollo industrial frenaron el ritmo de las relaciones sino-estadounidenses, Kissinger manifiesta que este paréntesis diplomático favoreció al entendimiento posterior entre los dos países. Hay que señalar que estas durísimas políticas trajeron consigo la muerte y la destrucción de la estructura social y económica de china. ;

Quizás fue la propia Revolución Cultural la que sentó las bases para que el Politburó del Partido Comunista Chino con Deng Xiaoping (purgado en dos ocasiones) a la cabeza, pusiese en práctica la revolución permanente de Mao. Pero  este concepto de revolución permanente se basaba en premisas diferentes: producción y el auge de la sociedad, la estimulación de las aportaciones individuales y la apertura y disposición de aprendizaje del mundo occidental.

La Revolución Cultural trajo consigo el acercamiento forzoso de las élites del poder al pueblo chino, esta práctica revolucionaria fue todo un aprendizaje que les permitió a los sucesores de Mao descifrar las claves para mantenerse en el poder aunque que fuese a costa de las ideas fundadoras de la revolución. Mao logró la transformación total de China, pero tal metamorfosis no derivó de la ortodoxia ideológica como él pretendía.

Según Kissinger el principal problema que tenía Estados Unidos a la hora de llevar a cabo su relación diplomática con la República Popular era por un lado el problema de Taiwán, considerado por China como un asunto interno, y los cambios presidenciales en la Casa Blanca que venían acompañados de  visiones diferentes en política exterior (contrariamente China tenía un estructura fija en sus mandos políticos, no sujetos a la voluntad popular de la democracia como en el caso de EEUU; no tenía el problema de lidiar con su opinión pública). Esta última afirmación es especialmente contradictoria ya que es de sobra conocido que EEUU tiene una dirección acordada,  entre los dos partidos mayoritarios, sobre este tipo de asuntos de vital importancia para la seguridad y los intereses nacionales estadounidenses. Lo único que cambian son las formas, pues EEUU como se ha visto en la crisis de Tiananmen no ha sido capaz de imponer su criterio sobre los derechos humanos a la República Popular, un estado muy difícil de presionar dada su demografía y vasta geografía y aún así las relaciones continuaron, es preciso recordar la época del anticomunista Reagan donde las relaciones fueron muy estables y prósperas. Un ejemplo de la flexibilidad China fue la posición de la República Popular en la guerra Irán-Irak, en la cual el autor afirma que EEUU apoyo a Irak, olvidándose mencionar la operación Irán-Contra que de sobra conocía.

Sin duda uno de los análisis más acertados que hace Henry Kissinger es el de situar en 1979 el año clave de la Guerra Fría, cuando Deng Xiaoping inició la campaña de modernización y liberalización de la economía y de la estructura central hacia una más descentralizada; “un país, dos sistemas”(el mejor ejemplo de esta fórmula es Hong Kong) y llevaría a China a ser un motor de la economía mundial .Kissinger da la razón al historiador Timothy Garton Ash que en un artículo publicado 2009[3] sentenciaba 1979 fue el momento decisorio de la Guerra Fría.

El interés conjunto de China y EEUU desapareció con la caída de la Unión Soviética, ya no había enemigo común, China estaba creciendo vertiginosamente y Estados Unidos con aire triunfalista se elevaba como potencia hegemónica.

Para Kissinger no hay motivos de preocupación, la República Popular se esfuerza por seguir manteniendo su “desarrollo pacífico” y el estado de “coevolución” permitirá la coexistencia de ambas potencias, curiosamente Kissinger se olvidó de citar un referente en el que  Mao ambicionaba dominar el orden internacional con su Programa de la Superpotencia de 1953[4], un hecho insólito en la historia china, pero cada vez parece más cercano.

Sin embargo los últimos acontecimientos y el progresivo acercamiento entre la República Popular y la Rusia de Vladimir Putin pueden hacer cambiar el equilibrio en contra de Estados Unidos. La crisis ucraniana, y la imposibilidad de EEUU de conseguir que China imponga sanciones a Rusia, los numerosos contactos comerciales basados en el sector energético entre Rusia y la República Popular, los acuerdos para la conversión directa de yuanes en la bolsa de Frankfurt, los mismo acuerdos con Canadá, Singapur, Taipei… unidos a la crisis financiera  en la que se encuentra  Estados Unidos y Europa hacen peligrar la hegemonía estadounidense, y a día de hoy China se perfila como la primera economía mundial.

En el futuro inmediato es probable  que tenga lugar un enfriamiento progresivo de las relaciones; EEUU no permitirá tan fácilmente que el dólar deje ser la moneda de referencia mundial, pues si el excedente monetario vuelve a Estados Unidos la subida inflaccionaria dejaría liquidada su economía. China se postula como la alternativa monetaria y el conjunto de los BRICS son un auténtico desafío para las finanzas occidentales.

LIBRO: Henry Kissinger. CHINA. Debate, 2012

[1] Franssen. P., ¿Hacia dónde va China?, ASOCIACIÓN CULTURAL JAIME LAGO, 2011 pp 21-22

[2]Johnson P., Estados Unidos: la historia, JAVIER VERGARA EDITOR S.A., 2004 pp 748- 749

[3]  Garton Ash, T., «The Year the World Really Changed. Forget the fall of the iron curtain: the events of

’79 matter more», The Newsweek Magazine, 29 de octubre, 2009.

[4] Halliday J.,  Chang J., Mao, la historia desconocida, TAURUS 2006, pp 691-692