Conflictos

Si yo fuese iraquí o siria

Es viernes 13 de noviembre, y en Bagdad suenan de nuevo sirenas, es otro atentado. Esta vez las víctimas mortales fueron 18 personas (sí, personas; como usted y como yo) reunidas para celebrar un funeral. Un día antes los medios de comunicación informaban que 40 libaneses eran asesinados tras dos atentados suicidas en Beirut, y entre otras cosas, se puede leer por ahí, que Boko Haram destruyó más de 1000 escuelas en el 2015…

Pero la ola de indignación y repulsa sólo llegó tras la sangre derramada en París. Dicen los medios de masas que al menos 129 personas fueron las víctimas asesinadas.  La furia que los gobiernos occidentales han fraguado durante años de intervenciones en una tierra que no le pertenece, que no comprenden y sobre la cual no tiene ningún derecho de injerencia se ha notado, esta vez, en la capital francesa. Pero también en el Líbano y en Turquía y en Siria se vertió la sangre de los inocentes.

El mundo virtual se volvió tricolor en cuestión de horas, y el #JesuisParis inundó las redes sociales. Otro eslogan para los hipócritas; ¡no es preciso pararse a analizar amigos míos!, la artillería del pensamiento nos hace el trabajo. “Nuestros caídos” recibirán su homenaje y el duelo se mantendrá, con suerte, un par de semanas. Pero… un momento, y los que fueron asesinados en Beirut ¿no son nuestros caídos? Los miles de muertos en la guerra Siria ¿no son nuestros caídos? Los iraquís que han sufrido dos intervenciones y ven  su país despedazado ¿no son nuestros caídos? Con lo “nuestros caídos” me refiero lógicamente a que murieron por culpa de nuestros presidentes y sus políticas.

Obviamente no quiero decir que sintamos lo mismo por un europeo muerto bajo el terrorismo  que por un sirio o una libanesa, un yemení o una libia, ¡faltaría más! Por mucho que los fariseos traten de disfrazarse de buenos samaritanos ya no resulta creíble, y el #JesusisParis no es más que fariseísmo edulcorado para una sociedad adoctrinada e infantilizada. Maduremos y tengamos dignidad asumiendo las consecuencias de nuestro deshonroso dejar hacer al político de turno. Nos dejamos engañar por los creadores de opinión y somos integristas de una democracia demencial: un sistema que por el momento sigue creando opresores, oprimidos y orgullosísimos hombres de estado que mandan a sus propios soldados a morir en una guerra que no es la nuestra. Los soldados deben estar en casa, para defendernos si fuese preciso, no atacando.

Así somos, en esto no hemos convertido. Las democracias europeas envueltas en su propia decadencia han fracaso al no ser capaces de asegurar que los ciudadanos respeten la vida de sus semejantes; pues como todos ustedes saben, muchos de los terroristas que ingresan en las filas del Estado Islámico tienen pasaportes de Occidente.

La inteligencia y la templanza han huido del viejo continente y la respuesta de Francia fue, con toda seguridad, alabada por los terroristas. Los bombardeos sobre Raqqa generarán más rabia,  más caos y serán un buen reclamo para la propaganda del EI. De verdad no hemos vuelto tan estúpidos que no somos capaces de comprender que es precisamente este intervencionismo el que ha creado al EI; o es que la propaganda de nuestros gobiernos y sus consignas nos impiden ver que el viernes 13, los daños colaterales de  las políticas occidentales en Oriente Medio fueron los 129 seres humanos asesinados en París.

El show está en marcha, y muchas voces surgirán pidiendo leyes “antiterroristas” que puedan ser homologables con la Patriot Act de Estados Unidos. Sí, señoras y señores, como anunciaba en la portada de Le Parisien: C´est la guerre, una nueva embestida de los gobiernos contra los ciudadanos que los financian, más bombas, más terror, menos humanidad, menos coherencia y menos libertad para el mundo. Y cada cierto tiempo seguiremos llorando nuestros propios daños colaterales.

 

Si yo fuese iraquí o Siria, ardería de indignación al ver como el mundo se deshace en sollozos y se enarbola la bandera del victimismo de eso que llaman “la Yihad”. Pensaría que lo de París es una muestra más de la barbarie cotidiana en la que vivo, pero con una diferencia, a mis amigos y familiares muertos no los llora el mundo, no se iluminan las ciudades con los colores de la bandera del país donde me toca sobrevivir, no se organizan actos de estado y no hay un coro de plañideras mediáticas preparadas para descomponerse en llantos cuando un terrorista decide suicidarse y arrebatarle la vida al mayor número de personas posible.

Si yo fuese iraquí o siria lamentaría a los muertos de París y me uniría al coro que pide el #PrayforParis pero  después lloraría sola al asomarme a la ventana y ver a la vieja Bagdad, o la inmemorial Damasco envuelta en la muerte, la desesperanza y el olvido.

Señores y señoras  lo de Francia fue un ataque terrorista; lo de Irak, lo Siria o lo de Libia ES LA GUERRA.

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Hybris Imperial: la derrota del intervencionismo occidental en el espacio postsoviético

Si la “historia del mundo desde el fin de la guerra mundial hasta fines de la década de los ochenta fue en buena medida, aunque no exclusivamente, la historia de las respuestas del sistema internacional a la revolución soviética”[1] ¿Cuál puede ser ahora el motivo de Occidente para desafiar a Rusia en la proximidad de sus fronteras?

Russian President Vladimir Putin enters ...Russian President Vla

Washington y Bruselas aúnan sus directrices políticas para lograr un repliegue de la influencia de Moscú en su “vecindad próxima” y evitar su fortalecimiento dentro del panorama internacional. La superación del modelo unipolar estadounidense que tanto Rusia como China están patrocinando, puede ser la causa que motive la hostilidad hacia el gobierno que preside Vladimir Putin.

Desde el Kremlin se entiende que un modelo multipolar es el mejor mecanismo para frenar el proceso de globalización occidental[2], y para conseguir una posición preeminente dentro de su área de influencia, su extranjero cercano: el espacio ex-soviético. Entendida en toda su amplitud, esta apuesta de transformación del orden internacional pasa necesariamente por el desplazamiento del dólar como divisa de referencia mundial.

Independientemente de la fuerte determinación de Moscú a la hora de continuar con su programa, hay una serie de condicionantes geoestratégicos necesarios para que este se materialice: Rusia necesita a Ucrania en su órbita para asegurar su supervivencia como potencia. Sin Ucrania, el Kremlin no podría proyectar su poder de manera efectiva en sus fronteras occidentales, y Minsk, otro pilar geopolítico fundamental podría escaparse de su influencia. Además, Ucrania es el punto de conexión de la infraestructura rusa en entre el Oeste y el Este en lo que respecta a ductos, carreteras y vías férreas[3]. En definitiva si Rusia no cuenta con parte de Ucrania no se podrá alcanzar el modelo multipolar.

Un plan arriesgado

El apoyo inmediato y contundente de Estados Unidos y la Unión Europea a los atrincherados en la Plaza de la Independencia de Kiev fue decisivo para acabar con la presidencia de  Víktor Yanukóvich, el anterior presidente ucraniano,  y frenar las aspiraciones de Rusia mediante las sanciones económicas. Como era de esperar, la reacción a la injerencia occidental se dejó sentir en el este del país y  comenzó una guerra de secesión cuando los rusos étnicos no reconocieron al nuevo gobierno de la Rada Suprema.

Tras una intervención estatal todos los sectores relacionados reaccionan. La reintegración de Crimea en la Federación Rusa, a la que siguieron iguales acuerdos con las regiones separatistas de Georgia, Osetia del Sur y Abjazia, fue la segunda consecuencia de esta intervención. Estos acuerdos ponen de relieve una transformación en la perspectiva que Rusia tenía acerca del derecho de autodeterminación: del rechazo frontal mostrado ante esta fórmula en Kósovo e incluso frente a aquellos territorios que pedían una reintegración en la Federación Rusa, como la República del Tradniestr, la propia Osetia del Sur y Sebastopol, las dinámicas intervencionistas occidentales han propiciado un cambio histórico en la visión que el Kremlin tiene sobre esta norma del Derecho Internacional.

La nueva interpretación del derecho de autodeterminación tiene una importancia transcendental en el caso de Rusia. El mayor país del mundo alberga a más de 176 grupos étnicos, y lógicamente existen numerosas tendencias centrífugas en el interior de la Federación, Chechenia es el caso más conocido, pero algunas regiones rusas como el Tartastán, Udmurtia, Yakutia, Komi, Karelia, Bahskiria o Osetia del Norte también llegaron a declarar su soberanía pocos meses después de la desintegración de la URSS.

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El camino emprendido por Putin cuando firmó el acuerdo con Crimea tiene una doble implicación: el presidente ruso deberá lidiar con los movimientos de autodeterminación internos, pero también puede ser una buena estrategia a la hora de retener parte de su influencia en el extranjero cercano y así truncar el intervencionismo occidental que ya ha fracasado parcialmente en Ucrania.

Más de 20 millones de rusos  viven en países de la órbita ex-soviética. A parte de la gran comunidad de rusos en Ucrania, Kazajstán, un punto geopolíticamente importante por su posición y grandes recursos, alberga a la segunda colectividad de rusos en un país extranjero. Las actuales relaciones entre Astaná y Moscú atraviesan una crisis importante tras el rechazo frontal del gobierno kazajo a la iniciativa rusa de crear una moneda única para la Unión Económica Euroasiática, es una de las primeras veces que Kazajstán  no secunda los planes de Rusia.

Si los aliados occidentales deciden continuar con la política intervencionista, la situación en este de Ucrania puede reproducirse en otros puntos de la frontera rusa en Asia Central y  desestabilizar esta región. A pesar de tales riesgos, Washington parece continuar con su ofensiva enviando emisarios a Armenia, Kirguistán y Uzbekistán para comprobar la fidelidad de sus líderes a Moscú y calibrar si estos territorios necesitan también sus “Revoluciones de Colores”. La apuesta estadounidense sube de nivel al implicar directamente a China, el país de los kirguises (donde Estados Unidos y Rusia tienen bases militares) hace frontera con la región musulmana de China, habitada por la etnia uigur con abiertas tendencias separatistas

La compleja herencia soviética

La planificación total era la fortaleza y el talón de Aquiles de la URSS. Más allá de los asuntos económicos, una de las primeras preocupaciones de Lenin fue la cuestión de las nacionalidades, un asunto de capital importancia teniendo en cuenta la diversidad étnica que integraba el Imperio Zarista. A pesar de todos los esfuerzos del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), su política de planificación de las nacionalidades fue aún más desastrosa que sus planes quinquenales.

La nomenklatura trató de crear una nueva idiosincrasia: la soviética. En su afán igualitarista quiso contrarrestar las tendencias secesionistas mediante las deportaciones (sobre todo en la época estalinista) y los cambios de fronteras internas. En 94 ocasiones[4] trasformaron la división interior de la Federación Soviética, aunque la mayoría de los cambios solo se reflejaron sobre el papel.  Cuando los líderes soviéticos firmaron el Acuerdo de Helsinki en 1975, mediante el cual se obligaba a los estados parte a respetar la integridad territorial y las fronteras, no imaginaban que pocos años después la URSS ya no existiría.

Como consecuencia de este Tratado, las divisiones del papel se transformaron en fronteras reales y más de 25 millones de rusos quedaron fuera del territorio ruso prácticamente de la noche a la mañana, conformando la mayor minoría étnica de Europa. El trato que estas minorías recibieron en sus nuevos estados no fue siempre el adecuado, Letonia y Estonia con sus leyes de ciudadanía son dos ejemplos de ello. Ante esta situación la  Constitución de la Federación Rusa prevé,  en el artículo 61.2,  que Rusia debe garantizar la defensa y el patrocinio de sus ciudadanos fuera de su territorio.

El “internacionalismo democrático” y la planificación de la política exterior

Si la antigua URSS apelaba al “internacionalismo proletario” para auxiliar a los Partidos Comunistas de otros países e intervenir indirectamente en sus asuntos internos, los gobiernos occidentales recurren a la democracia para posicionar a sus peones en el tablero geopolítico.

Ucrania  y  Libia son dos casos paradigmáticos de esta nueva modalidad de intervencionismo en nombre de la democracia. Ya no es preciso desplegar unidades militares para cambiar a un gobierno que no ceda ante las exigencias occidentales; las actividades de determinadas ONGs o Think Tanks (NED, USAID entre otras), la polarización social, la guerra propagandística y la diplomacia de las sanciones económicas pueden jugar un papel igual de decisivo que los ejércitos y los drones.

Sería interesante saber cuál puede ser el beneficio de estas acciones para los ciudadanos de los Estados Unidos y la Unión Europa, pues parece que las cuestiones de “seguridad global” y el “interés estatal” sólo son escusas tras las que se esconden jugosos beneficios para el lobbistas del estado. El intervencionismo estatal que genera cambios arbitrarios de gobiernos, conflictos armados y millares de muertos, está financiado por las sociedades “libres” y democráticas a través de los impuestos estatales.

La política exterior es un monopolio más del estado, en este caso, sobre la proyección externa de los pueblos del mundo. Desde la administración estatal se determinan una serie objetivos asociados con los “intereses superiores de la nación”, eufemismo con el que se trata “de enmascarar intereses infinitamente menos nobles, y en todo caso particulares[5]. Una vez que la meta está fijada llega el turno de planificar y ejecutar las acciones concretas.

Los problemas que se producen en la economía tras una intervención política se reflejan también en este ámbito de la acción humana. Los encargados de elaborar la política exterior están igual de incapacitados que sus homólogos economistas, para prever los efectos que cierta intrusión puede desencadenar en la totalidad de los sectores relacionados. Tampoco pueden controlar la variable temporal, es decir, las consecuencias futuras de una injerencia. Los desequilibrios que provocan las políticas intervencionistas en la economía: inflación, descontrol de precios y crisis económicas, se traducen en inestabilidades regionales, acciones terroristas y conflictos armados cuando se aplica la lógica austríaca a las relaciones internacionales actuales.

Aunque muchas de estas consecuencias sean deliberadamente buscadas, otras pueden ser contraproducentes para el estado que realiza la injerencia, y sobre todo para la población, que es la que siempre termina pagando los desmanes de los gobiernos.

El denominado blowback no es más que una repuesta inesperada a cierta intervención; el ejemplo más claro de este fenómeno fue el atentado contra las Torres Gemelas. Cuando el gobierno de Estados Unidos financió y apoyó  a los combatientes muyahidines para frenar la invasión soviética en Afganistán, era incapaz de pronosticar que este grupo sería el origen de Al Qaeda, la organización terrorista que derribó los dos edificios más emblemáticos del World Trade Center. Está claro que Occidente no aprende de su Historia más reciente, tratar de desestabilizar a Rusia y su zona de influencia conlleva el peligro de crear un problema real de seguridad global.

Puede que sea la experiencia de la Guerra Fría la responsable de  la visión triunfalista y la  fatal arrogancia con la que Occidente ataca a Moscú, pero los políticos occidentales no deben olvidar que Rusia no perdió la Guerra Fría, fue el Partido Comunista de la Unión Soviética el que sufrió la derrota.

[1] Halliday, Fred: Las relaciones internacionales en un mundo en transformación, Los libros de la Cátara, Madrid, 2002, p. 170.

[2] Makarichey, Andrey: “Rusia en un mundo multipolar: El papel de las indentidades y los mapas cognitivos” en: Revista CIDOB d´Afers Internacionals, nº96, 2011, pp.25-43.

Disponible en: http://www.cidob.org/es/content/download/30225/359332/file/25-44_ANDREY+MAKARYCHEY.pdf

[4] Ruíz González, Franciso J.: “Conflictos en el espacio postsoviético: situación actual y posible evolución” en: Boletín de Información nº319, CESEDEN, 2011, p.8.

[5] Duroselle, Jean-Baptiste; Renouvin, Pierre: Introducción a la Historia de las Relaciones Internacionales, S.L. Fondo de Cultura Económica Española, Madrid, 2000, p.357.

Artículo original en  Mises Hispano (miseshispano.org)

LOS CONFLICTOS DESCONGELADOS

Con la desaparición de la URSS el mundo conoció catorce nuevas repúblicas. Se transformó la geopolítica de la región y en el nuevo “extranjero cercano” de la Federación Rusa despertaron los conflictos que durante la época soviética estaban latentes. Las deportaciones estalinistas y las arbitrarias modificaciones de las fronteras fueron factores fundamentales para el posterior desarrollo de estos conflictos.

Rusia no hay una, Rusias hay muchas, es  una nación de  naciones, su vasto territorio alberga una gran cantidad de etnias y pueblos, algunos de ellos conformes con llamarse rusos pero otros buscan sin cesar su independencia. Varios son los movimientos independentistas que buscan, y a veces reciben, el apoyo de Moscú en sus aspiraciones secesionistas, más allá de sus fronteras.

Los principales conflictos o tensiones tras la desintegración de la URSS:

– Ucrania: Rusia perdió la histórica provincia de la Nueva Rusia que rodeaba la orilla septentrional del Mar Negro, perdió también Crimea, aunque actualmente está controlada por Moscú, pero mantiene dos puertos comerciales en el Mar Negro: Tuapse y Novorossiysk. En la actualidad las relaciones entre Ucrania y Rusia pasan por un momento muy crítico, como es sabido.

– Georgia es un pequeño país de la región del sur del Cáucaso, no tiene grandes recursos pero por su territorio pasa el oleoducto Bakú-Tiblisi-Ceyján y el gaseoducto Bakú-Tiblisi-Erzurum . Tanto la Federación Rusa, como Turquía y Estados Unidos tienen intereses en el sur del Caúcaso, y Georgia es un puto estratégico muy importante para todos ellos. En el país existen varios movimientos secesionistas: Osetia del Sur emprendió una guerra civil para poder para poder unirse a Osetia del Norte que forma parte de la Federación Rusa. En 2004 Georgia bloqueó la República Autónoma de Adjaria (en georgiano:აჭარის ავტონომიური რესპუბლიკა) , otro de sus territorios que busca la autonomía nacional. En 1992 la región de Abjasia (აფხაზეთის ავტონომიური რესპუბლიკა) declaró su independencia con el apoyo de Rusia y se convirtió en la República de Abjasia. Actualmente para garantizar la paz en la zona la ONU mantiene a sus observadores, y Rusia a sus soldados. No hay que olvidar lógicamente la invasión rusa de 2006 tras la revolución rosa.

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-Armenia y Azerbaiyán: La actual República del Nagorno-Karabaj (en armenio:Լեռնային Ղարաբաղի Հանրապետություն) es el punto de conflicto entre ambos estados. Este territorio estaba poblada por armenios de etnia indoeuropea y religión cristiana pero Stalin la integró en la entonces República Soviética Soviética de Azerbaiyán de etnia altaica y religión musulmana.

Con la llegada de la perestroika intentaron integrase en Armenia pero Azerbaiyán rechazó esta decisión y lanzó una ofensiva militar contra los secesionistas, apoyados por Ereván, en 1991; la guerra duró cuatro años, desde entonces los armenios mantuvieron el control del enclave y conquistaron un 20% del territorio azerí. Aunque la postura oficial del Kremlin fue la neutralidad, entregó material militar a ambos bandos. Actualmente Rusia “mantiene en Armenia la 102 base militar, y sus tropas son las que controlan la frontera con Turquía e Irán. En Azerbaiyán, Rusia operaba el radar de Qabala, destinado a detectar el lanzamiento de misiles balísticos desde el Índico, pero lo abandonó en 2013 por desacuerdos con Bakú sobre el precio del alquiler2 Armenia depende totalmente de Rusia en materia de Seguridad y Rusia está obligada a asistir al país en caso de ataque mediante el Tratado de Seguridad Colectiva, en 2013 se integró en la Unión Aduanera de Rusia Bielorrusia, Kazakstán. La resolución del conflicto aún no se ha definido.

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-Asia Central: En esta región Rusia ha planteado la creación de una OPEC centro-asiática en el ámbito del gas natural, la propuesta sólo ha sido aceptada por Kazakstán. Ante el temor de una expansión del militarismo islamista desde Afganistán, esta zona geográfica forma parte del intinerario  del tráfico de armas y también de drogas3 Para la coordinación de intereses en la zona se ha creado en el año 1996 la Organización de Cooperación de Shangai, donde participan los cinco Estados de Asia Central, Rusia y China.

Esta región forma parte del recorrido de lo conductos petrolífero que conectan Mangislak y Tengiz y atraviesan Rusia hasta los países Bálticos, el segundo pasa por Daguestán hasta el puerto de Novorosisk en el Mar Negro. Rusia firmó con Kazakstán Turkmenistán acuerdo para la explotación de petróleo.

Es necesario mencionar, que además de ser la Tercera Roma, el país más extenso de la Tierra es también el que esta establecido en la “región pivote”, que según las teorías de Haldford Mackinder es clave para el dominio de Eurasia, y también de la Isla Mundial, concretamente el Ecúmene o centro de Eurasia, es Kazajstán4. Las tensiones fronterizas provienen sobre todo las reclamaciones de Uzbekistán: en primer lugar reivindica una porción de terreno en la frontera con Kazajstán, a Tayikistán le exige establecer un control en la zona de Ferganá, un valle donde tiene su frontera común junto con Kirguistán, a Turkmenistán también se le exige una parte de Karakalpakia, también autoproclamada república independiente.

-El Caúcaso y Chechenia: Este territorio ha sufrido tres guerras desde la desintegración de URSS. La guerra de Independencia en 1991, la Primera Guerra de Chechenia 1994-1996 donde el ejército ruso aplastó a los secesionistas y en 1999 se volvió a vivir un episodio muy parecido. La religión mayoritaria el musulmana y actualmente numerosos yihadistas chechenos han combatido en la Guerra de Siria así como en el Estado Islámico Durante el período de Stalin la población chechena sufrió las deportaciones a Kazajstán y Siberia.

La comunidad chechena está divida en 131 clanes. Chechenia tiene una gran importancia desde el punto de vista estratégico para Rusia, a través de región pasan numerosos oleoductos y gaseoductos. Además un potencial muy peligroso para la desestabilización de la región. Como ya sucedió en 1999 cuando los separatistas chechenos invadieron Daguestán, otra República de la Federación Rusa, aquí el principal peligro reside en el conflicto entre ávaros, la comunidad mayoritaria, y los darguines. Ingusetia, otro territorio secesionista se separó de Chechenia en 1991. Todos estos conflictos tienen en común que durante la URSS se establecieron arbitrarias divisiones en el territorio, sin tener en cuenta las diferencias etnicas.

-Moldavia: Cuando el Comité Estatal para el Estado de Excepción efectuó el golpe de Estado en Moscú en 1991, en la región de Transnistria secundó la acción y en ese mismo momento declaró su independencia de Moldavia. En 1992 el presidente Voronin se negó a firmar el “plan Kozak” creado para pacificar el conflicto. La región de Transnistria cuenta con el apoyo de Rusia y evidentemente también es un punto fundamental para la seguridad de la Federación Rusa pues el río Dniéster es la frontera que separa dos grandes espación geopolíticos; el espacio eslavo y el espacio europeo, “el control del Dniéster se convirtió en objetivo prioritario de todos los imperios que se sucedieron en el perímetro del istmo ponto-báltico”

REFERENCIAS

1Las distintas etnias establecidas en el Caúcaso no se encuentran en esta “pequeña” clasificación. En el Caúcaso Norte existen siete repúblicas que pertenecen a la Federación Rusa. Son comunidades muy heterogénas y en ellas están presentes los grupos linguísticos caucásicos, turcos e iraníes Tres son las principales familias étnicas del Caúcaso; familia Indoeuropea: armenios, osetios, kurdos, tates y talysh; la familia Altaica (nacionalismo panturco): azeríes, mesjetos, karachis, balkaros kumikos y nogarys; la familia Caúcasica: georgianos, chechenos, ingushes, kabardos, cherkes abjasos, adzaros y los grupos minoritaros de Daguestán: darguinos, lezguinos y avaros o lakis. A excepción de los georgianos el resto de étnias se encuentran muy concentradas geográficamente.Víd: MAREU, Silvia: “Pax Russica: Ambigüedad geopolítica de las tensiones y conflictos en el espacio de la antigua unión soviética” en: Investigaciones Geográficas, nº 55, 2011, pp. 91-111.

2RUÍZ GONZÁLEZ, Francisco J.: “El papel de Rusia en el conflicto de Nagorno-Karabaj” en: Russia Beyond the Headlines 4 de marzo de 2014,disponible en:http://es.rbth.com/blogs/2014/03/20/el_papel_de_rusia_en_el_conflicto_de_nagorno-karabaj_38615.html, fecha de consulta: 18 de junio de 2014.

3MAREU, Silvia: op.cit. p.97

4Según las teorías geopolíticas existen numeroso puntos clave en el planeta: el heartland que para muchos es el territorio que ocupa la actual Ucrania; quien domine ente enclave, siempre según estás teorías, dominará Europa. Spikman establece que el territorio que coincide con la frontera oriental de Rusia es el Rimland, y este lugar se caraterizará por la inestabilidad permanente. Rusia se encuentra también acorralada por la gepolítica pues participa de la mencionada región pivote. Estas teorías se desarrollaron a principios del siglo pasado. Según sus declaraciones públicas, Putín es un gran interesado en la geopolítica, recientemente ha declarado que “la caída de la URSS fue la mayor catastrófe geopolítica del siglo XX”. Sobre este tema se pueden consultar los siguientes escritos; Víd: MACKINDER, Haldford J.: “El pivote geográfico de la historia” en: Geopolítica(s), vol. I, nº 2, 2010, pp. 301-319; KHANNA, Parag: El segundo mundo. Imperios e influencia en el nuevo orden mundial, Paidós, Barcelona, 2008; KAPLAN, Robert: op.cit.

LA LUCHA TAMIL EN SRI LANKA

El grupo rebelde de los Tigres Tamiles en Sri Lanka fue una de las guerrillas más disciplinadas de la historia según los expertos militares
La Organización de las Naciones Unidas, cifra en más de 6.500 los civiles muertos desde que el Ejército inició en diciembre de 2008 la ofensiva final. Ni los medios de comunicación, ni las ONG han tenido acceso a las zonas de combates
La etnia tamil proviene de la India, desde la antigüedad hubo corrientes migratorias que se intensificaron durante la época colonial del Imperio Británico en el siglo XIX. Los tamiles profesan la religión hindú y constituyen un 18% de la población total, frente a un 74% de cingaleses que mayoritariamente practican el budismo. Los cingaleses comenzaron a tener un cierto recelo de los tamiles, ya que estos gozaban del favor de los ingleses y tuvieron importantes puestos en el gobierno y la vida política del país.

El inicio de las tensiones entre ambas comunidades tiene lugar a raíz del proceso de independencia de Sri Lanka en el año 1948; los partidos políticos cingaleses impulsaron una serie de medidas nacionalistas que discriminaban a la etnia tamil. Entre las que se encuentran por ejemplo la única oficialidad de la lengua cingalesa y el budismo como religión oficial del estado.
Como consecuencia de estas nuevas directrices políticas en el año 1950 se inicia un movimiento de protesta no violento encabezado por S.J.V. Chevalnayakam que consiguió un acuerdo en 1957 con el primer ministro Solomon Bandaranaike. El convenio no prosperó debido a la presión de los nacionalistas cingaleses, esta marcha atrás en el pacto no evitó el asesinato del primer ministro cingalés dos años después por un monje budista que representaba la facción más radical del nacionalismo de Sri Lanka.

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En la década de 1970 continuaban las hostilidades y se crearon varios grupos militares violentos entre los que destacaron los Tigres de Liberación del Eelam Tamiles, financiados y apoyados por el gobierno de la India.
Los Tigres Tamiles fue uno de los grupos mejor organizados y más sofisticados de la época. Llegaron a controlar un 15% del territorio estableciendo casi un estado paralelo en las áreas habitadas por esta minoría; con un ejército y unas fuerzas policiales propias, así como cortes judiciales. Hasta 1983 no hubo graves problemas de convivencia entre la mayoría cingalesa y budista y la minoría tamil e hindú. La situación estalló tras la muerte de 13 soldados en un ataque de los tigres, que provocó una matanza de centenares de tamiles. El grupo rebelde pasó a formar parte de lista de organizaciones terroristas en la Unión Europea, USA, Australia, Canadá…

La guerrilla, bautizada como Los Tigres de Liberación de Eelam Tamil (LTTE, தமிழீழ விடுதலைப் புலிகள் en tamil) en 1976 por Prabhakaran, inició entonces una lucha abierta contra el Gobierno de Colombo, con un hostigamiento continuo y ataques cada vez más arriesgados.

Autodeterminación y Disciplina
La lucha por la independencia y contra la discriminación, que llevaba a cabo el ejecutivo cingalés, favoreció el apoyo popular a los Tigres Tamiles, que desde los años 80 lucharon contra las injusticias que se cometían contra la minoría hinduista. “Había denuncias de maltratos, también de falta de representación de la minoría tamil en los órganos del Estado. Además, había operativos del ejército en los que las propiedades de los tamiles eran quemadas y en ese contexto los Tigres Tamiles ganaron popularidad”, señala el analista de la BBC para Asia del Sur Nazes Afroz. Los Tigres fueron acusados de matanzas indiscriminadas a civiles, usar a la población como escudos humanos, totalitarismo en sus filas…Los rebeldes lo niegan

Los Tigres Tamiles (LTTE) tenían una fuerte organización y llevaba a cabo atentados tanto aéreos (desde sus sedes secretas en la selva) como navales, llegaron a desarrollar unas fuerzas armadas rudimentarias; es a ellos a quién se atribuye la invención del cinturón de explosivos y los ataques suicidas (estas acciones eran llevadas a cabo por los Tigres Negros, una sección de los Tigres Tamiles). “Ellos fueron quienes perfeccionaron y desarrollaron los ataques suicidas en su modalidad actual. Estos rebeldes construyeron una formidable maquinaria de lucha y han tenido más éxito que ninguna otra organización similar en atacar sus objetivos“, señaló Pakiasothy Saravanamuttu, director ejecutivo del Centro de Políticas Alternativas de Colombo.

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La disciplina era una cualidad de esta organización, así lo relata Niromi Disoisa, una de las guerrilleras que perteneció a los Tigres Tamiles: “
Empezábamos a las seis de la mañana y hacíamos mucho ejercicio físico y después entrenamiento de comandos. Por las tardes, hacíamos prácticas de tiro. A todo el mundo se le daba un SMG o un AK. Y después de eso recibíamos lecciones de camuflaje, de táctica militar, explosivos…Y otras veces, historia política.” El exguerrillero Nirmala Rajansingham, formó parte de los Tigres Tamiles afirma que se les daba una cápsula de cianuro que debían ingerir antes de ser capturados.

El conflicto
En 1987 se firmó una resolución entre la India y Sri Lanka para colaborar en la resolución del conflicto, en el que se incluyó la intervención militar india en la isla para garantizar un alto el fuego, a cambio de reconocer diversas reivindicaciones de la comunidad tamil. Este acuerdo no tuvo éxito y las fuerzas indias finalizaron su retirada en 1991. Entre las víctimas de los atentados de los LTTE en esta época se encuentran el primer ministro de la Indira Rajiv Gandhi (1991) y el presidente de Sri Lanka Ransinghe Premadasa (1993)

No cabe duda que la fuerte organización y el alto grado de disciplina mantuvieron a esta guerrilla viva hasta el 2009, año en que se puso fin a la guerra civil en Sri Lanka tras más de dos décadas de enfrentamientos. La finalización tuvo lugar cuanto se produjo la muerte del líder de los Tigres Tamiles, Velupillai Prabhakaran, y el gobierno logró controlar “casi” la totalidad del territorio estatal

A pesar de la derrota militar no se puede dar por acabado el conflicto, el analista político Pakiasothy Saravanamuttu sostiene que “No hay dudas de que este es el final de los Tigres Tamiles como una fuerza convencional. No obstante, destaca que los rebeldes han demostrado en el pasado una gran capacidad de adaptación. Van a continuar con sus tácticas guerrilleras, y además el descontento de los tamiles podría persistir”
Su base de apoyo en Sri Lanka ha disminuido en los últimos años, pero todavía tienen amplio apoyo entre la diáspora tamil y controlan gran cantidad de recursos financieros y logísticos.

El enfrentamiento dejó un saldo de 60.000 muertos y miles de civiles desplazados y una economía paupérrima, el escenario de combate fue principalmente el norte de la isla aunque en la década de los 90 los Tigres Tamiles perpetraron varios atentados terroristas en la capital, Colombo. La guerra civil que comenzó en 1983 perduraría hasta los primeros acuerdos de paz de 2002 con un alto al fuego y un acuerdo político, garantizando por ambas partes una paz duradera. Pero el convenio nuevamente se rompió ya que tanto el gobierno como los rebeldes estaban violando las reglas establecidas en el mismo. El enfrentamiento se dispara nuevamente en 2006. La oleada violenta cobró la vida de cientos de personas y renovó los temores de que recomenzara la guerra. En enero de 2008, el gobierno informó que se retiraba del acuerdo firmado en 2002. Éste llegó a su fin dos semanas después.
Tras la reiniciación de los combates, el ejecutivo cingalés, en enero de 2009, tomó el control de la ciudad de Killinochchi, en el norte del país, centro administrativo de los Tigres Tamiles durante diez años.
Es en este momento cuando el ejército asegura que “casi” ha vencido a los Tigres Tamiles, confinados a una pequeña región en el noreste